Pensamientos, reflexiones, experiencias, historias y vivencias acerca del Camino de Santiago
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Nada se detiene

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(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/B7BnLzln05z/)
No se detiene el tiempo pero es otro tiempo el tiempo del Camino. Se percibe cuando quedan atrás las urbes de asfalto, donde contemplas las prisas de un mundo que te mira retadoramente o que te ignora, tal vez el propio mundo del que vienes y que ahora miras como un extraño que deambula por sus calles, queriendo escapar. Percibes que es otro tiempo el tiempo en los largos senderos entre campos de cultivo, otro pulso, otra dimensión donde el reloj no marca las horas porque no existe más tiempo que medir que el del sol naciendo con la aurora y muriendo en el ocaso. Otro tiempo cuando cruzas las aldeas que quedaron ancladas en otros tiempos, donde huele a estiércol puro y vivo que fertiliza la tierra, donde el agua brota limpia de sus fuentes, donde todo parece detenido pero nada se detiene, solamente avanza poco a poco como la recua de vacas que transita con parsimonia el empedrado de una calle por donde sigue el Camino.

Mientras camino sobre la nieve

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(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/C4XxugTPdWu/)

La nieve cruje como pan caliente
y la luz es limpia como la mirada de algunos seres humanos,
y yo pienso en el pan y en las miradas
mientras camino sobre la nieve.

Hoy es domingo y me parece
que la mañana no está únicamente sobre la tierra
sino que ha entrado suavemente en mi vida.

ANTONIO GAMONEDA

Los profundos silencios del Camino

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(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/B3CS236ioCQ/)

Los profundos silencios del Camino, rasgados por el aire invisible y susurrante, por los hondos latidos que retañen como campanas, por el crepitar de las pisadas sobre la tierra. El peregrino es un mago que atrapa los silencios, moldea sus contornos con sus manos y grita con ellos. Grita. Aunque nadie lo escuche. Porque su grito busca romperse en los espacios, en ese infinito que se extiende más allá de un horizonte. Por eso, grita sin sonidos, desde el silencio. Grita desde sus lágrimas calientes, desde una oración que traspasa sus creencias porque Dios es ese Todo que contempla desde su Ser enamorado del Camino. Dios es el viento y la piedra y el fango y el cielo atravesado de arcoíris. Y es el silencio profundo que acaricia la epidermis desnuda de las almas.

Andaré este largo camino

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(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/C24Xy86siPq/)

Andaré este largo camino, este camino tan largo, hasta el final,
hasta el final del corazón, andaré este camino largo, largo, largo...
Se estreche o no la tierra para nosotros, andaremos este largo camino
hasta el final del arco. Que nuestros pasos se tensen cual flechas.
¿Estamos aquí desde hace poco
y dentro de poco alcanzaremos la flecha del comienzo? El viento gira en torno nuestro, gira, ¿qué dices?
Digo: Andaré este largo camino hasta mi final... hasta el final.

MAHMUD DARWISH

Hasta tanto volvamos a encontrarnos

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(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/C4aR5r5sw0_/)




Que la tierra se vaya haciendo camino ante tus pasos,
que el viento sople siempre a tus espaldas,
que el sol brille cálido sobre tu cara,
que la lluvia caiga suavemente sobre tus campos
y, hasta tanto volvamos a encontrarnos,
que Dios te lleve en la palma de su mano.

(Antigua bendición irlandesa)

Todo fluye

Y todo fluye, contigo y en ti, como el agua que brota de la tierra y empapa las suelas de tus botas y enfanga las huellas de tus pasos y te hace barro, para moldearte, como un invisible alfarero con manos de dios, que te va haciendo a imagen y semejanza del propio Camino. Entonces, peregrino, te vuelves piedra y cielo, abrazo de bosque y calor de aldea, viento enamorado y eterno horizonte, manantial de estrellas que se desparraman en el último suspiro de la noche… Y todo fluye, todo es universo y todo es armonía con el Todo, silencio de luna, estruendo del alma, milagro de vida, Camino infinito contigo y en ti, peregrino, contigo y en ti…

Amo el Camino

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(Fotografía.- Marco Cuda)
Yo Amo el Camino. Lo Amo. Me sobrecoge, me hipnotiza, me estremece, me emociona, me machaca, me tortura, me desnuda, me besa, me posee, me deja sin palabras, me arranca lágrimas de lo más profundo de mis adentros, juega conmigo, me lleva al límite, tan al límite que, a veces, he tenido la sensación de que me deja en las fronteras mismas de odiarlo y es, entonces, cuando más siento que lo Amo. Odiarlo, no porque sí, sino porque, a veces, me hace plantearme si el Camino, realmente, me está regalando Libertad o me la está condicionando, si solo a través de Él puedo Sentirme realmente Libre, si solo a través de Él puedo Sentirme realmente Yo. Si solo en el Camino es posible la Plenitud de mi Ser. Pero en ese límite, en esas fronteras, he Sentido muchas veces que, en realidad, el Camino no existe sin mí, no es posible sin mí, me pertenece como yo le pertenezco. Que el Camino no es lo que aparece en las guías, claro que no. Que el Camino es, sobre todo, el Encuentro con mi propia Armonía. Y, entonces, Siento que lo Amo más que nunca.

Así que, a cada paso que doy, estoy Amando. Estoy Amando al Camino en sí mismo, estoy Amando mi Armonía con el Todo. Cielo, tierra, aire, río, árbol, piedra, sol, luna, nubes, lluvia,... Huellas de Dios, el Todo Amor. Cada dimensión del Camino es una dimensión del Amor. "Siempre que la belleza mira, el amor está allí", escribió Rumi. Yo, en el Camino, me siento mirado por la Belleza. No solo es que yo la contemple y admire, es que me siento mirado por Ella.

Y, cuando me mira, allí está el Amor. Amándome.

Hontanas

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(Fotografía.- Alessio Tomasella)



Oyes, entre el ulular del viento, tenues tañidos de campanas. En lontananza, sin embargo, solo divisas el mismo horizonte que se aleja. Un espejismo, tal vez, un sonido imaginario producido por el viento. Crepita la tierra enfangada bajo los pies. Viento y fango, meseta que es desierto y soledad, mañana gris de domingo. Y, de repente, el Camino desciende y allí, en la hondonada, aparece Hontanas, como un oasis, como un misterio, como una ensoñación de ojos abiertos. Suenan campanas en la torre de la Iglesia, tañendo tristes, reconfortantes sin embargo. Las siente el peregrino como una bienvenida. El viento calma mientras cruza una calle que es Camino, mientras anda un Camino hecho calle.

Así te volviste peregrino

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(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/CLpAIILBpUI/)
Dejaste allí tus huellas. Y aunque las borrara el viento y otras huellas de otros caminantes, allí quedaron, volviéndose tierra en la tierra del Camino. Allí quedó tu abrazo al árbol centenario, como un surco invisible e imborrable en el tronco verdecido por el musgo. Allí quedó tu aliento fundiéndose en la niebla como si se besaran dos amantes. Y allí quedó tu piedra, sobre otras piedras, en el humilladero de una cruz desnuda. Y el roce de tus dedos dibujando en el cielo un horizonte.

Lo quieras o no, regresaste al hogar dejando en el Camino pedazos de tu alma. Y te trajiste en la mochila pedazos del alma del Camino. Así te volviste peregrino: desalmándote a pedazos, bendito loco enamorado que sueñas cada día con volver a los brazos de tu amante.

Mi sombra en el Camino

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(Fotografía.- Mario De Pinho Queiroz)
Se alargan las sombras en los amaneceres del Camino. Sobre la tierra se dibuja la figura del peregrino que se eleva sobre ella. Le precede y alcanza primero los espacios del sendero que después pisarán sus pies.

La sombra va delante, siempre inalcanzable, bocetando la silueta de otro-yo que soy yo mismo. Se convierte en guía para los pasos certeros y para los equivocados. Punta de flecha que no se pinta y que solo marca el camino a quien la sombra pertenece.

La sombra sobre el Camino. En el Camino. Fundida con el Camino. Formando parte de él. El Camino es asfalto, arena, piedra, fango... Y sombra.

Se alarga mi sombra en los amaneceres del Camino. Y en mi sombra, el Camino y yo nos hacemos uno. Inseparables. Indisolubles.

Cuando camino

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(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/CJwIBSkFMoa/)
Cuando camino, alcanzo una sensación de Libertad imposible de describir. Me siento pequeño e inmenso a la vez. Y la tierra y el cielo adquieren dimensiones distintas desde mi pequeñez y desde mi inmensidad. Respiro. Parece un absurdo pero no lo es. Cuando camino el Camino, soy consciente de que respiro. A veces me detengo sin más pretensión que la de respirar, que la de sentir que estoy respirando. Me detengo, abro los brazos y cierro los ojos. E inspiro fuerte, muy fuerte. Casi hasta el ahogo, hasta el borde de la necesidad imperiosa de exhalar el aire inspirado. Por cosas como estas me gusta caminar en absoluta soledad. Creo que no sería capaz de hacerlo con alguien al lado, conocido o desconocido. Preciso de un espacio de intimidad absoluta con el Universo. Solos Él y yo. Como si cualquier otra presencia física incomodara e hiciera inviable ese momento. Cuando camino, detengo el tiempo cotidiano y dejo fluir un tiempo que se mide por otros parámetros. Cuando camino, canto, rezo, callo, sufro, pienso, no-pienso, pero todo es absolutamente indeterminado. Todo surge. Todo fluye. Desmedidamente. Sin medida alguna. Como si dentro de mí se desencadenara una explosión inevitable de fuegos de artificio, imprevisibles en sus formas y en sus colores. Suben y explotan, uno tras otro. Hasta que el último sume todo en un profundísimo silencio. Cuando camino, yo Soy el Camino. Sin mí, el Camino no existe. Sin mí, el Camino no tiene Sentido.

Como una caricia

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(Fotografía.- Brutta Rospa)



Lluvia fina, persistente, suave. Parece que no moja pero empapa el Alma. Bruma, cielo gris que atrapa la tierra, la besa, la posee. Mil tonos de verdes en prados y bosques. Arena y asfalto. Subidas y bajadas. Corazón desbocado. Camino que serpea, caprichosamente, a izquierda y derecha, monte arriba, monte abajo. Soledad que abriga. Silencio que aturde. Dios que se desnuda en la lluvia como una caricia, ya lo dijo el poeta. Como una caricia innumerable...

Mientras camino sobre la nieve

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(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/CBgClnIjtjX/)

La nieve cruje como pan caliente
y la luz es limpia como la mirada de algunos seres humanos,
y yo pienso en el pan y en las miradas
mientras camino sobre la nieve.

Hoy es domingo y me parece
que la mañana no está únicamente sobre la tierra
sino que ha entrado suavemente en mi vida.

(...)

Hoy, domingo, la tierra es semejante
a la belleza y la necesidad
de lo que yo más amo.

ANTONIO GAMONEDA

Las flechas que indican mi camino

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(Fotografía.- Wild Camino)



Madre tierra, dame el poder
para hoy quedarme contigo.
Mañana te cantaré temprano
y esperaré al padre sol,
que hará brillar tus rincones,
para poder ver las flechas
que indican hoy mi camino,
que me invitan hoy a escucharte;
que siempre me llevan a algún lugar
en el que tu calma parece ser
el mundo en el que vivo.

AGUSTÍN BRINDISI (De "Caminante")

Dios-Camino

De la primera aurora a la última, la conquista de todos los horizontes. Porque caminar consiste en eso: en ir conquistando horizontes, día a día, paso a paso. Horizontes que se divisan desde la lejanía. Y horizontes que aparecen de improviso, como aparecieron las torres de Santiago, en la conquista del último horizonte. Como aparecieron las celestes aguas del embalse de As Portas. De repente. Como un oasis en mitad de todos los desiertos interiores. "Bendito sea Dios hecho agua, hecho tierra y hecho cielo, para ser contemplado con los ojos", musitó el alma peregrina, tan descreída a veces, al descubrir lo Invisible en lo Visible. Bendito sea el grito de Dios que es la obra sublime de la Naturaleza. Dios hecho agua, hecho tierra y hecho cielo, para ser contemplado con los ojos. Dios-niebla y Dios-nube, en la empinada ladera del monte Requeixada. Dios-valle en el valle del Támega. Dios-lluvia en la cruz sobre el monte Talariño, jalonada de anónimos rosarios -quién sabe las plegarias que se habrán desgranado, cuenta a cuenta, antes de quedar allí, besando la tosca madera de una cruz alzada, "los brazos en abrazo hacia la tierra / el ástil disparándose a los cielos", que cantara el poeta-. Dios-huella en las huellas peregrinas sobre la tierra. Dios-Silencio en la sublime contemplación del Monasterio de Santa María la Real de Oseira. Dios-árbol en la Carballeira de Trasfontao, dispuesto para el abrazo como quien abraza al mundo en un segundo para reconciliarse con la Madre Tierra. Dios-Camino todo el Camino. Dios-Horizonte en la conquista de cada horizonte.

(Camino Sanabrés. 2016)

Energía espiritual

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(Fotografía.- Jesús Varillas)
Y puedo, además del cielo, sujetar el silencio con las manos, el del Camino y el mío, y juntarlos. Y escuchar, sin intermitencias y sin que falle la cobertura, la melodía con acordes de aire, piedra, tierra y hierba; tratar durante horas y días con esa parte de mí que no es ni cuerpo ni mente, regodearme en ello con toda la calma y todo el tiempo de los mundos, y tirar... Tirar y tirar, tirar y tirar, tirar y tirar y seguir tirando... ¿Pero a dónde? A la tumba del Apóstol, y como en el Medievo si hace falta; sin repudiar nada: esoterismo, magia, señales divinas. Tirar y tirar. Tirando lastre y perdiendo fuerza, purgando los demonios y cargándome a la vez de energía espiritual. Pues así es, me lleno hasta los topes de energía espiritual: una lumbre interior de brasas esenciales, avivada por un aire despierto e impoluto que provoca sonrisas en el alma.

ANTXON GONZÁLEZ GABARAIN "BOLITX"

Una cruz en cada fin del mundo

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(Fotografía.- Rolf Magener)
Siempre hay una cruz
en cada fin del mundo,
que separa el más allá
del más acá.

En el mar acaba la tierra.
Allí donde las huellas
se convierten en estelas.
"Caminante, no hay camino,
sino estelas en la mar".

Peregrino, es hora de volver
al Camino de la Vida.

En la cruz de cada fin del mundo,
comienza el verdadero Camino.

Junto al mar,
siempre junto al mar.

Pertenecer a la tierra

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(Fotografía.- Eduardo Laborda)






Al hacerse Camino,
el peregrino descubre y siente
que la tierra no le pertenece.
Que es él quien pertenece a la tierra...

Llueve

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(Fotografía.- Kevin Bartels)





Llueve mansamente y sin parar, llueve sin ganas pero con una infinita paciencia, como toda la vida, llueve sobre tierra que es del mismo color que el cielo, entre blando verde y blando gris ceniciento, y la raya del monte lleva ya mucho tiempo borrada.

CAMILO JOSÉ CELA

El Camino está en ti mismo

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(Fotografía.- Brittany Lancaster Kemp)





El Camino no está en la tierra.
El Camino no está en el cielo.
El Camino está en ti mismo.