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| (Fotografía.- Laura Zulian) |
Pensamientos, reflexiones, experiencias, historias y vivencias acerca del Camino de Santiago
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Tu Camino
Compostela diciéndome adiós
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| (Fotografía.- Noel Feáns) |
En ese momento, la sentí como madre que dice adiós desde el balcón y le pide a su niño que no tarde en volver, bendiciendo, en su sonrisa, el que el niño se vaya de paseo con su novia. Sentí que Compostela me Entregaba al Camino, como si diera el visto bueno a aquella relación que la relegaba a otro plano del Amor, sin perder el suyo. Tanto que el Camino me había llevado hasta Compostela, aquel día Compostela me llevaba hasta el Camino.
A pesar de recorrer sus calles esa misma mañana, a pesar de haberme detenido en el Obradoiro, a pesar de haberme topado en el carballal de San Lorenzo con el primer mojón jacobeo que indicaba los kilómetros que quedaban a Fisterra y a Muxía, hasta que no vi a Compostela en la distancia, cegado por el sol, diciéndome adiós, diciéndole adiós, no entendí que era justo allí donde el Camino y yo nos cogíamos por vez primera de la mano, como dos locos enamorados.
Y justo allí, el Camino empezó a hacer conmigo lo que quiso. Se desnudó, me desnudó, me dejó sin aliento... Y me llevó hasta el Mar...
Una cruz en cada fin del mundo
| (Fotografía.- Rolf Magener) |
en cada fin del mundo,
que separa el más allá
del más acá.
En el mar acaba la tierra.
Allí donde las huellas
se convierten en estelas.
"Caminante, no hay camino,
sino estelas en la mar".
Peregrino, es hora de volver
al Camino de la Vida.
En la cruz de cada fin del mundo,
comienza el verdadero Camino.
Junto al mar,
siempre junto al mar.
Un verso de agua
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| (Fotografía.- Sergi Hernández) |
Mi alma se anegó
en un mar de dulzura
y me convertí en un verso de agua
que aún canta el prodigio
LUCE LÓPEZ-BARALT
Una cruz en cada fin del mundo
en cada fin del mundo,
que separa el más allá
del más acá.
En el mar
acaba la tierra.
Allí donde las huellas
se convierten en estelas.
"Caminante,
no hay camino,
sino estelas en la mar".
Peregrino,
es hora de volver
al Camino de la Vida.
En la cruz
de cada fin del mundo
comienza
el Verdadero Camino.
Junto al mar,
siempre junto al mar.
Por supuesto, hubo una cruz en mi fin del mundo, junto al mar. Me senté, a los pies de la cruz, a contemplarlo. Dejé que el viento, que golpeaba fuerte, me secara las lágrimas. Llamé a casa, para decir que habíamos llegado. Sentí que el Camino-Mujer me besaba en la boca y se bebía mi Alma y que después me la devolvía junto a la Suya propia. Y que se iba, que se iba, diciéndome adiós... Evaporándose con las nubes y con el mar... Se iba... Nunca antes había Sentido tanto que se acababa el Camino, que esa era la meta de esta vez, que el siguiente paso ya no iba a ser un paso peregrino...
(Muxía. 2/3/2017)
Todo mi Camino se volvió Mar
Apareció de repente, con toda la rabiosa rebeldía del Atlántico. El mismo Océano que abraza a la trimilenaria ciudad de mis sueños, en la otra vertiente, en su otra orilla, en el otro lugar donde la tierra se acaba: el fin de la tierra. Finisterre. Fisterra.
Así fue mi primer Encuentro con el Mar. Tan gris como el cielo, ambos fundidos, hasta hacer imposible saber dónde acababa uno y empezaba el otro. Tan estrechamente enlazados que parecía que el propio Mar levitaba hasta alcanzar una altura imposible.
Lola me preguntó: "¿Como huele? ¿Es distinto a nuestro mar?". Y yo le respondí: "Es el otro lado de nuestro mismo Atlántico". No le dije que olía a Libertad. No le dije que su "otro lado", el que yo estaba viendo, era bravío, luchador, varonil. Que en el "nuestro", sin embargo, era dulce, sutil, sensual, femenino. No le dije que en nuestro lado, este Mar, guerrero y valiente, se convierte en La Mar y tiene aroma de Mujer. De Mujer Libre.
(Fisterra. Camino a Fisterra y Muxía. 28/2/2017)
Aún queda Camino
Lluvia y viento, compañeros de soledades peregrinas. Pasos que no suenan sobre asfalto. Cielo plomizo. Cuerpo cansado. Alma despierta. Mirada baja para evitar que las lentes se empañen. Pensamientos grises como el día recién amanecido. Siempre por delante marchan los dos peregrinos con los que compartí cena y albergue. No me apetece compartir Camino, sin embargo. Un refresco en Olveiroa y ralentizo mis pasos para irme alejando nuevamente. En Logoso, ellos continúan. Yo me quedo, alimentando la esperanza de encontrar cama. Y la encuentro. También mesa y mantel. Y la amabilidad de una mujer desvivida con el peregrino. Las cosas del Camino. La gente del Camino.
Protesta el cuerpo que aún no se acostumbró al esfuerzo. Protesta la razón, siempre rebelde. El alma calla, sabedora de que siempre acabarán triunfando sus latidos.
Tres días para ser Mar junto al Mar. Aún queda Camino...
(En O Logoso. Camino a Fisterra y Muxía. 27/2/2017)
Compostela me llevó hasta el Camino
Así me topé con el regalo de esa Compostela que creí definitivamente arrebatada por el amanecer y que volvía a aparecer ante mis ojos como nunca antes la había visto, casi en tinieblas porque el propio sol cegaba mi mirada. Una Compostela de la que me alejaba en vez de acercarme y que me decía adiós a cuatro voces, una por cada torre de su Catedral. En ese momento, la Sentí como Madre que dice adiós desde el balcón y le pide a su niño que no tarde en volver, bendiciendo, en su sonrisa, el que el niño se vaya de paseo con su novia. Sentí que Compostela me Entregaba al Camino, como si diera el visto bueno a aquella relación que la relegaba a otro plano del Amor, sin perder el suyo. Tanto que el Camino me había llevado hasta Compostela, aquel día Compostela me llevaba hasta el Camino. A pesar de recorrer sus calles esa misma mañana, a pesar de haberme detenido en el Obradoiro, a pesar de haberle hecho una foto a mis botas sobre la placa en el suelo que reconoce al Camino de Santiago como Itinerario Cultural Europeo, a pesar de haberme topado en el carballal de San Lorenzo con el primer mojón que indicaba que quedaban 88,139 km. a Fisterra y 86,337 Km. a Muxía, por aquello de la bifurcación de caminos en la aldea de Hospital, hasta que no vi a Compostela cegado por el sol, diciéndome adiós, diciéndole adiós, no entendí que era justo allí donde el Camino y yo nos cogíamos por vez primera de la mano, como dos locos enamorados. Y justo allí, el Camino empezó a hacer conmigo lo que quiso. Se desnudó, me desnudó, me dejó sin aliento, me llevó hasta el Mar, me alejó de él...
(Sarela da Baixo. Camino a Fisterra y Muxía. 25/2/2017)
La nieve inventó el misterio
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| (Fotografía.- Stefano Castellano) |
Y qué decir de la infinita, perturbadora nieve
de las enormes extensiones:
ah, qué fábula de hielo su blancura
y cómo nos arroba, cómo nos petrifica al borde
de su mudez. Su forma
de atraernos no es dulce como la de los mares
o serena
como la de ese otro mar que es la llanura.
La nieve nos espanta.
Nos acerca con distante fervor a la belleza.
Nos humilla con su luz seca y grave.
Y nos seduce
porque ella fue la que inventó el misterio.
PIEDAD BONNET
Ese preludio de la inmortalidad
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| (Fotografía.- https://www.instagram.com/p/Bbg54gbhPcN/) |
Descansan en paz
los que dejaron el Camino de la Vida
para seguir viviendo,
presentes en el recuerdo imperecedero,
en la nostalgia desnuda de las tardes
que se mueren sobre el mar...
Descansan en paz
en ese más allá del horizonte
y en este más acá de nuestras almas...
La vida, ese paréntesis...
La muerte,
esa vida vivida,
ese preludio de la inmortalidad...
Seguimos peregrinando
por el Camino de la Vida...
En la cruz de cada fin del mundo
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| (Fotografía.- Nanja Wierda) |
Siempre hay una cruz
en cada fin del mundo,
que separa el más allá
del más acá.
En el mar acaba la tierra.
Allí donde las huellas
se convierten en estelas.
"Caminante, no hay camino,
sino estelas en la mar".
Peregrino, es hora de volver
al Camino de la Vida.
En la cruz de cada fin del mundo,
comienza el verdadero Camino.
Junto al mar,
siempre junto al mar.
Congelado el tiempo
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| (Fotografía.- Robin Hackemesser) |
Paralizado, congelado, el tiempo
va adquiriendo la pátina de estar atardeciendo,
otoñándose sobre el mar.
JOSÉ HIERRO
De repente el mar
"Y de repente el mar: la rabiosa rebeldía del Atlántico henchía sus oídos" (Clarice Lispector)
Junto al mar
"Aquí, junto al mar, soy la naturaleza sintiéndose a sí misma" (Joan Maragall)
(Fotografía: Emilo Rico.- https://www.flickr.com/photos/pescafobise/36757983761/)
Nos encuentra y nos pierde
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| (Fotografía.- https://www.instagram.com/p/BI7MxvpgLR7/) |
El mismo mar nos pierde: nos encuentra
y nos pierde con su pulso marino.
Y con su eterno nunca nos despierta
del siempre breve sueño de un camino.
RODOLFO FOGWILL
Me detuve en aquel punto
"Por ello, me detuve en aquel punto para caminar e ir al mar y para interrogar al mundo mirándole a los ojos" (Giuseppe Lanza del Vasto)
(Fotografía: David Firman.- https://walkclickmake.com/2015/08/13/walking-the-camino-de-santiago-a-photo-essay-days-34-36/)
Junto al mar
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| (Fotografía: Miguel Muñiz) |
Siempre hay una cruz en cada fin del mundo, que separa el más allá del más acá.
En el mar acaba la tierra. Allí donde las huellas se convierten en estelas. "Caminante, no hay camino, sino estelas en la mar".
Peregrino, es hora de volver al Camino de la Vida.
En la cruz de cada fin del mundo, comienza el verdadero Camino.
Junto al mar, siempre junto al mar.
El amanecer más hermoso
Tal vez el amanecer más hermoso que haya contemplado en mi vida. A más de 1.300 metros sobre el nivel del mar, divisé otro mar distinto que se extendía hasta el horizonte. Todo un océano de nubes, justo debajo de mis pies. Y yo, arriba. Si no fuera por la evidente certeza de que mis pies pisaban tierra firme, hubiera creído que estaba levitando.
Acababan de dar las ocho. Y tenía el alma cosida a ampollas. Mucho más que los pies. Allí, asomado al aparente abismo de la nada, encontré todo. Y me limpié del todo.
Después, me tomé un café hirviendo y seguí caminando...
La vida, ese paréntesis
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| (Fotografía: Ángel Requena Villar) |
Descansan en paz los que dejaron el Camino de la Vida para seguir viviendo, presentes en el recuerdo imperecedero, en la nostalgia desnuda de las tardes que se mueren sobre el mar...
Descansan en paz en ese más allá del horizonte y en este más acá de nuestras almas...
La vida, ese paréntesis... La muerte, esa vida vivida, ese preludio de la inmortalidad...
Seguimos peregrinando por el Camino de la Vida...
El mayor espectáculo
"Hay un espectáculo más grande que el mar, y ese es el cielo; hay un espectáculo más grande que el cielo, y ese es el interior del alma" (Víctor Hugo)
(Fotografía: Vicenç Buxeda.- https://www.instagram.com/p/BLgp1nOhf0J/)
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