Pensamientos, reflexiones, experiencias, historias y vivencias acerca del Camino de Santiago
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Nada se detiene

https://www.instagram.com/p/B7BnLzln05z/
(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/B7BnLzln05z/)
No se detiene el tiempo pero es otro tiempo el tiempo del Camino. Se percibe cuando quedan atrás las urbes de asfalto, donde contemplas las prisas de un mundo que te mira retadoramente o que te ignora, tal vez el propio mundo del que vienes y que ahora miras como un extraño que deambula por sus calles, queriendo escapar. Percibes que es otro tiempo el tiempo en los largos senderos entre campos de cultivo, otro pulso, otra dimensión donde el reloj no marca las horas porque no existe más tiempo que medir que el del sol naciendo con la aurora y muriendo en el ocaso. Otro tiempo cuando cruzas las aldeas que quedaron ancladas en otros tiempos, donde huele a estiércol puro y vivo que fertiliza la tierra, donde el agua brota limpia de sus fuentes, donde todo parece detenido pero nada se detiene, solamente avanza poco a poco como la recua de vacas que transita con parsimonia el empedrado de una calle por donde sigue el Camino.

Si hablaran


(Fotografía: Omar Serra)
Si hablaran,
contarían historias
de cielos que se nublan de repente,
de largas carreteras que no acaban,
de noches sin sueños conciliados
y sus reconciliaciones,
de vientos que empujan sin descanso,
del barro enredándose en las suelas,
de un banco de piedra
en medio de la nada,
de un árbol
cuya sombra fue un oasis,
de una aldea sin nombre o sin memoria,
de una flecha perdida y encontrada,
de un llanto
de esos que se lloran
desde adentro,
del sol recién nacido
en todos mis puntos cardinales,
de la primera vez y la siguiente,
de la última vez
que fue preludio de otra historia,
del dolor impronunciable,
del eterno asombro en los ocasos,
de la nieve besando mis rodillas
y de Compostela desnuda entre mis brazos.
Contarían los secretos confesables
de millones de pasos peregrinos
buscando eternidades que se esconden
detrás de un horizonte.

Inventario de recuerdos propios y ajenos

Inventario mis propios recuerdos y ahondo en los recuerdos de otros, escritos y fotografiados, compartidos a través de diarios virtuales y páginas repletas de huellas invisibles sobre el mismo Camino. Contemplo con asombro que, en cada etapa, me quedaron cientos de cosas pendientes de ver y visitar, rincones ocultos que otros descubrieron, lugares transitados con la cabeza baja, con la vista en el suelo para no pisar en falso, para no elevar la intensidad del dolor en las plantas de los pies. Flechas que no seguí pero que ahí estaban, dibujadas sobre una piedra, sobre un árbol, sobre un muro que me pasaron desapercibidos.

Descubro en otros estampas de mi Camino que no logré disfrutar, enfoques distintos de un mismo paisaje, sitios por los que anduve que no consigo recordar, tal vez porque el Camino te brinda momentos inexcusables para el encuentro con uno mismo, para la soledad del yo que mira hacia adelante pero no hacia los lados.

Repetir no es posible, aunque volviera a andar los mismos kilómetros, a transitar las mismas aldeas, a pernoctar en los mismos lugares. Son cientos, miles, tal vez millones de detalles que me han pasado inadvertido y que descubro, con asombro, en el inventario de recuerdos de otros.

Algún día formarán también parte de mis propios inventarios.