Pensamientos, reflexiones, experiencias, historias y vivencias acerca del Camino de Santiago
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Mirar atrás

https://www.instagram.com/p/CDo0zZ-gZYZ/
(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/CDo0zZ-gZYZ/)
De vez en cuando, mirar atrás resulta necesario para no olvidar de dónde venimos, para hacer recuento de aquellos horizontes conquistados e inventariar las sendas que pisamos porque, en todas ellas, quedaron marcadas las huellas propias de nuestros propios pasos.

De vez en cuando, mirar atrás resulta necesario para ver el paisaje que quedó a nuestra espalda, invisible a los ojos cuando andamos, tal vez la tormenta en lontananza, la niebla atravesada, el espasmo del bosque desde fuera, el viejo campanario haciéndose pequeño, el monte que bajamos que vuelve a parecer inmenso desde abajo.

De vez en cuando, conviene detenernos y sentir que todo el Camino recorrido nos pertenece porque nos fue haciendo suyos a cada paso.

Y entonces, mirar atrás siempre acaba resultando imprescindible.

Atraviesa la tormenta

https://www.instagram.com/p/CyOf7BvslKT/
(Fotografía.- Claudio Pupi)




No combatas la tormenta.
Solo atraviésala.
Vístete de paciencia
y atraviésala
con la confianza que da saber
que estás a unos días del sol.

ANXO PÉREZ

Con el alma empapada

https://www.instagram.com/p/B5S-eO2AHAm/
(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/B5S-eO2AHAm/)
Sientes el alma empapada de emoción, como si hubiera atravesado una tormenta y le hubiera sorprendido la lluvia torrencial a la intemperie, calándole los huesos. Hay tras la plenitud, un momento de vacío, un instante donde todo se detiene, en ti y fuera de ti, donde el cuerpo duele y duelen los pies y las entrañas. Allí donde quedó la huella invisible de tu último paso. Tras la explosión de la llegada, tras los pulsos disparados, tras la desbordada felicidad y el abrazo con otros peregrinos, uno siente la necesidad de dedicarse tiempo, de encontrarse a solas, de besar con todo el cuerpo la tierra prometida del Obradoiro y de llorarlo todo. Todo. Para empapar el alma de esa emoción incontenible como un aguacero. Estás allí. Eres. Llegaste. Y te duele el Camino que dejó de ser camino para volverse sangre recorriéndote las venas, dándote vida. Entonces, te levantas, vuelve el mundo a ponerse en movimiento y tú sonríes cuando dejas, sobre la piedra gris del Obradoiro, la huella invisible de tu primer paso con el que continúas tu Camino.

El sol te espera

https://www.instagram.com/p/B9T3XLMK-Nh/
(Fotografía.- Ivan Zaratti)





Aunque camines
bajo nubes que tormentas avecinan,
sigue adelante, peregrino.

Que para el que camina
siempre hay un sol amaneciendo.

Y a ti te espera en el próximo horizonte.

Caminostalgias


Añoro el Camino...

Los amaneceres del Camino.
Los inmensos ocasos del Camino.
Las lunas llenas del Camino.
Las noches sin luna del Camino.
Los días sin días del Camino.
El tiempo sin tiempo del Camino.
La soledad del Camino.
La compañía en el Camino.
Los peregrinos del Camino.
Las almas que caminan el Camino.
Las sonrisas regaladas del Camino.
Los llantos porque sí y porque no en el Camino.
Las flechas amarillas del Camino.
Buscarme, perderme y encontrarme en el Camino.
El fango en el Camino.
Las tormentas en el Camino.
El sol aplastante en el Camino.
La niebla que acaricia al peregrino.
La nieve volviendo cielo la tierra del Camino.
Los inviernos y veranos del Camino.
Todos los puntos cardinales del Camino.
La Magia del Camino.
La Magia en el Camino.
Los horizontes del Camino.
Los cansancios y descansos en el Camino.

Llegar.
Y abrazar.
Y llorarlo todo.
Y reírlo todo.
Y volver del Camino.
Y volver al Camino.

Caminostalgias...

Esas huellas que el Camino
ha marcado profundamente en el Alma...

Sabe el peregrino

https://www.instagram.com/p/CRloSISMhPm/
(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/CRloSISMhPm/)
Sabe el peregrino que no camina solo, aunque el horizonte se presente desierto, pese a que las huellas se desvanezcan con la lluvia, a pesar de que el eco sea la única respuesta a sus plegarias. Sabe que cuando lo necesite, cuando crea desfallecer, una mano le ayudará a levantarse, una piedra se le ofrecerá para su descanso, un susurro le empujará a seguir. Sabe que en cualquier momento él puede ser esa mano, la fuente, la sombra, el refugio, el faro, la estela de otro peregrino.

Sabe que nunca debe infravalorar el camino, sino adaptarse a él, disfrutar de lo que le ofrece, de lo bueno y de lo malo. Sabe que le obsequiará con paisajes sublimes, colores impensables, texturas inimaginadas, sabores, olores, emociones, vivencias, compañía, sentimientos que lo harán sentirse invencible, único, inigualable, inmortal. Pero también sabe que se presentarán dificultades que pueden retrasar su paso o detenerlo para siempre.

Sabe que las prisas no son buenas, que las agujas del reloj se convierten en lanzas que nos empujan a la desesperación, a la angustia, a la locura. Sabe que a veces conviene esperar a que pase la tormenta, a que florezcan las margaritas, a la salida del sol, a la mirada constante, a la palabra precisa, a la sonrisa perfecta. Sabe que no siempre gana el que llega primero, sino el que llega en el instante adecuado.

Sabe que lo más importante no es el destino, sino llegar...

MOISÉS PALMERO ARANDA

Con el alma empapada

Sientes el alma empapada de emoción,
como si hubiera atravesado una tormenta
y le hubiera sorprendido la lluvia torrencial
a la intemperie, calándole los huesos.
Hay tras la plenitud, un momento de vacío,
un instante donde todo se detiene,
en ti y fuera de ti,
donde el cuerpo duele
y duelen los pies y las entrañas.
Allí donde quedó la huella invisible
de tu último paso.
Tras la explosión de la llegada,
tras los pulsos disparados,
tras la desbordada felicidad
y el abrazo con otros peregrinos,
uno siente la necesidad
de dedicarse tiempo,
de encontrarse a solas,
de besar con todo el cuerpo
la tierra prometida del Obradoiro
y de llorarlo todo. Todo.
Para empapar el alma
de esa emoción incontenible
como un aguacero.
Estás allí. Eres. Llegaste.
Y te duele el Camino
que dejó de ser camino
para volverse sangre
recorriéndote las venas,
dándote vida.
Entonces, te levantas,
vuelve el mundo a ponerse en movimiento
y tú sonríes
cuando dejas,
sobre la piedra gris del Obradoiro,
la huella invisible
de tu primer paso
con el que continúas tu Camino.

Atraviesa la tormenta

(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/B_Fqe5dqBn3/)






"No combatas la tormenta. Solo atraviésala. Vístete de paciencia y atraviésala con la confianza que da saber que estás a unos días del sol" (Anxo Pérez)

El dulce arcoiris

Con los ojos cerrados, dibujo los sueños imposibles. Me quedo con algunos para volver a soñarlos, por si hubiera posibilidades de cumplirlos. Desecho los caducos y los que se rompieron definitivamente. Inventario recuerdos de lo andado. Necesito abrir los ojos para mirar atrás y comprobar que el horizonte de lo andado se pierde en la lejanía, inalcanzable ya porque el camino no es posible desandarlo. Atrás quedaron los paraísos perdidos y también los pedregales, la senda interminable que siempre termina, el fango en que mis pies se hundieron sin remedio, la suave colina y la dura montaña que trepé con los dientes apretados, el oasis del río susurrando esperanzas, lavatorio del alma y de las manos sucias, el cielo descarnándose en tormenta y el dulce arcoíris que devuelve la sonrisa.

Cuando salgas de la tormenta

(Fotografía: Claudio Pupi)

"Y una vez que la tormenta termine, no recordarás cómo lo lograste, cómo sobreviviste. Ni siquiera estarás seguro de que la tormenta haya terminado realmente. Pero una cosa sí es segura: cuando salgas de esa tormenta, no serás la misma persona que entró en ella" (Haruki Murakami)

Mirar atrás

De vez en cuando,
mirar atrás resulta necesario
para no olvidar
de dónde venimos,
para hacer recuento
de aquellos horizontes
conquistados
e inventariar las sendas
que pisamos
porque, en todas ellas,
quedaron marcadas
las huellas propias
de nuestros propios pasos.
De vez en cuando,
mirar atrás resulta necesario
para ver el paisaje
que quedó a nuestra espalda,
invisible a los ojos
cuando andamos,
tal vez la tormenta en lontananza,
la niebla atravesada,
el espasmo del bosque
desde fuera,
el viejo campanario
haciéndose pequeño,
el monte que bajamos
que vuelve a parecer inmenso
desde abajo.
De vez en cuando,
conviene detenernos
y sentir
que todo el Camino recorrido
nos pertenece
porque nos fue haciendo suyos
a cada paso.
Y entonces,
mirar atrás
siempre acaba resultando
imprescindible.

(Fotografía: Katya Oth.- https://www.instagram.com/p/BcbglVKlyYV/)

A unos días del sol

"No combatas la tormenta. Solo atraviésala. Acepta que es un periodo de tormenta. Vístete de paciencia y atraviésalo con la confianza que da saber que estás a unos días del sol" (Anxo Pérez)

(Fotografía: Alberto Paredes.- http://albertoparedes.photoshelter.com/)

Como el mar quiere a su agua



Ahora te quiero,
como el mar quiere a su agua:
desde fuera, por arriba,
haciéndose sin parar
con ella tormentas, fugas,
albergues, descansos, calmas.

PEDRO SALINAS

(Fotografía: Shintaro Miyazaki.- https://www.instagram.com/p/BDjQBt6hu1D/)

Encontrar el camino por las estrellas

"Más vale quedarse aquí y esperar, a lo mejor se calma la tormenta y se despeja el cielo, y entonces podremos encontrar el camino por las estrellas" (Aleksandr Pushkin)

Atraviesa la tormenta

"No combatas la tormenta. Solo atraviésala. Vístete de paciencia y atraviésala con la confianza que da saber que estás a unos días del sol" (Anxo Pérez)

(Fotografía: Anna Gabriela Malta.- https://www.instagram.com/p/uQjYlDAPMD/)

Cuando salgas de esa tormenta

(Fotografía: Raúl Rodríguez-Bobada Sánchez-Montañés)





"Y una vez que la tormenta termine, no recordarás cómo lo lograste, cómo sobreviviste. Ni siquiera estarás seguro de que la tormenta haya terminado realmente. Pero una cosa sí es segura: cuando salgas de esa tormenta, no serás la misma persona que entró en ella" (Haruki Murakami)