Pensamientos, reflexiones, experiencias, historias y vivencias acerca del Camino de Santiago
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Sentimientos

https://www.instagram.com/p/Bo1jROrBsZj/
(Fotografía.- Marcos Boedo)

Llegar. Parar. Llorar. Sentir. Reír. Callar. Rezar. Mirar. Temblar. Suspirar. Abrazar. Vibrar. Gritar. Latir. Vivir.

Besar. También la tierra como una manera de besar el cielo.

Volver. Desear volver.

Sentirte para siempre peregrino.

La auténtica meta

https://www.instagram.com/p/CBE7UaTHVNi/
(Fotografía.- Marcelo Argañaraz)




Se llega a Compostela.
Se llega al Obradoiro.
Se llega a la Gloria del Apóstol, sí.

Pero la auténtica meta
está en llegar al fondo de uno mismo.

Y, entonces, comprender
que ya eres para siempre
un peregrino...

Diez años después

Aquel inolvidable 14 de septiembre, en que llegué por primera vez a Compostela. Grabada a fuego la fecha porque, de alguna manera, también celebro hoy un especial aniversario de Vida. Porque, en mi vida, en mi Ser, en todo lo que soy y lo que siento, hay un antes y un después de aquel 14 de septiembre.

El Camino -aquellos primeros doscientos y pico de kilómetros en el Camino- me había dejado visibles huellas en el cuerpo. Conté hasta seis ampollas en los pies -mi elección de zapatos no había sido desde luego la mejor- y una dolorosísima erupción en ambas piernas, que me trajo por la calle de la amargura desde prácticamente el segundo día. Pero, sobre todo, el Camino me había marcado el alma para siempre. Las ampollas se acaban secando y curando hasta que desaparecen. Pero las marcas del alma jamás se borran.

Al Camino fui con toda mi debilidad exterior e interior. Antes de partir, me preguntaba constantemente si realmente podría. Interiormente, me encontraba bastante desorientado y vacío. Espiritualmente vacío, podríamos decir, más allá de creencias y descreencias. Los miedos interiores eran aún mayores que los miedos exteriores. Solo había algo que conseguía calmarlos: la tremenda, la infinita ilusión que tenía por cumplir ese sueño, madurado desde muchos años atrás, de peregrinar hasta Santiago.

Y allí estaba, aquel 14 de septiembre, en Compostela, en el Obradoiro, delante de la Catedral, a la que llegué sólo como sólo empecé y anduve casi todo el Camino, más allá de los encuentros con gente maravillosísima de las que aún conservo el recuerdo inolvidable.

Porque si algo tuve claro también desde el principio, es que a Santiago iría sólo. No pensaba en la primera vez porque jamás pensé que pudiera haber más veces. Ni por la cabeza se me podía pasar que pudiera haber más veces. Así que la peregrinación, la única posible e imaginable por entonces, tenía que ser necesariamente sólo. Pero el primer pensamiento medianamente claro que tuve al llegar fue ese: "Volveré". Y allá que he vuelto, muchas veces ya, sólo o acompañado. Y siempre, al llegar, a donde fuera, a la propia Compostela o a cada una de las "pequeñas compostelas" que han servido de punto y seguido en mi Camino -porque sigue siendo mi Camino, uno solo, lo que hago siempre es volver para continuarlo, por aquí, por allá, porque es tan infinito que no tiene ni un principio ni un final determinado- he tenido el mismo pensamiento: "Volveré".

Y aquí estoy, en este 14 de septiembre de diez años después, anhelando eso mismo: volver. A reencontrarme con mi Yo más verdadero, capaz de vencer todas las dificultades, aceptándolas primero y afrontándolas después, espiritualmente pleno, más allá de las creencias y las descreencias. Con mi Yo-esencial, donde lo físico, sinceramente, importa poco más allá de saber cuál es la medida de mis posibilidades y no excederme jamás de esa medida que lleva a andar siempre despacio -el Camino, el mío al menos, no está hecho para andar deprisa-, y descansar siempre que sea preciso recobrar el aliento. Lo realmente trascendente es la Esencia, lo que verdaderamente Somos bajo la piel y la apariencia externa. El Camino me dejó el alma completamente desnuda y a la intemperie. Y así fue como empecé a Encontrarme a mí mismo y conmigo mismo y a Sentirme parte de un Todo al que pertenecía y que, a la vez, me pertenecía. Y así fue como descubrí que era posible experimentar la Plenitud de la Magia en comunión con la Naturaleza: mi propio concepto de Dios.

Y por eso vuelvo: para seguir Buscando. Para seguir Encontrando. Para llenar vacíos. Para vaciarme de todo aquello que me pesa en el camino de la Vida. Porque el Camino es un bálsamo. Y un aprendizaje. Y una Necesidad de Ser y de Estar.

Porque el gran reto del peregrino, mi gran reto de cada día, no es descubrir que el Camino es una metáfora de la vida, sino empezar a concebir la vida como una metáfora del Camino...

Sabe el peregrino

https://www.instagram.com/p/CRloSISMhPm/
(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/CRloSISMhPm/)
Sabe el peregrino que no camina solo, aunque el horizonte se presente desierto, pese a que las huellas se desvanezcan con la lluvia, a pesar de que el eco sea la única respuesta a sus plegarias. Sabe que cuando lo necesite, cuando crea desfallecer, una mano le ayudará a levantarse, una piedra se le ofrecerá para su descanso, un susurro le empujará a seguir. Sabe que en cualquier momento él puede ser esa mano, la fuente, la sombra, el refugio, el faro, la estela de otro peregrino.

Sabe que nunca debe infravalorar el camino, sino adaptarse a él, disfrutar de lo que le ofrece, de lo bueno y de lo malo. Sabe que le obsequiará con paisajes sublimes, colores impensables, texturas inimaginadas, sabores, olores, emociones, vivencias, compañía, sentimientos que lo harán sentirse invencible, único, inigualable, inmortal. Pero también sabe que se presentarán dificultades que pueden retrasar su paso o detenerlo para siempre.

Sabe que las prisas no son buenas, que las agujas del reloj se convierten en lanzas que nos empujan a la desesperación, a la angustia, a la locura. Sabe que a veces conviene esperar a que pase la tormenta, a que florezcan las margaritas, a la salida del sol, a la mirada constante, a la palabra precisa, a la sonrisa perfecta. Sabe que no siempre gana el que llega primero, sino el que llega en el instante adecuado.

Sabe que lo más importante no es el destino, sino llegar...

MOISÉS PALMERO ARANDA

La auténtica meta




Se llega a Compostela.
Se llega al Obradoiro.
Se llega a la Gloria del Apóstol, sí.

Pero la auténtica meta
está en llegar al fondo de uno mismo.

Llueve en Santiago.
A mares.

Dios está profundamente desnudo
en el mismo centro de mi Alma...

Flechas amarillas

(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/Bs0qRvbl8iE/)
Un solo camino, una sola experiencia, toda una vida.

Aquel lugar que te enseña la realidad de este mundo a la vez que estás envuelto en la mayor de las fantasías.

Personas que están siempre, personas pasajeras, personas que pasan de largo y personas que se van dejándote huella en el alma.

Lugares hermosos, pájaros cantando y muchos sueños por cumplir. Crees que llegar es el más importante, pero cuando llegas descubres que erais tú y los demás, significar algo para ellos.

Escuchar brotes de sonrisas y llantos, dar la mano al que lo necesita. Ofrecer tu agua aunque estés sediento y esperar al que va más despacio.

Todas esas cosas me las enseñaste tú, Santiago. No esperar a verte para ser feliz sino ser feliz mientras te esperaba. Serlo todo para los demás y para mí misma. A seguir las flechas amarillas y hacer de mi vida tu Camino.

CARMEN CANSECO SEPÚLVEDA

La vista del paisaje


"El que solo se esfuerza en llegar, suele perderse la vista del paisaje" (Manuel Pascual)


(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/B2W2MZBIZub/)

Descubrir dónde llegar

(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/BxN_-klh2F-/)







"Sólo las personas que se atreven a ir demasiado lejos logran descubrir hasta dónde pueden llegar" (T.S. Eliot)

Con la emoción a flor de piel

(Fotografía.- Anastasiia Iling)



Peregrinar es llegar.
Llegar a la meta fijada,
estando pronta para continuar en otras etapas
y otros caminos.
Peregrinar es llegar con la emoción a flor de piel,
entre risas y lágrimas.
Es llegar y contemplar y hacer silencio.
Siempre algo nuevo,
siempre dejándonos fluir.
Agradecer la vida de cada día
como un don.

TOÑA MONZÓN

Con ojos de niño

(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/Bocek0Elhz6/)



Y al llegar,
sentir que el Camino
nos ha hecho descubrir
que es posible
contemplarlo todo
con ojos de niño...

Ir despacio

(Fotografía: Macarena Mateo)




La gente corre tanto
porque no sabe dónde va,
el que sabe dónde va,
va despacio,
para paladear
el "ir llegando".

GLORIA FUERTES

Para siempre peregrinos

Cada paso que dimos
por los mismos senderos,
por el mismo Camino
que nos fue haciendo uno,
sin dejar cada uno
de hacer su Camino,
nos hizo llegar
al mismo destino,
a ese punto y aparte
de un final que es principio,
a ese punto y seguido
que preludia otra historia
de pies caminantes
por nuevos senderos.

Hasta que el Camino
nos vuelva a juntar,
moved, moved los pies
por la ruta inacabada
de la vida.

Que el Camino
nos ha hecho
para siempre
peregrinos...

(Fotografía: Denise Klug.- https://www.instagram.com/p/BV17wGkA_Z-/)

Besar la tierra

(Fotografía: Xoan A. Soler)
Llegar. Parar. Llorar. Sentir. Reír. Callar. Rezar. Mirar. Temblar. Suspirar. Abrazar. Vibrar. Gritar. Latir. Vivir.

Besar. También la tierra como una manera de besar el cielo.

Volver. Desear volver. 

Llorar.

Para siempre un peregrino

Y al llegar, comprendí que sería para siempre un peregrino, cuando el alma comenzó a planear nuevos Caminos...

Caminar lo suficiente

"Si caminamos lo suficiente, alguna vez llegaremos a alguna parte" (Lyman Frank Baum)

Ir demasiado lejos

“Solo aquel que se arriesga a ir demasiado lejos es capaz de descubrir hasta donde puede uno llegar” (T.S. Elliot)

(Fotografía: Ernesto Scarponi.- https://www.flickr.com/photos/chichetto/14566725551/)

Descubrir hasta dónde llegar

"Sólo aquellos que se arriesgan a ir demasiado lejos pueden descubrir hasta dónde se puede llegar" (T.S. Eliot)

(Fotografía: Marina Mota.- https://www.instagram.com/p/2noKKOn0XD/)

Veremos lo invisible

"Ya conoces que apenas lleguemos a Compostela serán perdonados todos nuestros pecados, incluso aquellos que ni siquiera conocemos. Pues al final de nuestro viaje nos veremos a nosotros mismos como niños recién nacidos. Veremos lo invisible" (Jesús Torbado)

Para eso sirven los sueños

"Para eso sirven los sueños, ¿no? Para enseñarnos hasta dónde podemos llegar" (Laura Gallego García)