Pensamientos, reflexiones, experiencias, historias y vivencias acerca del Camino de Santiago
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El diario de un peregrino

(Fotografía.- Symeon Chatzilidis)
A media tarde, todos los días, sobre la mesa de madera, acuclillados en una silla, con el peldaño de una escalera como apoyo, sentados en el suelo, con la almohada como escribanía, los peregrinos escriben. Sus sentimientos, sus limitaciones, sus encuentros, sus sueños. El diario, como lienzo donde se dibuja el paisaje interior de cada uno. Escribir como terapia, espejo e imagen de los propios cansancios y fatigas, de los miedos y desbordamientos, de las arrugas que, surcos del tiempo, van arando nuestro rostro tantas veces baldío. Tiempo de intimidad con uno mismo, contigo; poética existencial.

MIGUEL PERLES ALABAU

Páginas de un diario peregrino

Estoy cansado y feliz... Y más feliz que cansado... Mucho más feliz que cansado... Infinitamente más...

Ha sido una experiencia maravillosa, indefinible, única. Me quedan de heridas de guerra seis ampollas repartidas entre los dos pies y un ligero dolor de piernas que se acentúa por las noches. Unas y otro desaparecerán seguro en pocos días. Lo que no creo que cicatrice nunca es el jirón que el Camino ha abierto en mi alma. Un jirón de magia, profundo, intenso, enorme...

Quiero volver... Supe que quería volver desde el primer paso... E incluso antes de dar el primer paso...

Al llegar a Santiago, tres sentimientos se fundieron indisolublemente: la intensa emoción del logro conseguido, las ganas de regresar a casa y el deseo enorme de volver a empezar... Si en ese momento hubiera tenido en mi mano la posibilidad de viajar en el tiempo, me hubiera trasladado nueve días atrás a Ponferrada para dar otra vez el primer paso... Y todos y cada uno de los miles de pasos que he dado...

Dicen que el Camino está lleno de magia... Y es verdad... Pero es solo una verdad a medias... O una verdad no suficientemente matizada... Quienes estamos llenos de magia somos las personas... Lo que ocurre es que el Camino logra que toda esa magia aflore e inunde nuestro ser y nuestro espíritu...

La magia no está en el Camino, está en los caminantes... He visto a gente arrastrando los pies, apoyada en dos bastones, dando pasos a duras penas, con el rostro desencajado por el dolor de unas ampollas o de una tendinitis... Pero al pasar por el lado, la sonrisa y el saludo... "Buen Camino"... La sonrisa y el saludo, recibidos y entregados, por parte y parte... La solidaridad, el apoyo, la mano tendida... El don de lenguas de quienes consiguen hacerse entender con los ojos y con las sonrisas dibujadas en los labios...

He visto paisajes imposibles, nubes bajo mis pies, luna llena aliviando la inmensa oscuridad de un bosque antes de amanecer, toda la gama imaginable de verdes, plomizos grises del cielo encapotado, un río tan azul que no parecía un río... Nubes bajo mis pies, ¿te lo imaginas? Como estar por encima del cielo o en el cielo mismo... El amanecer de O Cebreiro puede ser el espectáculo más bello que jamás hayan visto mis ojos... Es la primera vez en mi vida que he llorado viendo amanecer... Daban ganas de tirarse de cabeza, como para sumergirse en ese mar de nubes...

En fin, vuelta a lo cotidiano, a los lunes de oficina, a eso que llamamos "normalidad"...

Nos lo dijimos, en una calle de Santiago, brindando por nuestras vidas con un vino de la tierra y con los ojos empeñados en lágrimas por la despedida, tres compañeros de Camino (llegué solo pero el Camino te va brindando compañeros a poco que empieces a recorrerlo): "El Camino empieza ahora"...

Y así es... El Camino ha empezado justo al llegar a Santiago...

(Cádiz, 19 de septiembre de 2011.- Cinco días antes, había llegado, por primera vez, a Santiago de Compostela)

El diario

"A media tarde, todos los días, sobre la mesa de madera, acuclillados en una silla, con el peldaño de una escalera como apoyo, sentados en el suelo, con la almohada como escribanía, los peregrinos escriben. Sus sentimientos, sus limitaciones, sus encuentros, sus sueños. El diario, como lienzo donde se dibuja el paisaje interior de cada uno. Escribir como terapia, espejo e imagen de los propios cansancios y fatigas, de los miedos y desbordamientos, de las arrugas que, surcos del tiempo, van arando nuestro rostro tantas veces baldío. Tiempo de intimidad con uno mismo, contigo; poética existencial" (De "Diario de una peregrinación". Ágora Marianista)

(Fotografía: Alberto Cabanillas Núñez.- http://www.flickr.com/photos/alcabanu/9696152366/)

Inventario de recuerdos propios y ajenos

Inventario mis propios recuerdos y ahondo en los recuerdos de otros, escritos y fotografiados, compartidos a través de diarios virtuales y páginas repletas de huellas invisibles sobre el mismo Camino. Contemplo con asombro que, en cada etapa, me quedaron cientos de cosas pendientes de ver y visitar, rincones ocultos que otros descubrieron, lugares transitados con la cabeza baja, con la vista en el suelo para no pisar en falso, para no elevar la intensidad del dolor en las plantas de los pies. Flechas que no seguí pero que ahí estaban, dibujadas sobre una piedra, sobre un árbol, sobre un muro que me pasaron desapercibidos.

Descubro en otros estampas de mi Camino que no logré disfrutar, enfoques distintos de un mismo paisaje, sitios por los que anduve que no consigo recordar, tal vez porque el Camino te brinda momentos inexcusables para el encuentro con uno mismo, para la soledad del yo que mira hacia adelante pero no hacia los lados.

Repetir no es posible, aunque volviera a andar los mismos kilómetros, a transitar las mismas aldeas, a pernoctar en los mismos lugares. Son cientos, miles, tal vez millones de detalles que me han pasado inadvertido y que descubro, con asombro, en el inventario de recuerdos de otros.

Algún día formarán también parte de mis propios inventarios.