Pensamientos, reflexiones, experiencias, historias y vivencias acerca del Camino de Santiago
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Un loco enamorado

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(Fotografía.- Jesús Varillas)
Déjate atrapar. Deja que el Camino te seduzca y te haga suyo, que te atrape, que te envuelva, que te bese y te acaricie. Que te desnude el alma y la haga temblar. Y te haga temblar.

Deja que el Camino te traspase la piel y te recorra la sangre. Déjale que te susurre en el oído palabras sin palabras. Deja que te cuente sus viejas historias de amores y desamores peregrinos.

Deja que te ame.

Y enamórate.

Apasionadamente. Y si te preguntan qué es ser peregrino, responde que es saberte un loco enamorado que sueña y tiembla, tiembla y sueña con volver a encontrarse con su amor en la próxima esquina de la magia...

Un estado del alma

https://www.instagram.com/p/C8z2wUNNqFj/
(Fotografía.- Ángel Giró Camacho)





Nadie podrá explicar jamás qué significa ser peregrino. Porque ser y sentirte peregrino es un estado del alma. La única verdad incuestionable es que el auténtico peregrino amará su Camino con locura. Y hará locuras para seguir amando a su Camino.

Sin esta locura

Podría pensarse que coger vacaciones para caminar doscientos kilómetros con una mochila en la espalda es algo que está muy cercano a la locura.

"¿Otra vez?", es la pregunta que inevitablemente se repite.

"No, no es otra vez. Es la continuación de la primera vez", respondo yo, creyendo firmemente en lo que digo.

No es otro Camino. Es el mismo Camino que iniciara hace ya una eternidad de instantes y al que se han ido sumando etapas y kilómetros, paisajes renovados, incluso vueltos a ver, en esa aparente repetición de senderos donde no es posible dejar la misma huella por mucho que los transites.

Hago recuento en años y me salen cinco. Hago recuento en etapas y suman cincuenta y cinco. Hago recuento en kilómetros y van más allá de los mil doscientos. Hago recuento en latidos... y pierdo la cuenta.

Es el mismo Camino. El que siempre acaba en Compostela aunque a veces no acabe en Compostela. El que ando en invierno y en verano, por los cuatro puntos cardinales y todos los rumbos posibles de la rosa de los vientos, sin nadie y con todos, desde la soledad profunda o en compañía de almas compañeras del camino de la Vida.

El Camino de quien no deja de buscar para encontrarse. De quien no deja de Encontrar aunque no busque.

El Camino... Uno solo... Infinito... Que existirá mientras queden horizontes que alcanzar...

"¿Otra vez? Estás loco", me repiten.

"¿Otra vez? ¡Pero si apenas lo acabo de empezar!", les respondo.

Porque sin esta locura, creo que me volvería loco...

(Nueve etapas más, desde A Gudiña a Santiago. Doscientos kilómetros. Dos Almas peregrinas, confiando en llegar hasta un Abrazo).

La bendita locura de ser peregrino

"Cometamos alguna locura de tanto en tanto, al menos una vez. Y veamos qué pasa. Iluminará nuestro día" (Leo Buscaglia)