Pensamientos, reflexiones, experiencias, historias y vivencias acerca del Camino de Santiago
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Con los ojos cerrados y el alma despierta

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(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/CE86x4hH1or/)
Ahora que había llegado, echaba la vista atrás y el inicio le parecía muy lejano. Porque el primer paso quedaba muy atrás en el tiempo. El primer paso. Sonrió al recordarlo. La noche casi a punto de ser vencida, el frío inevitable de un amanecer intuyéndose en el cielo violeta, la calle desierta. Y el corazón palpitante, como ahora, retumbando en las fachadas de las casas, en aquel callejón donde iniciaba su aventura. El primer paso. ¿Cuántos habría dado hasta llegar allí? ¿Cuántos miles de pasos habrían conformado su Camino? Su mente divagaba, sin apartar su mirada de la inmensidad arquitectónica de la Catedral. El cuerpo vencido, los pies descalzos, la cabeza apoyada en la mochila. Entonces, se dio cuenta que lloraba. Y cerró los ojos.

Con los ojos cerrados y el alma despierta, dibujó en su mente la película completa de un Camino inacabable. Porque aquella meta del Obradoiro no era más que el principio de un Camino con comienzo pero sin fin. Pensó en lo infinito, en lo eterno, en lo inabarcable de lo inacabable. Y se sintió pequeña en aquella inmensidad de un tiempo sin tiempo.

Buscando lo sagrado

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(Fotografía.- clauditichi)
El peregrino busca lo sagrado. No es una catedral a donde llega sino al templo infinito de su Vida. No es un lugar cualquiera del que parte sino del sacrosanto espacio de su Alma. Con Dios o sin dios, pero sagrada.

El Camino parte del Alma que es tabernáculo del Ser. Peregrinar es ir desde el Alma a la Vida, buscando trascender, que es el Encuentro con el yo más verdadero.

Podrá concebirse el Camino de muchas maneras, tantas como personas lo realizan. Pero si se le despoja de lo espiritual, el Camino se convierte en otra senda como tantas. Cada cual concibe ser peregrino como cree, pero sin búsqueda, sin sacralidad, sin trascendencia, sin mística, el peregrino se convierte tan solo en caminante.

Sin contemplación de la Belleza, sin admiración de Lo Creado, sin descubrimiento del Todo del que forma parte, el peregrino no es más que alguien que camina, sin más meta que una ciudad, una plaza y una iglesia.

Al peregrino, el Camino se le enreda en el Alma, de donde parte, y le transforma la Vida, a la que llega. Cada paso sacraliza su Camino, más allá de creencias o descreencias, de plenitudes o vacíos de fe. Y, al final, es capaz de descubrir lo esencial, de contemplar y admirar todo aquello que es invisible a los ojos.

Algunos le llaman Dios.

Lo de menos es el nombre…

Serenamente

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(Fotografía.- Gloria Vázquez Ferrón)
Una parada, un descanso necesario...

Preciso respirar y llenar los pulmones de aire nuevo, recobrar el aliento tras el desaliento de la cuesta, descalzarme y dejar a la intemperie los pies hinchados y doloridos, cerrar los ojos, vaciar la mente, llenar el alma... De paz... De silencios...

Silencio.

Para escuchar cómo mis latidos se acompasan.

Serenamente.

Serena mente.

Ese paréntesis de tiempo detenido

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/santiago/2023/02/07/perfil-peregrinos-camino-santiago-90-catolicos-48-motivos-espirituales-mayoria-gasta-80-euros-dia/00031675773137403319865.htm
(Fotografía.- Xoan A. Soler)
Esos puntos suspensivos del alma, ese paréntesis del tiempo detenido, ese cuerpo vencido sobre el suelo y bajo el cielo del Obradoiro, ese estar, ese Ser, ese epílogo con vocación de prólogo, ese final preludiando otro principio…

Ya los ojos lo miraron todo, los pies lo anduvieron todo, el corazón –ay, el corazón- lo palpitó todo. El Camino que fue se convirtió en recuerdo. El Camino que será ni siquiera empezó a soñarse. En ese presente, sin pasado ni futuro, la mirada se pierde, los pies se descalzan, el corazón –ay, el corazón- recobra sus pulsos.

Ese paréntesis del tiempo detenido. Esa pequeña y dulce muerte antes de regresar al camino de la Vida. Esa plenitud del vacío. Ese infinito entre dos torres. Ese sueño acabado. Ese sueño que empieza. Esos puntos suspensivos del alma. Esa locura de saberte para siempre peregrino.

Respiro

Cuando camino, alcanzo una sensación de Libertad imposible de describir. Me siento pequeño e inmenso a la vez. Y la tierra y el cielo adquieren dimensiones distintas desde mi pequeñez y desde mi inmensidad. Respiro. Parece un absurdo pero no lo es. Cuando camino el Camino, soy consciente de que respiro. A veces me detengo sin más pretensión que la de respirar, que la de sentir que estoy respirando. Me detengo, abro los brazos y cierro los ojos. E inspiro fuerte, muy fuerte. Casi hasta el ahogo, hasta el borde de la necesidad imperiosa de exhalar el aire inspirado.

Los almaneceres del Camino

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(Fotografía.- Miguel Zaballa)
Despiertas, para seguir soñando con ojos abiertos. Protesta el cuerpo aún cansado, en ese quejido unánime de huesos que crujen y músculos que se tensan. Revisas las ampollas. También las del alma, sin hilos que la crucen, a veces descarnadas y profundamente dolorosas.

Todo otra vez en la mochila, todo contigo, nada queda atrás. Si algo se olvida, es preciso que quede olvidado para que otro lo encuentre. Si algo precisas, ya te lo dará el Camino.

En el último sorbo de café, piensas que el Camino de allí afuera en realidad comienza en tus adentros. Que no serán tus pies los que caminen sino el alma desnuda y descalzada. ¿Cómo será la etapa de hoy? ¿Adónde me llevará? Revisas, por última vez, el mapa dibujado. Lo doblas y lo guardas en el bolsillo, seguro de que no volverás a utilizarlo. Bastará con seguir las flechas. Y, cuando no haya flechas, el sol será tu guía y compañero.

Amanece, como un milagro repetido y regalado al peregrino. Los amaneceres del Camino son tan del alma, que debieran llamarse almaneceres.

Paso a paso, vas dejando atrás el horizonte de ayer y vas acercándote al de hoy.

Callas. O rezas. O cantas. O lloras.

El sol camina contigo.

Un ser extraño

https://www.instagram.com/p/Cxa2ZkKMh-v/
(Fotografía.- Manuele Damiani)




El peregrino pudiera parecer un ser extraño, alguien de un mundo distinto, distante del mundo que contempla, del que viene y al que ha de volver, cuando todo acabe. Pero, cuando se puso en marcha, cuando se calzó las botas y se despojó de todo aquello que no cupiese en la mochila, dejó de ser del mundo cotidiano, monótono y gris del que forma parte y que ahora contempla con nuevos ojos y transita con pisadas que le acercan a otro horizonte, otro territorio, otra manera de entender la vida.

Testigo de un prodigio

https://www.instagram.com/p/CjVs6VRNJ3M/?hl=es
(Fotografía.- Bruno Lima)


Tiene el peregrino la fortuna
de ser testigo de un prodigio en Compostela:
si abre el alma, los brazos y los ojos
podrá contemplar ese milagro
de que quepa el infinito entre dos torres...

Dios-Camino

De la primera aurora a la última, la conquista de todos los horizontes. Porque caminar consiste en eso: en ir conquistando horizontes, día a día, paso a paso. Horizontes que se divisan desde la lejanía. Y horizontes que aparecen de improviso, como aparecieron las torres de Santiago, en la conquista del último horizonte. Como aparecieron las celestes aguas del embalse de As Portas. De repente. Como un oasis en mitad de todos los desiertos interiores. "Bendito sea Dios hecho agua, hecho tierra y hecho cielo, para ser contemplado con los ojos", musitó el alma peregrina, tan descreída a veces, al descubrir lo Invisible en lo Visible. Bendito sea el grito de Dios que es la obra sublime de la Naturaleza. Dios hecho agua, hecho tierra y hecho cielo, para ser contemplado con los ojos. Dios-niebla y Dios-nube, en la empinada ladera del monte Requeixada. Dios-valle en el valle del Támega. Dios-lluvia en la cruz sobre el monte Talariño, jalonada de anónimos rosarios -quién sabe las plegarias que se habrán desgranado, cuenta a cuenta, antes de quedar allí, besando la tosca madera de una cruz alzada, "los brazos en abrazo hacia la tierra / el ástil disparándose a los cielos", que cantara el poeta-. Dios-huella en las huellas peregrinas sobre la tierra. Dios-Silencio en la sublime contemplación del Monasterio de Santa María la Real de Oseira. Dios-árbol en la Carballeira de Trasfontao, dispuesto para el abrazo como quien abraza al mundo en un segundo para reconciliarse con la Madre Tierra. Dios-Camino todo el Camino. Dios-Horizonte en la conquista de cada horizonte.

(Camino Sanabrés. 2016)

Testigo de un prodigio

https://www.instagram.com/p/CYBtywBNd95/
(Fotografía.- Cris Simoes Silva)






Tiene el peregrino la fortuna
de ser testigo de un prodigio en Compostela:
si abre el alma, los brazos y los ojos
podrá contemplar ese milagro
de que quepa el infinito entre dos torres...

Algo aprieta el corazón

https://www.lookphotos.com/en/images/70331534-Pilgrims-in-the-fog-at-sunrise-Province-of-Leon-Old-Castile-Castile-Leon-Castilla-y-Leon-Northern-Spain-Spain
(Fotografía.- Jürgen Richter)

Lo esencial no lo sabéis expresar. Algunas veces, inmóviles en vuestra cama, con los ojos bien abiertos en la noche, os parece que todavía andáis, como esos perros dormidos delante del hogar, que persiguen en sueños cualquier simulacro de pieza mayor. En esos momentos, cuando el Camino os vuelve a tomar entre sus olas, algo os aprieta el corazón.

JEAN-NOËL GURGAND

Esos puntos suspensivos del alma

https://www.instagram.com/p/Bwbj1b-AV0a/
(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/Bwbj1b-AV0a/)

Esos puntos suspensivos del alma,
ese paréntesis del tiempo detenido,
ese cuerpo vencido
sobre el suelo y bajo el cielo
del Obradoiro,
ese estar,
ese Ser,
ese epílogo con vocación de prólogo,
ese final preludiando otro principio…

Ya los ojos lo miraron todo,
los pies lo anduvieron todo,
el corazón –ay, el corazón-
lo palpitó todo.

El Camino que fue
se convirtió en recuerdo.
El Camino que será
ni siquiera empezó a soñarse.
En ese presente,
sin pasado ni futuro,
la mirada se pierde,
los pies se descalzan,
el corazón –ay, el corazón-
recobra sus pulsos.

Ese paréntesis del tiempo detenido.
Esa pequeña y dulce muerte
antes de regresar al camino de la Vida.
Esa plenitud del vacío.
Ese infinito entre dos torres.
Ese sueño acabado.
Ese sueño que empieza.

Esos puntos suspensivos del alma.

Esa locura de saberte
para siempre peregrino.

Hasta que no quepan más amplitudes

https://www.instagram.com/p/CHJaAi7BShW/
(Fotografía.- Pura Fernández)



No sabe qué mágico lance será ése, si decidió pasar la noche aquí no es porque albergue esperanzas de que el silencio le confíe al oído el secreto ni que la luz de la luna amablemente se lo dibuje entre las sombras de los árboles, está apenas como alguien que, habiendo subido a una montaña para divisar desde allí los paisajes, se resiste a regresar al valle mientras no sienta que en sus ojos deslumbrados ya no quepan más amplitudes.

JOSÉ SARAMAGO

La gente del Camino

https://www.instagram.com/p/CJLqcYpgFvW/
(Fotografía.- Elia A. Brito)

Camina sin prisas. Contempla sin prisas. Detente a conversar. El Camino también es su gente, su buena gente, que "no conocen la prisa ni aún en los días de fiesta". "Son buenas gentes que viven, laboran, pasan y sueñan", como aquellas del poema machadiano. E invitan a soñar y a vivir cuando pasas. Después, al despedirte, te dirán: "Buen Camino". Que suena a bendición porque tal vez lo sea. Si les miras a los ojos, encontrarás en ellos lo sagrado. "Buen Camino, peregrino": la bendición más hermosa de quienes son parte esencial e inseparable del Camino.

Tener nuevos ojos

https://www.instagram.com/p/BjZx0WvBwHf/
(Fotografía.- Heike Schulz)

"El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos caminos sino en tener nuevos ojos" (Marcel Proust)

Las torres de Compostela

(Fotografía.- Antonio Camberos)

E que se Deus o permite véxa-lo ceo na terra
cando os teus ollos divisen as torres de Compostela...

JOSÉ MARÍA PURÓN

Y que si Dios lo permite, veas el cielo en la tierra
cuando tus ojos divisen las torres de Compostela...

Misterios ocultos

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(Fotografía.- Davide Poggi)



"Son tantos los misterios ocultos en el Camino de Santiago, que quien tiene ojos, no ve; quien tiene oídos, no oye; sólo quien camina con el corazón, siente" (Nanda da Paz)

Contemplando a Dios

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(Fotografía.- Ruben Earth)

Bendito sea Dios hecho agua, hecho tierra y hecho cielo para poder ser contemplado con los ojos...

Mirar con todos los ojos

(Fotografía: Gabi Röhrl)




Peregrino del mundo,
si miras con todos los ojos,
amarás con todos los corazones.

RAMÓN MARÍA DEL VALLE-INCLÁN

A pesar de todo

A pesar de todo, 
está precioso el Camino 
en su soledad de agosto, 
invita a la esperanza 
y a la alegría, 
a pesar de todo. 
Sale el sol cada mañana 
y disipa las sombras de la vida 
y uno se siente auténtico 
tras la máscara 
que deja a la intemperie 
la sonrisa de los ojos, 
siempre tan verdadera. 
Está reverdecido 
y limpio 
porque muchos no comprenden 
que las únicas huellas visibles 
que deben dejar en el Camino 
son las de sus pisadas. 
Y ausentes, 
el Camino aún conserva 
la única huella del aire 
y el tiempo detenido 
durante meses, 
la de la soledad atravesando 
el bosque y la montaña. 
Creedme, 
está precioso el Camino 
en su soledad de agosto. 
Y te abraza y te besa 
sin guardar las distancias. 
Y te regala 
la inmensidad de la belleza, 
la plenitud de la magia, 
la caricia de Dios 
haciéndose visible 
en todo lo visible. 
A pesar de todo...