Pensamientos, reflexiones, experiencias, historias y vivencias acerca del Camino de Santiago
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Detenerte

(Fotografía.- Bianca Illari Lui)
Detenerte a contemplar el milagro del nuevo día, el incendio del sol tras aquella montaña de magia, tras aquel horizonte al que te diriges como si fuera tu propio destino.

Detenerte a descubrir la belleza cruzando por delante de tu vida, un instante convertido en prodigio, haciéndose eterno ante tus ojos.

Detenerte como parte de la esencia del Camino, que no es solo andar, no es solo ir de un sitio a otro, etapa tras etapa. El Camino es también detenerte a contemplarlo todo con la mirada limpia del alma y sentir el portento de la Vida, la caricia de Dios, el suspiro caliente de la Naturaleza regalándose, regalándote un espacio infinito donde sentirte una parte de ese Todo que vas encontrando en tu Camino.

Puente que es Camino

https://www.instagram.com/p/CGN1VhTB_20/
(Fotografía.-Dario Nisivoccia)


Puente que nos lleva de los sueños a la magia, atravesando el río de aguas ensombrecidas de nuestra propia existencia. Amo los puentes que acortan distancias, que permiten el paso, que me llevan al otro lado donde el Camino continúa. Puente que es Camino porque el Camino se hizo construyendo puentes. Puente que tiembla al cruzarlo, como si palpitara fuertemente su corazón de piedra. Puente de nadie y de todos, puente mío. Atravesado de parte a parte. Por debajo, te atraviesa un río, fugitivo y libre. Por arriba, el alma de un peregrino. Fugitiva y Libre.

Un loco enamorado

https://www.instagram.com/p/BTI2sP5BGVp/
(Fotografía.- Jesús Varillas)
Déjate atrapar. Deja que el Camino te seduzca y te haga suyo, que te atrape, que te envuelva, que te bese y te acaricie. Que te desnude el alma y la haga temblar. Y te haga temblar.

Deja que el Camino te traspase la piel y te recorra la sangre. Déjale que te susurre en el oído palabras sin palabras. Deja que te cuente sus viejas historias de amores y desamores peregrinos.

Deja que te ame.

Y enamórate.

Apasionadamente. Y si te preguntan qué es ser peregrino, responde que es saberte un loco enamorado que sueña y tiembla, tiembla y sueña con volver a encontrarse con su amor en la próxima esquina de la magia...

Todo es tuyo, peregrino

https://www.facebook.com/groups/1441699746716416/posts/1535500167336373
(Fotografía.- Mindy Bob Thompson)

No te apresures en seguir andando.
Deja que el alma llore sus silencios.
Si acaso, mira atrás
y verás todo el camino recorrido hasta ese punto,
todo el camino en que venciste, paso a paso,
tu propio cansancio y desaliento.
Respira hondo.
Y verás como todo se armoniza.
En tu cuerpo.
En tu alma.
Y en tu mente.
Espacios sagrados
que también te pertenecen.
Como ese bosque.
Como esa niebla.
Como ese mágico silencio.
Todo es tuyo, peregrino, todo es tuyo.
No te apresures en seguir andando.

Los profundos silencios del Camino

https://www.instagram.com/p/B3CS236ioCQ/
(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/B3CS236ioCQ/)

Los profundos silencios del Camino, rasgados por el aire invisible y susurrante, por los hondos latidos que retañen como campanas, por el crepitar de las pisadas sobre la tierra. El peregrino es un mago que atrapa los silencios, moldea sus contornos con sus manos y grita con ellos. Grita. Aunque nadie lo escuche. Porque su grito busca romperse en los espacios, en ese infinito que se extiende más allá de un horizonte. Por eso, grita sin sonidos, desde el silencio. Grita desde sus lágrimas calientes, desde una oración que traspasa sus creencias porque Dios es ese Todo que contempla desde su Ser enamorado del Camino. Dios es el viento y la piedra y el fango y el cielo atravesado de arcoíris. Y es el silencio profundo que acaricia la epidermis desnuda de las almas.

Un alto en el Camino

https://www.instagram.com/p/CQdhuYPD-4U/
(Fotografía.- Max Maximov)

La soledad
buscada y requerida,
los pies descalzos,
liberados del ardor
de la larga travesía,
la espalda
sin mochila compañera,
el cuerpo detenido,
el alma
recobrando pulsaciones.

La mirada
tal vez absorta en un recuerdo
o en un presagio
que anticipa lugares y distancias.

Aunque sabe el peregrino
que, después, sus pasos
serán guiados por la magia,
por las huellas de otros peregrinos,
por el sol que acompaña y que calienta,
por el faro de las flechas amarillas.

Un alto en el Camino.
Siempre necesario
para seguir andando.
Con las botas cobijando
los pies reconfortados.
Con la mochila compañera
en la espalda.
Con el alma
desbocándose a cada paso.

El enigma del Camino

https://www.instagram.com/p/B_219QOH49B/
(Fotografía.- Manu Rodríguez)



Ruinas de San Antón: ¿amanecer de piedra o piedra amanecida? Asoman como una aparición. Y me invade la magia del lugar, jardín de piedra. ¿Quién, con qué romántica destreza, fue desconstruyendo el monasterio hasta dejarlo así, tan espectral, con tal exacta arquitectura de umbral de la melancolía? Al pasar bajo el arco, es como sin ingresara de nuevo –más perplejo esta vez- en el ambiguo enigma del camino.

EMILIO PEDRO GÓMEZ

No te apresures

https://www.instagram.com/p/C1CSYFwKZDh/?hl=es
(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/C1CSYFwKZDh/)

No te apresures en seguir andando. Deja que el alma llore sus silencios. Si acaso, mira atrás y verás todo el camino recorrido hasta ese punto, todo el camino en que venciste, paso a paso, tu propio cansancio y desaliento. Respira hondo. Y verás como todo se armoniza. En tu cuerpo. En tu alma. Y en tu mente. Espacios sagrados que también te pertenecen. Como ese bosque. Como esa niebla. Como ese mágico silencio. Todo es tuyo, peregrino, todo es tuyo. No te apresures en seguir andando.

Los misterios del Camino

https://www.instagram.com/p/C0QBCOTo-PQ/
(Fotografía.- Nuno Santos Lourenço)




Algo de nuestro propio misterio se funde con todos los misterios del Camino. Y allí queda, eternizándose en todos los lugares donde sentimos la magia de todos sus misterios fundidos con el nuestro. El Camino nos vuelve mágicos. Y nos hace descubrir nuestros propios misterios. Por eso no es posible sentir la plenitud de ser peregrino si no se cree en la magia de los misterios del Camino.

Detenerte

https://www.instagram.com/p/B3LtQ7dJdnP/
(Fotografía.- Robb Mac)

Detenerte a contemplar el milagro del nuevo día, el incendio del sol tras aquella montaña de magia, tras aquel horizonte al que te diriges como si fuera tu propio destino.

Detenerte a descubrir la belleza cruzando por delante de tu vida, un instante convertido en prodigio, haciéndose eterno ante tus ojos.

Detenerte como parte de la esencia del Camino, que no es solo andar, no es solo ir de un sitio a otro, etapa tras etapa. El Camino es también detenerte a contemplarlo todo con la mirada limpia del alma y sentir el portento de la Vida, la caricia de Dios, el suspiro caliente de la Naturaleza regalándose, regalándote un espacio infinito donde sentirte una parte de ese Todo que vas encontrando en tu Camino.

Aquellos lugares donde fuimos

https://www.instagram.com/p/CmQ7Dy4s6hm/
(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/CmQ7Dy4s6hm/)

Amamos los lugares
que un día caminamos,
aquellos lugares donde fuimos,
donde nos sorprendió
el milagro de la magia,
donde gritó el silencio
escandalosamente...

Un loco enamorado

https://www.instagram.com/p/B_25nsFI3ii/
(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/B_25nsFI3ii/)

Déjate atrapar.
Deja que el Camino
te seduzca
y te haga suyo,
que te atrape,
que te envuelva,
que te bese
y te acaricie.
Que te desnude el alma
y la haga temblar.
Y te haga temblar.
Deja que el Camino
te traspase la piel
y te recorra la sangre.
Déjale
que te susurre en el oído
palabras sin palabras.
Deja que te cuente
sus viejas historias
de amores y desamores
peregrinos.
Deja que te ame.
Y enamórate.
Apasionadamente.
Y si te preguntan
qué es ser peregrino,
responde que es saberte
un loco enamorado
que sueña y tiembla,
tiembla y sueña
con volver
a encontrarse
con su amor
en la próxima esquina
de la magia...

Te pierdes o te encuentras

Te adentras, poco a poco, en la meseta castellana, ruda, árida, de caminos interminablemente rectos, altos de pendientes pronunciadas, lugares aparecidos como por arte de magia y horizontes tan lejanos que parecen inalcanzables. Pocas cosas se viven tan intensamente en el Camino como los días en la meseta burgalesa y palentina. Desde los desérticos y fantasmagóricos pueblos de adobe, donde puedes oír el eco de tus propias pisadas, a las dos decenas de kilómetros de un único y monótono paisaje, sin curvas, sin subidas ni bajadas, sin casas, sin árboles, sin nadie en las lontananzas de los cuatro puntos cardinales, sin ningún lugar donde detenerse. Solo tú contigo mismo. Y ahí no hay término medio: o te pierdes o te encuentras. Recorrer la meseta castellana a pie y sólo me parece una experiencia vital profundamente enriquecedora.

La Magia está en ti, peregrino

https://www.instagram.com/p/B5GoN2LKUX6/
(Fotografía.- Carlo Blanco)

¿Qué es la Magia, peregrino? Dime, ¿qué es la Magia?

Seguro que la has Sentido, acariciándote, atrapándote, envolviéndote. Seguro que la has visto, aún siendo invisible. En lo oculto. Con el Alma. Cuando el Alma ve lo oculto, surge la Magia. La has notado, traspasando la piel del Alma y el alma de la piel.

Es Libertad pero trasciende de la libertad.

Es Silencio pero trasciende de todos los silencios.

Es Plenitud que se alcanza después de estar Vacío.

Es el aliento de Dios, de la Naturaleza, del Universo, de como quieras llamar a Aquello que trasciende de tu propia razón y te hace infinito.

Infinito, peregrino, infinito. Eterno.

Pero la Magia es, en sí misma, indefinible. Al fin y al cabo, la Magia está en ti y eres tú mismo. 

Bienaventurado eres, peregrino, si crees en la Magia porque tuyo es el Reino de los Sueños.

Caminostalgias


Añoro el Camino...

Los amaneceres del Camino.
Los inmensos ocasos del Camino.
Las lunas llenas del Camino.
Las noches sin luna del Camino.
Los días sin días del Camino.
El tiempo sin tiempo del Camino.
La soledad del Camino.
La compañía en el Camino.
Los peregrinos del Camino.
Las almas que caminan el Camino.
Las sonrisas regaladas del Camino.
Los llantos porque sí y porque no en el Camino.
Las flechas amarillas del Camino.
Buscarme, perderme y encontrarme en el Camino.
El fango en el Camino.
Las tormentas en el Camino.
El sol aplastante en el Camino.
La niebla que acaricia al peregrino.
La nieve volviendo cielo la tierra del Camino.
Los inviernos y veranos del Camino.
Todos los puntos cardinales del Camino.
La Magia del Camino.
La Magia en el Camino.
Los horizontes del Camino.
Los cansancios y descansos en el Camino.

Llegar.
Y abrazar.
Y llorarlo todo.
Y reírlo todo.
Y volver del Camino.
Y volver al Camino.

Caminostalgias...

Esas huellas que el Camino
ha marcado profundamente en el Alma...

Nombres propios

https://www.instagram.com/p/CG_FXCdL49E/
(Fotografía.- Richi Gallo)
Las emociones incontenibles, el universo regalándome un bastón en el que apoyarme, un almuerzo compartido, la soledad inmensa, siempre compañera, la compañía agradable, la esencia del Camino más puro, una piedra dándome lecciones, otra piedra significándolo todo, la lluvia que cala todo menos el alma, el alma que cala todo sin excepciones, mensajes que estremecen y hacen llorar, los últimos llantos que preceden a otros que se volverán últimos, tú, yo, los míos... Por los míos...

Vida, sueño, magia, libertad, la felicidad de entender que no solo aquí soy feliz. Que volver siempre supone regresar a casa, con los míos, con todos los que están en cada paso, en cada huella, en las nubes grises y en el sol que sale con timidez, queriendo calentar el alma.

Nombres propios que me son propios, camino sin horizonte y más camino en el horizonte, meseta, viento, frío, nada. La inmensidad de una nada que es un todo. Y yo, una parte de ese todo que voy encontrando en mi Camino...

Diez años después

Aquel inolvidable 14 de septiembre, en que llegué por primera vez a Compostela. Grabada a fuego la fecha porque, de alguna manera, también celebro hoy un especial aniversario de Vida. Porque, en mi vida, en mi Ser, en todo lo que soy y lo que siento, hay un antes y un después de aquel 14 de septiembre.

El Camino -aquellos primeros doscientos y pico de kilómetros en el Camino- me había dejado visibles huellas en el cuerpo. Conté hasta seis ampollas en los pies -mi elección de zapatos no había sido desde luego la mejor- y una dolorosísima erupción en ambas piernas, que me trajo por la calle de la amargura desde prácticamente el segundo día. Pero, sobre todo, el Camino me había marcado el alma para siempre. Las ampollas se acaban secando y curando hasta que desaparecen. Pero las marcas del alma jamás se borran.

Al Camino fui con toda mi debilidad exterior e interior. Antes de partir, me preguntaba constantemente si realmente podría. Interiormente, me encontraba bastante desorientado y vacío. Espiritualmente vacío, podríamos decir, más allá de creencias y descreencias. Los miedos interiores eran aún mayores que los miedos exteriores. Solo había algo que conseguía calmarlos: la tremenda, la infinita ilusión que tenía por cumplir ese sueño, madurado desde muchos años atrás, de peregrinar hasta Santiago.

Y allí estaba, aquel 14 de septiembre, en Compostela, en el Obradoiro, delante de la Catedral, a la que llegué sólo como sólo empecé y anduve casi todo el Camino, más allá de los encuentros con gente maravillosísima de las que aún conservo el recuerdo inolvidable.

Porque si algo tuve claro también desde el principio, es que a Santiago iría sólo. No pensaba en la primera vez porque jamás pensé que pudiera haber más veces. Ni por la cabeza se me podía pasar que pudiera haber más veces. Así que la peregrinación, la única posible e imaginable por entonces, tenía que ser necesariamente sólo. Pero el primer pensamiento medianamente claro que tuve al llegar fue ese: "Volveré". Y allá que he vuelto, muchas veces ya, sólo o acompañado. Y siempre, al llegar, a donde fuera, a la propia Compostela o a cada una de las "pequeñas compostelas" que han servido de punto y seguido en mi Camino -porque sigue siendo mi Camino, uno solo, lo que hago siempre es volver para continuarlo, por aquí, por allá, porque es tan infinito que no tiene ni un principio ni un final determinado- he tenido el mismo pensamiento: "Volveré".

Y aquí estoy, en este 14 de septiembre de diez años después, anhelando eso mismo: volver. A reencontrarme con mi Yo más verdadero, capaz de vencer todas las dificultades, aceptándolas primero y afrontándolas después, espiritualmente pleno, más allá de las creencias y las descreencias. Con mi Yo-esencial, donde lo físico, sinceramente, importa poco más allá de saber cuál es la medida de mis posibilidades y no excederme jamás de esa medida que lleva a andar siempre despacio -el Camino, el mío al menos, no está hecho para andar deprisa-, y descansar siempre que sea preciso recobrar el aliento. Lo realmente trascendente es la Esencia, lo que verdaderamente Somos bajo la piel y la apariencia externa. El Camino me dejó el alma completamente desnuda y a la intemperie. Y así fue como empecé a Encontrarme a mí mismo y conmigo mismo y a Sentirme parte de un Todo al que pertenecía y que, a la vez, me pertenecía. Y así fue como descubrí que era posible experimentar la Plenitud de la Magia en comunión con la Naturaleza: mi propio concepto de Dios.

Y por eso vuelvo: para seguir Buscando. Para seguir Encontrando. Para llenar vacíos. Para vaciarme de todo aquello que me pesa en el camino de la Vida. Porque el Camino es un bálsamo. Y un aprendizaje. Y una Necesidad de Ser y de Estar.

Porque el gran reto del peregrino, mi gran reto de cada día, no es descubrir que el Camino es una metáfora de la vida, sino empezar a concebir la vida como una metáfora del Camino...

El alma que cala todo

Las emociones incontenibles, el universo regalándome un bastón en el que apoyarme, un almuerzo compartido, la soledad inmensa, siempre compañera, la compañía agradable, la esencia del Camino más puro, una piedra dándome lecciones, otra piedra significándolo todo, la lluvia que cala todo menos el alma, el alma que cala todo sin excepciones, mensajes que estremecen y hacen llorar, los últimos llantos que preceden a otros que se volverán últimos, tú, yo, los míos... Por los míos... Nombres propios que me son propios, camino sin horizonte y más camino en el horizonte, meseta, viento, frío, nada. La inmensidad de una nada que es un todo. Y el cuaderno mojado, como una huella imborrable en sus esquinas...

Vida, sueño, magia, libertad, la felicidad de entender que no solo aquí soy feliz. Que volver siempre supone regresar a casa, con los míos, con todos los que están en cada paso, en cada huella, en las nubes grises y en el sol que sale con timidez, queriendo calentar el alma.

Al calor de una chimenea, qué hermosas historias se narran sobre el Camino...

(Hornillos del Camino. Camino Francés. 1/3/2014)

Hasta que no quepan más amplitudes

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(Fotografía.- Pura Fernández)



No sabe qué mágico lance será ése, si decidió pasar la noche aquí no es porque albergue esperanzas de que el silencio le confíe al oído el secreto ni que la luz de la luna amablemente se lo dibuje entre las sombras de los árboles, está apenas como alguien que, habiendo subido a una montaña para divisar desde allí los paisajes, se resiste a regresar al valle mientras no sienta que en sus ojos deslumbrados ya no quepan más amplitudes.

JOSÉ SARAMAGO

Los misterios del Camino




Algo de nuestro propio misterio se funde con todos los misterios del Camino. Y allí queda, eternizándose en todos los lugares donde sentimos la magia de todos sus misterios fundidos con el nuestro. El Camino nos vuelve mágicos. Y nos hace descubrir nuestros propios misterios. Por eso no es posible sentir la plenitud de ser peregrino si no se cree en la magia de los misterios del Camino.