Pensamientos, reflexiones, experiencias, historias y vivencias acerca del Camino de Santiago
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Camino de sirga

https://www.instagram.com/p/Bn_Q86bg4Em/
(Fotografía.- Justas Karpavičius

Camino de sirga,
peregrina senda junto a la orilla
de un agua que no es río,
que es canal donde navega
el reflejo de los árboles desnudos
mientras envuelve el cielo
el último bostezo de la mañana.

Baja siempre despacio, peregrino

(Fotografía.- Alessio Tomasella)
El descenso es abrupto y empinado, pedregosa la senda que discurre por un paraje de ensueño conformado por los Montes de León y la inminente cercanía de El Bierzo. Quedó atrás Manjarín, abandonado y fantasmagórico, el sueño templario de un desvencijado refugio, el mudo sonar de una campana en días de nieve y ventisca. Después, el Camino se eleva hasta lo más alto, el peregrino siente que podría tocar el cielo a poco que se alzara y elevara sus brazos. Pero el Camino, como la vida, te obliga a bajar, te vuelve a poner los pies sobre la tierra y los brazos asiendo firmemente el bordón porque el descenso será duro. No lo parece al principio hasta que se vuelve una tortura para los pies y las rodillas. Despacio, baja siempre despacio, peregrino, no te rompas, no te quiebres, no olvides que a veces cuesta más bajar que subir, que es más fácil caer rodando que trepando, que asciendes y te encuentras con el cielo pero solo hay suelo cuando bajas y te alejas de ese cielo que sentiste que podrías tocar con tus manos. Pero mira al frente, mira el valle que conquistarás mañana, los montes que te esperan para entrar en Galicia, Ponferrada abajo, aún en lontananza. Y ya a tu alcance, a unos pocos pasos, firmes los pies en el suelo pedregoso y las manos en el bordón, El Acebo de San Miguel. Allí comienza El Bierzo. Al final, en el Camino, como en la vida, una senda infernal te puede llevar a un paraíso.

Tu Camino

https://www.instagram.com/p/CYlrypWMpN8/
(Fotografía.- Laura Zulian)
Traza tu propia senda como quien traza su propio destino. Las guías están bien para orientarte, no para dirigirte. Los mapas solo trazan caminos que otros dibujaron. Tu Camino no viene dibujado en ningún mapa. No existe sin ti y solo tú puedes crearlo. Más allá de los bosques, de los templos, de los cielos repletos de nubes, del atlántico rugido del mar; más allá de todas las denominaciones, de las credenciales repletas de sellos, de contar los caminos realizados como si el Camino no fuera un infinito que solo termina con la muerte, más allá de las flechas amarillas, de las humanas discusiones sobre kilómetros, compostelas, verdaderos y falsos peregrinos, más allá del Camino de los libros, los videos y las fotografías, está tu Camino, el único que existe realmente, el único que en verdad te pertenece, te seduce, te atrapa, te enamora, te hace suyo para siempre, para siempre, en un idilio eterno que te otorga la auténtica distinción de peregrino.

Sucumbe el alma peregrina

https://www.instagram.com/p/CRHWercsD1H/
(Fotografía.- Noemí García)




Desciende el Camino, abrupta, casi dolorosamente, como un tobogán donde el alma se dejara caer definitivamente, paso a paso, amortiguando sus pisadas para evitar lesiones y torceduras. Se estrecha la senda, como si el Camino quisiera atraparla entre sus paredes de piedra. Y la atrapa, enredándola en sus enredaderas, haciéndola suya... Suya... Y sucumbe el alma peregrina mientras baja, paso a paso, lentamente, haciéndose Camino en el Camino, al encuentro final de un puente sobre un río...

Ciudad dormida

(Fotografía.- Joe Priola)



Silencio de ciudad dormida, desnudas las calles que amplifican el eco de los pasos peregrinos, pasos sin huellas visibles, sobre el asfalto de la ciudad solo quedan huellas invisibles, retumban los pasos sin embargo contra las paredes y fachadas, contra el vacío de la noche que se resiste a morir. Tenue luz de las farolas que iluminan la senda porque también es Camino la ciudad atravesada en la quietud de las horas tempranas, también es Camino la ciudad vacía y sin horizonte, la ciudad dormida que bostezará su primer desvelo cuando el peregrino camine por senderos donde los pasos no suenan pero siempre dejan huellas que pueden verse hasta que el viento las borre.

Estaré preparado

https://www.instagram.com/p/CzMd3zFMqeV/
(Fotografía.- Nuno Santos Lourenço)

Que el amanecer se cubra con un manto de enigmas,
y que, esquivos,
se escabullan rayos de Sol entre la espesura.
Y acaricien las piedras y mitiguen las sombras,
y alumbren mi senda.
Y que el rocío desborde en los prados,
y así luzcan refulgentes,
y verde sombrío.
Que los sellos y los sueños de besos sean,
que de boca a corazón se susurren historias,
y se tornen leyendas,
y un juglar medieval las recite pasados mil años.
Que las miradas se crucen para deleitarse en los brillos,
y que los pasos en los atardeceres vaguen largos,
y lentos, y sabios.
Que en los cobijos, del amparo cuelgue un brasero de antaño,
que a las raíces profundas jamás arribe la escarcha
y que las encrucijadas sugieran un Poniente
que no marchita el anhelo…
…que yo, así transcurran lustros, estaré preparado.

ANTXON GONZÁLEZ GABARAIN "BOLITX"

Desciende el Camino


Desciende el Camino, abrupta, casi dolorosamente, como un tobogán donde el alma se dejara caer definitivamente, paso a paso, amortiguando sus pisadas para evitar lesiones y torceduras. Se estrecha la senda, como si el Camino quisiera atraparla entre sus paredes de piedra. Y la atrapa, enredándola en sus enredaderas, haciéndola suya... Suya... Y sucumbe el alma peregrina mientras baja, paso a paso, lentamente, haciéndose Camino en el Camino, al encuentro final de un puente sobre un río...

En el alma de la niebla

https://www.instagram.com/p/B8t4iBPoC8l/
(Fotografía.- Evaristo J. Castillo Rodríguez)





Hoy siento en el corazón
un vago temblor de estrellas,
pero mi senda se pierde
en el alma de la niebla.

FEDERICO GARCÍA LORCA

El camino hacia tu corazón

https://www.instagram.com/p/CE6j6Dsi9hg/
(Fotografía.- Rafael Fonseca)







"Hay una senda única e irrepetible, personal e intransferible, salvajemente hermosa y abandonada, aún por descubrir: es la senda interior, es el camino hacia tu corazón" (Francisco Javier Castro Miramontes)

El dulce arcoiris

Con los ojos cerrados, dibujo los sueños imposibles. Me quedo con algunos para volver a soñarlos, por si hubiera posibilidades de cumplirlos. Desecho los caducos y los que se rompieron definitivamente. Inventario recuerdos de lo andado. Necesito abrir los ojos para mirar atrás y comprobar que el horizonte de lo andado se pierde en la lejanía, inalcanzable ya porque el camino no es posible desandarlo. Atrás quedaron los paraísos perdidos y también los pedregales, la senda interminable que siempre termina, el fango en que mis pies se hundieron sin remedio, la suave colina y la dura montaña que trepé con los dientes apretados, el oasis del río susurrando esperanzas, lavatorio del alma y de las manos sucias, el cielo descarnándose en tormenta y el dulce arcoíris que devuelve la sonrisa.

Ahora es otoño en los senderos

(Fotografía: Daniel Fernández)




Ahora toca transitar por el otoño. Porque ahora, amigo, ahora es otoño en los senderos. Y yo… yo soy senda en otoño, y aún busco evasivas entre las hojas derramadas.

JUAN GOÑI

Un morcuero de huellas peregrinas


Solo es una cruz pequeña
rematando un astil de madera
disparándose a los cielos
sobre el humilladero
de un montículo de piedras,
un morcuero
de huellas peregrinas,
de pesos despojados
del bolsillo del alma,
de guijarros encontrados
en alguna senda de la vida.
Subes a la cruz pisando vacíos
de quienes encontraron
su propia plenitud en el Camino.
Y allí arrojas tu piedra,
anónima y desnuda,
tal vez garabateada con una fecha
o con un nombre
que nada desvela sino un alma
que llegó hasta allí
para desprenderse
de vacíos y pesos
y noches sin luz
y días sin noches.
Y allí quedas;
que en Cruz de Ferro siempre queda
un pedazo del alma peregrina,
inevitablemente,
hecho piedra
bajo la cruz,
sencilla y pequeña,
que señala cuatro puntos cardinales
en sus brazos abiertos,
acariciando un cielo
que allí parece más cercano.
Bajo la cruz,
cuyo mástil acaricias
mirando hacia arriba,
mientras hablas con Dios
o con el Universo
en la profundidad de tu Silencio.

(Fotografía: Ambra Azzurra)

La cruz arriba


Arriba, la cruz arriba.
Peregrino que sube sin aliento
la senda escarpada y pedregosa,
el camino a la cumbre de la sierra
-Atapuerca abajo,
la cruz arriba-,
el corazón rodando en cada piedra
que rueda monte abajo
cuando pisa,
el corazón clavado en cada piedra
donde la cruz se alza
cuando llega.
La cruz arriba,
desnuda como el alma,
atravesando el cielo
incendiado de púrpura y naranja
con la primera luz del nuevo día,
los brazos abiertos
como un inmenso abrazo de esperanza
a quien perdió la fe hasta en sí mismo,
un remanso de paz sin alambradas,
un templo sin cúpula ni altares
para buscar a dios en la intemperie,
un recuerdo clavándose en la tierra
de aquellos peregrinos que llegaron
al pórtico infinito de su gloria.
La cruz arriba,
dibujando en el mapa de los sueños
sus cuatro puntos cardinales:
al sur, las huellas milenarias de la tierra;
al norte, inmenso y puro, el cielo;
al este, el sol que renace con la aurora;
y al oeste, siempre el horizonte
a donde se dirige el peregrino.

(Fotografía: Kathy Smith.- https://www.instagram.com/p/BzY35Q2hiA2/)

Pisadas de los que nos precedieron

(Fotografía: João Duarte)








“A veces el barro se hace dueño de la senda. Pisadas de los que nos precedieron. En cada paso, cada huella aguarda un destino distinto” (Emilio Pedro Gómez)

Llueve, llueve, llueve

(Fotografía.- Alberto López)


Llueve, llueve, llueve,
y voy, senda adelante,
con el alma ligera
y la cara radiante,
sintiendo,
soñando...

Mirar atrás

De vez en cuando,
mirar atrás resulta necesario
para no olvidar
de dónde venimos,
para hacer recuento
de aquellos horizontes
conquistados
e inventariar las sendas
que pisamos
porque, en todas ellas,
quedaron marcadas
las huellas propias
de nuestros propios pasos.
De vez en cuando,
mirar atrás resulta necesario
para ver el paisaje
que quedó a nuestra espalda,
invisible a los ojos
cuando andamos,
tal vez la tormenta en lontananza,
la niebla atravesada,
el espasmo del bosque
desde fuera,
el viejo campanario
haciéndose pequeño,
el monte que bajamos
que vuelve a parecer inmenso
desde abajo.
De vez en cuando,
conviene detenernos
y sentir
que todo el Camino recorrido
nos pertenece
porque nos fue haciendo suyos
a cada paso.
Y entonces,
mirar atrás
siempre acaba resultando
imprescindible.

(Fotografía: Katya Oth.- https://www.instagram.com/p/BcbglVKlyYV/)

Estaré preparado

Que el amanecer se cubra con un manto de enigmas,
y que, esquivos,
se escabullan rayos de Sol entre la espesura.
Y acaricien las piedras y mitiguen las sombras,
y alumbren mi senda.
Y que el rocío desborde en los prados,
y así luzcan refulgentes,
y verde sombrío.
Que los sellos y los sueños de besos sean,
que de boca a corazón se susurren historias,
y se tornen leyendas,
y un juglar medieval las recite pasados mil años.
Que las miradas se crucen para deleitarse en los brillos,
y que los pasos en los atardeceres vaguen largos,
y lentos, y sabios.
Que en los cobijos, del amparo cuelgue un brasero de antaño,
que a las raíces profundas jamás arribe la escarcha
y que las encrucijadas sugieran un Poniente
que no marchita el anhelo…
…que yo, así transcurran lustros, estaré preparado.

ANTXON GONZÁLEZ GABARAIN "BOLITX"