Pensamientos, reflexiones, experiencias, historias y vivencias acerca del Camino de Santiago
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Nada se detiene

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(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/B7BnLzln05z/)
No se detiene el tiempo pero es otro tiempo el tiempo del Camino. Se percibe cuando quedan atrás las urbes de asfalto, donde contemplas las prisas de un mundo que te mira retadoramente o que te ignora, tal vez el propio mundo del que vienes y que ahora miras como un extraño que deambula por sus calles, queriendo escapar. Percibes que es otro tiempo el tiempo en los largos senderos entre campos de cultivo, otro pulso, otra dimensión donde el reloj no marca las horas porque no existe más tiempo que medir que el del sol naciendo con la aurora y muriendo en el ocaso. Otro tiempo cuando cruzas las aldeas que quedaron ancladas en otros tiempos, donde huele a estiércol puro y vivo que fertiliza la tierra, donde el agua brota limpia de sus fuentes, donde todo parece detenido pero nada se detiene, solamente avanza poco a poco como la recua de vacas que transita con parsimonia el empedrado de una calle por donde sigue el Camino.

Compostela al anochecer

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(Fotografía.- Sergi Gil Blanch)
Ya sola, alumbrada por los faroles de luces ambarinas que se refractan en las piedras, se queda al anochecer Compostela, la de las nieblas matutinas, la de las calles mojadas de fina lluvia, la de las plantas que le salen a las grietas de las piedras, la de los cantos conventuales, la de las torres con campanas, la de las fuentes tristes, la de las abacerías longevas, librerías antiguas, tabernas chillonas, la de los callejones solitarios, la de los poetas, gentiles, creyentes y ateos, la levítica y pagana. Porque Compostela es, sobre todo, la ciudad del Camino de Santiago.

JOSÉ MANUEL FANJUL DÍAZ

Los préstamos de Dios

“Dios nos presta un momento los prados y las fuentes, los grandes bosques temblorosos, las profundas y sordas rocas y los cielos azulados, los lagos y las llanuras, para que pongamos en ellos nuestros ensueños, nuestros amores” (Víctor Hugo)