Pensamientos, reflexiones, experiencias, historias y vivencias acerca del Camino de Santiago
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El regreso al punto de partida

https://www.instagram.com/p/Cwyd58SquGf/
(Fotografía.- Roberta Ferrario)

Hay un instante en que se pierde la mirada en el vacío, como si fuera necesario el reencuentro con uno mismo antes de volver al mundo. Te hiciste camino en el Camino pero el Camino acaba y ya sientes el suave arañazo de la nostalgia. Después asumirás que el Camino empieza allí donde pusiste fin a tus pasos peregrinos. Pero eso será después. Ahora solo sientes que el final ha llegado, que te duele el cuerpo -y el alma-, que cuando te levantes y vuelvas a colgarte la mochila, solo habrá calles de ciudad que te conducirán tal vez al último refugio de la noche, tal vez a una estación de tren o de autobuses, tal vez a un aeropuerto. El regreso al punto de partida. ¿Cómo se vuelve a ser lo que uno era antes de que el Camino te hiciera peregrino para siempre?

Ama el Camino, peregrino

https://www.instagram.com/p/CSxHUDdMgzM/
(Fotografía.- Max Maximov)

Ama el Camino, ámalo, como un milagro, como un refugio, como una extensión de tu propio Ser. Ámalo, como un tesoro, como un prodigio, como un espejo limpio de tu alma. Ámalo, peregrino, ama el Camino, incluso antes de que sientas que lo amas verdaderamente, incluso antes de hacerlo tuyo y de sentir que te hace suyo. Ámalo, incluso antes del primer paso, del primer latido, del primer llanto, del primer suspiro, de la primera vez que te sientas peregrino. Ámalo, ámalo sin condiciones, incluso antes de su primera caricia, de su primer abrazo y del primer dolor clavándose en las plantas de tus pies. Ámalo, peregrino, ámalo. Y sabrás, cuando estés lejos, cuando sueñes con volver, cuando se enrede en tu alma la nostalgia, que ser peregrino no es andar y andar y andar sino ser un loco enamorado del Camino, al que vuelves siempre, para recorrerlo con el alma, igual que se recorre la piel desnuda de un amante.

Si hablaran

https://www.instagram.com/p/Cz8E7T8Mrkq/
(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/Cz8E7T8Mrkq/)
Si hablaran, contarían historias de cielos que se nublan de repente, de largas carreteras que no acaban, de noches sin sueños conciliados y sus reconciliaciones, de vientos que empujan sin descanso, del barro enredándose en las suelas, de un banco de piedra en medio de la nada, de un árbol cuya sombra fue un oasis, de una aldea sin nombre o sin memoria, de una flecha perdida y encontrada, de un llanto de esos que se lloran desde adentro, del sol recién nacido en todos mis puntos cardinales, de la primera vez y la siguiente, de la última vez que fue preludio de otra historia, del dolor impronunciable, del eterno asombro en los ocasos, de la nieve besando mis rodillas y de Compostela desnuda entre mis brazos. Contarían los secretos confesables de millones de pasos peregrinos buscando eternidades que se esconden detrás de un horizonte.

Ay si hablaran...

Ama el Camino, peregrino

https://www.instagram.com/p/CYfHCTMMZ0O/
(Fotografía.- Laura Zulian)
Ama el Camino, ámalo, como un milagro, como un refugio, como una extensión de tu propio Ser. Ámalo, como un tesoro, como un prodigio, como un espejo limpio de tu alma. Ámalo, peregrino, ama el Camino, incluso antes de que sientas que lo amas verdaderamente, incluso antes de hacerlo tuyo y de sentir que te hace suyo. Ámalo, incluso antes del primer paso, del primer latido, del primer llanto, del primer suspiro, de la primera vez que te sientas peregrino. Ámalo, ámalo sin condiciones, incluso antes de su primera caricia, de su primer abrazo y del primer dolor clavándose en las plantas de tus pies. Ámalo, peregrino, ámalo. Y sabrás, cuando estés lejos, cuando sueñes con volver, cuando se enrede en tu alma la nostalgia, que ser peregrino no es andar y andar y andar sino ser un loco enamorado del Camino, al que vuelves siempre, para recorrerlo con el alma, igual que se recorre la piel desnuda de un amante.

Con el alma empapada

Sientes el alma empapada de emoción,
como si hubiera atravesado una tormenta
y le hubiera sorprendido la lluvia torrencial
a la intemperie, calándole los huesos.
Hay tras la plenitud, un momento de vacío,
un instante donde todo se detiene,
en ti y fuera de ti,
donde el cuerpo duele
y duelen los pies y las entrañas.
Allí donde quedó la huella invisible
de tu último paso.
Tras la explosión de la llegada,
tras los pulsos disparados,
tras la desbordada felicidad
y el abrazo con otros peregrinos,
uno siente la necesidad
de dedicarse tiempo,
de encontrarse a solas,
de besar con todo el cuerpo
la tierra prometida del Obradoiro
y de llorarlo todo. Todo.
Para empapar el alma
de esa emoción incontenible
como un aguacero.
Estás allí. Eres. Llegaste.
Y te duele el Camino
que dejó de ser camino
para volverse sangre
recorriéndote las venas,
dándote vida.
Entonces, te levantas,
vuelve el mundo a ponerse en movimiento
y tú sonríes
cuando dejas,
sobre la piedra gris del Obradoiro,
la huella invisible
de tu primer paso
con el que continúas tu Camino.

Si hablaran


(Fotografía: Omar Serra)
Si hablaran,
contarían historias
de cielos que se nublan de repente,
de largas carreteras que no acaban,
de noches sin sueños conciliados
y sus reconciliaciones,
de vientos que empujan sin descanso,
del barro enredándose en las suelas,
de un banco de piedra
en medio de la nada,
de un árbol
cuya sombra fue un oasis,
de una aldea sin nombre o sin memoria,
de una flecha perdida y encontrada,
de un llanto
de esos que se lloran
desde adentro,
del sol recién nacido
en todos mis puntos cardinales,
de la primera vez y la siguiente,
de la última vez
que fue preludio de otra historia,
del dolor impronunciable,
del eterno asombro en los ocasos,
de la nieve besando mis rodillas
y de Compostela desnuda entre mis brazos.
Contarían los secretos confesables
de millones de pasos peregrinos
buscando eternidades que se esconden
detrás de un horizonte.

Supe por el dolor

"Llegué por el dolor a la alegría. Supe por el dolor que el alma existe" (José Hierro)

Si hablaran

Si hablaran,
contarían historias
de cielos que se nublan de repente,
de largas carreteras que no acaban,
de noches sin sueños conciliados
y sus reconciliaciones,
de vientos que empujan sin descanso,
del barro enredándose en las suelas,
de un banco de piedra
en medio de la nada,
de un árbol
cuya sombra fue un oasis,
de una aldea sin nombre o sin memoria,
de una flecha perdida y encontrada,
de un llanto
de esos que se lloran
desde adentro,
del sol recién nacido
en todos mis puntos cardinales,
de la primera vez y la siguiente,
de la última vez
que fue preludio de otra historia,
del dolor impronunciable,
del eterno asombro en los ocasos,
de la nieve besando mis rodillas
y de Compostela desnuda entre mis brazos.
Contarían los secretos confesables
de millones de pasos peregrinos
buscando eternidades que se esconden
detrás de un horizonte.

Ahí está el puente

(Fotografía: Pierre Carton)

vengo con las mejillas del insomnio
los pañuelos del mar y de las paces
las tímidas pancartas del dolor
las liturgias del beso y de la sombra

nunca he traído tantas cosas
nunca he venido con tan poco

ahí está el puente
para cruzarlo o para no cruzarlo
yo lo voy a cruzar
sin prevenciones

MARIO BENEDETTI

El dolor nos hermana

"El dolor del Camino te hace más fuerte y solidario. Si sufres, aprendes a comprender al que sufre, y brota así una especie de compromiso solidario a favor de quien está en esa misma situación. El dolor nos hermana" (Francisco J. Castro Miramontes)

Por el dolor a la alegría

"Llegué por el dolor a la alegría. Supe por el dolor que el alma existe" (José Hierro)

(Fotografía: Constantino González Faríñas.- https://www.flickr.com/photos/capitan_morgan71/5579474330)