Puente que es Camino
Con los ojos cerrados y el alma despierta
![]() |
| (Fotografía.- https://www.instagram.com/p/CE86x4hH1or/) |
La cruz arriba
Andaré este largo camino
![]() |
| (Fotografía.- https://www.instagram.com/p/C24Xy86siPq/) |
Andaré este largo camino, este camino tan largo, hasta el final,
Ese paréntesis de tiempo detenido
![]() |
| (Fotografía.- Xoan A. Soler) |
La cruz arriba
![]() |
| (Fotografía.- Max Maximov) |
Donde el corazón te lleve
Aguarda
Sube, peregrino, sube
Como una caricia
En el alma de la niebla
| (Fotografía.- Evaristo J. Castillo Rodríguez) |
Algo aprieta el corazón
![]() |
| (Fotografía.- Jürgen Richter) |
Lo esencial no lo sabéis expresar. Algunas veces, inmóviles en vuestra cama, con los ojos bien abiertos en la noche, os parece que todavía andáis, como esos perros dormidos delante del hogar, que persiguen en sueños cualquier simulacro de pieza mayor. En esos momentos, cuando el Camino os vuelve a tomar entre sus olas, algo os aprieta el corazón.
Esos puntos suspensivos del alma
![]() |
| (Fotografía.- https://www.instagram.com/p/Bwbj1b-AV0a/) |
Esos puntos suspensivos del alma,
Todo en medio de nada
Lluvia fina, persistente, suave. Parece que no moja pero empapa el Alma. Bruma, cielo gris que atrapa la tierra, la besa, la posee. Mil tonos de verdes en prados y bosques. Arena y asfalto. Subidas y bajadas. Corazón desbocado. Camino que serpea, caprichosamente, a izquierda y derecha, monte arriba, monte abajo. Dos cruceiros, dos ermitas, dos hórreos. Y el punto y aparte en Santa Mariña. Albergue e iglesia. Todo en medio de nada.
Elegir el camino del corazón
7 de febrero de hace cinco eternidades.
Etapa: Los Arcos-Viana. Camino Francés.
Escrito en algún rincón de mis recuerdos peregrinos...
Antes de llegar a Viana hay que descender al barranco de Mataburros. Impresiona el nombre, ¿verdad? Todo lo que sabía, por haberlo leído la tarde antes, es que era un camino escabroso, pedregoso, en el que era bastante sencillo tropezar, resbalar, caer en definitiva. Es curioso como la simple lectura de algo así puede crear fantasmas pasajeros. O no tan pasajeros. El dichoso barranco se me atravesó en la mente, tal vez condicionado por la etapa que acababa de terminar, tan fatigosa que a punto estuve de no completar. Nunca aprenderé que el Camino en invierno no es como en verano, que apenas hay sitios donde parar y que veintitantos kilómetros con una sola parada de diez minutos en un banco de un pueblo para tomarte una barrita de cereales con un poco de agua, no es descanso suficiente. Anhelas llegar a un determinado pueblo a mitad de camino, el único pueblo con perspectiva de que haya algún sitio donde tomar café tranquilamente sentado y a cubierto, y te topas con lo de siempre: todo cerrado. A pesar de que un cartel de un bar anuncie machaconamente que está abierto "todo el año" desde las 6 de la mañana. Pues ese día debieron tomárselo de asuntos propios. Cerrado a cal y canto. Es como una broma macabra. Al final, el banco, la barrita, el buche de agua... y a seguir.
Había afrontado la etapa con buen ánimo. Un rompepiernas. Subidas y bajadas, subidas y bajadas. Subida acentuada. Y, claro, después, a bajar todo lo subido. Y mi cabeza empeñada en obsesionarse. Tanto que hasta me detuve a mirar los apuntes que llevaba para ver si continuando por la carretera evitaba el puto barranco de Mataburros. De MataAlma. Y, ciertamente, era una opción.
Es curioso. En ese momento, estaba justo en una encrucijada. Literalmente. Un cruce de camino y carretera. El camino me llevaba al barranco. La carretera, a un rodeo que lo evitaba. Providencialmente, había allí una piedra lo suficientemente ancha como para poder sentarme en ella. Me quité la mochila y me senté. De espalda al camino. No porque lo eligiera así. Detrás de la piedra corría una especie de canaleta con agua, así que no había posibilidad de sentarse de otra forma que de espalda al camino, de cara a la carretera, en esa encrucijada real. Entonces, la cabeza -aunque yo creo que fue el Alma- se me llenó de aquel pensamiento del Popol Vuh: "Cuando tengas que elegir entre dos caminos, pregúntate cuál de ellos tiene corazón. Quien elige el camino del corazón, no se equivoca nunca".
Me levanté, me puse la mochila, me giré sobre mí mismo y continué por el Camino. El barranco de Mataburros resultó ser un estrecho sendero pedregoso y escarpado, escabroso sí, pero que era cuestión de descenderlo como todas las cuestas empinadas: despacio, muy despacio. Lucía un sol esplendoroso, el sendero estaba completamente seco y el paisaje era espectacular, conformado por olivos y cepas de vid que apenas eran retoños recién nacidos de la tierra. Cuando me di cuenta, estaba abajo del todo.
Casi que me echo a reír pensando en lo ridículos que somos a veces cuando la cabeza toma el mando sin control para crearnos fantasmas que no existen. Igual en el pasado los burros se mataban en aquella pendiente por correr demasiado. Recuerdo que antes de llegar a Hornillos del Camino, en la primera etapa desde Burgos, hay una cuesta que le llaman de Matamulos. Ninguna de las dos son para matarse, si se toman las debidas precauciones. Tal vez con el piso embarrado sean cuestas dificultosas. Pero recuerdo algunas muchísimos peores...
"Cuando tengas que elegir entre dos caminos, pregúntate cuál de ellos tiene corazón. Quien elige el camino del corazón, no se equivoca nunca".
Lección aprendida.
También para el Camino de la Vida...
El camino hacia tu corazón
Misterios ocultos
Que el corazón te lleve
![]() |
| (Fotografía.- https://www.instagram.com/p/CF4vfB2pcw-/) |
Mirar con todos los ojos
![]() |
| (Fotografía: Gabi Röhrl) |
Peregrino del mundo,
si miras con todos los ojos,
amarás con todos los corazones.
RAMÓN MARÍA DEL VALLE-INCLÁN
Puente que es Camino
![]() |
| (Fotografía.- https://twitter.com/TheirLoveIsInk/status/1283379591734874112) |


















