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| (Fotografía.- https://www.instagram.com/p/B7BnLzln05z/) |
Pensamientos, reflexiones, experiencias, historias y vivencias acerca del Camino de Santiago
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Nada se detiene
Con calma. Con alma
Sin prisas, que sabes dónde vas. Descansa. Respira. Tómate tu tiempo en detener el tiempo. El mundo sigue su frenético rumbo. Tú, sin embargo, has encontrado belleza en la lentitud. Despacio. Abraza tu esencia. El Camino hay que andarlo con calma. El Camino hay que andarlo con Alma.
La gente del Camino
Camina sin prisas. Contempla sin prisas. Detente a conversar. El Camino también es su gente, su buena gente, que "no conocen la prisa ni aún en los días de fiesta". "Son buenas gentes que viven, laboran, pasan y sueñan", como aquellas del poema machadiano. E invitan a soñar y a vivir cuando pasas. Después, al despedirte, te dirán: "Buen Camino". Que suena a bendición porque tal vez lo sea. Si les miras a los ojos, encontrarás en ellos lo sagrado. "Buen Camino, peregrino": la bendición más hermosa de quienes son parte esencial e inseparable del Camino.
Sabe el peregrino
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| (Fotografía.- https://www.instagram.com/p/CRloSISMhPm/) |
Sabe que nunca debe infravalorar el camino, sino adaptarse a él, disfrutar de lo que le ofrece, de lo bueno y de lo malo. Sabe que le obsequiará con paisajes sublimes, colores impensables, texturas inimaginadas, sabores, olores, emociones, vivencias, compañía, sentimientos que lo harán sentirse invencible, único, inigualable, inmortal. Pero también sabe que se presentarán dificultades que pueden retrasar su paso o detenerlo para siempre.
Sabe que las prisas no son buenas, que las agujas del reloj se convierten en lanzas que nos empujan a la desesperación, a la angustia, a la locura. Sabe que a veces conviene esperar a que pase la tormenta, a que florezcan las margaritas, a la salida del sol, a la mirada constante, a la palabra precisa, a la sonrisa perfecta. Sabe que no siempre gana el que llega primero, sino el que llega en el instante adecuado.
Sabe que lo más importante no es el destino, sino llegar...
MOISÉS PALMERO ARANDA
La gente del Camino
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| (Fotografía.- Elia A. Brito) |
Camina sin prisas.
Contempla sin prisas.
Detente a conversar.
El Camino también es su gente,
su buena gente,
que "no conocen la prisa
ni aún en los días de fiesta".
"Son buenas gentes que viven,
laboran, pasan y sueñan",
como aquellas del poema machadiano.
E invitan a soñar
y a vivir
cuando pasas.
Después,
al despedirte,
te dirán: "Buen Camino".
Que suena a bendición
porque tal vez lo sea.
Si les miras a los ojos,
encontrarás en ellos lo sagrado.
"Buen Camino, peregrino":
la bendición más hermosa
de quienes son parte
esencial e inseparable
del Camino.
El templo: la frontera sin guardia
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| (Fotografía.- Claudio Pupi) |
Afuera queda el mundo, con sus ruidos y bullicios,
su gente que pasa, sus tiempos con prisas, sus tristes soledades en tantas
multitudes. Adentro, la quietud y el tiempo detenido, la paz queriendo abrirse
paso en tantas batallas interiores, el silencio profundo restallando en el alma
como un grito de Dios. Para eso está el templo: para ser refugio, albergue del
alma, lugar de acogida para el que precisa escapar del mundo siquiera un
momento. Las puertas abiertas para el creyente y para el descreído, para el que
va de paso y para el que busca quedarse un momento a solas con Dios. O consigo
mismo. El templo, la frontera sin guardia entre lo mundano y la trascendencia,
la invitación al descanso y al cobijo del alma cansada de andar a la
intemperie, del alma peregrina que, a veces, no sabe bien a dónde se dirige. El
templo, metáfora del Templo infinito del Camino y de todos sus sagrados espacios,
sin techos ni cúpulas, donde es posible escapar del mundo y dejar que Dios te
atraviese el alma.
La gente del Camino
Camina sin prisas.
Contempla sin prisas.
Detente a conversar.
El Camino también es su gente,
su buena gente,
que "no conocen la prisa
ni aún en los días de fiesta".
"Son buenas gentes que viven,
laboran, pasan y sueñan",
como aquellas del poema machadiano.
E invitan a soñar
y a vivir
cuando pasas.
Después,
al despedirte,
te dirán: "Buen Camino".
Que suena a bendición
porque tal vez lo sea.
Si les miras a los ojos,
encontrarás en ellos lo sagrado.
"Buen Camino, peregrino":
la bendición más hermosa
de quienes son parte
esencial e inseparable
del Camino.
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