Pensamientos, reflexiones, experiencias, historias y vivencias acerca del Camino de Santiago
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Puente que es Camino

https://www.instagram.com/p/CGN1VhTB_20/
(Fotografía.-Dario Nisivoccia)


Puente que nos lleva de los sueños a la magia, atravesando el río de aguas ensombrecidas de nuestra propia existencia. Amo los puentes que acortan distancias, que permiten el paso, que me llevan al otro lado donde el Camino continúa. Puente que es Camino porque el Camino se hizo construyendo puentes. Puente que tiembla al cruzarlo, como si palpitara fuertemente su corazón de piedra. Puente de nadie y de todos, puente mío. Atravesado de parte a parte. Por debajo, te atraviesa un río, fugitivo y libre. Por arriba, el alma de un peregrino. Fugitiva y Libre.

Alguien que busca

https://www.instagram.com/p/BwXNGYgh0J9/
(Fotografía.- Michael Pitt)



El peregrino es alguien que busca.
Se pone en camino detrás de una esperanza.
Cree que hay para él un lugar en el mundo.
Y lo busca, aún sin saber bien
qué es lo que lo empuja. O lo atrae...
Es un hombre que ama la vida
y quiere vivirla con un para qué.
Al ponerse en camino se expone
a que el Dios de la vida le cambie
el para qué de su existencia.

MAMERTO MENAPACE

Sube, peregrino, sube


Multiplica por cuarenta y siete el esfuerzo, los latidos del corazón desbocado, sube, peregrino, sube, peldaño a peldaño. Deja el río atrás, abajo, deja que fluya en su corriente imparable bajo el puente, mañana volverás a él. Hoy toca alcanzar la cima del espejo de ciudad que sucumbió bajo el agua y contemplar el milagro de la antigua fortaleza levantada, piedra a piedra, como templo. Como tus pasos, levantados uno a uno, peldaño a peldaño, sobre otro puente. Multiplica por cuarenta y siete los pulsos del alma. Y sube, peregrino, sube, como quien sube la escalera de su propia existencia, sabiendo que la gloria siempre se encuentra en lo más alto.

El peregrino

https://www.instagram.com/p/CPTWouRsBNh/
(Fotografía.- Juan Figueirido)



El peregrino es alguien que busca.
Se pone en camino detrás de una esperanza.
Cree que hay para él un lugar en el mundo.
Y lo busca, aún sin saber bien
qué es lo que lo empuja. O lo atrae...
Es un hombre que ama la vida
y quiere vivirla con un para qué.
Al ponerse en camino se expone
a que el Dios de la vida le cambie
el para qué de su existencia.

MAMERTO MENAPACE

Amo el Camino

Yo Amo el Camino. Lo Amo. Me sobrecoge, me hipnotiza, me estremece, me emociona, me machaca, me tortura, me desnuda, me besa, me posee, me deja sin palabras, me arranca lágrimas de lo más profundo de mis adentros, juega conmigo, me lleva al límite, tan al límite que, a veces, he tenido la sensación de que me deja en las fronteras mismas de odiarlo y es, entonces, cuando más siento que lo Amo. Odiarlo, no porque sí, sino porque, a veces, me hace plantearme si el Camino, realmente, me está regalando Libertad o me la está condicionando, si solo a través de Él puedo Sentirme realmente Libre, si solo a través de Él puedo Sentirme realmente Yo. Si solo en el Camino es posible la Plenitud de mi Ser. Pero en ese límite, en esas fronteras, he Sentido muchas veces que, en realidad, el Camino no existe sin mí, no es posible sin mí, me pertenece como yo le pertenezco. Que el Camino no es lo que aparece en las guías, claro que no. Que el Camino es, sobre todo, el Encuentro con mi propia Armonía. Y, entonces, Siento que lo Amo más que nunca.

Así que, a cada paso que doy, estoy Amando. Estoy Amando al Camino en sí mismo, estoy Amando mi Armonía con el Todo. Cielo, tierra, aire, río, árbol, piedra, sol, luna, nubes, lluvia,... Huellas de Dios, el Todo Amor. Cada dimensión del Camino es una dimensión del Amor. "Siempre que la belleza mira, el amor está allí", escribió Rumi. Yo, en el Camino, me siento mirado por la Belleza. No solo es que yo la contemple y admire, es que me siento mirado por Ella.

Y, cuando me mira, allí está el Amor. Amándome.

El diario de un peregrino

(Fotografía.- Symeon Chatzilidis)
A media tarde, todos los días, sobre la mesa de madera, acuclillados en una silla, con el peldaño de una escalera como apoyo, sentados en el suelo, con la almohada como escribanía, los peregrinos escriben. Sus sentimientos, sus limitaciones, sus encuentros, sus sueños. El diario, como lienzo donde se dibuja el paisaje interior de cada uno. Escribir como terapia, espejo e imagen de los propios cansancios y fatigas, de los miedos y desbordamientos, de las arrugas que, surcos del tiempo, van arando nuestro rostro tantas veces baldío. Tiempo de intimidad con uno mismo, contigo; poética existencial.

MIGUEL PERLES ALABAU

Subiendo a Portomarín

Multiplica
por cuarenta y siete
el esfuerzo,
los latidos
del corazón desbocado.
Sube, peregrino, sube,
peldaño a peldaño.
Deja el río atrás, abajo,
deja que fluya
en su corriente imparable
bajo el puente,
mañana volverás a él.
Hoy toca alcanzar la cima
del espejo de ciudad
que sucumbió bajo el agua
y contemplar el milagro
de la antigua fortaleza
levantada, piedra a piedra,
como templo.
Como tus pasos,
levantados uno a uno,
peldaño a peldaño,
sobre otro puente.
Multiplica por cuarenta y siete
los pulsos del alma.
Y sube, peregrino, sube,
como quien sube la escalera
de su propia existencia,
sabiendo que la gloria
siempre se encuentra
en lo más alto. 

Aquella primera vez

Aquella primera vez...

Han pasado seis años desde entonces y he recorrido a pie casi mil novecientos kilómetros.

Quién me lo iba a decir aquel domingo, aquel 4 de septiembre, en que salí de casa con una mochila en la espalda y un billete de autobús doblado y guardado en una bolsa, sabiendo a dónde iba pero sin saber bien a lo que iba. Con más nervios que ilusión; y eso que la ilusión era infinita. Con todos los miedos que se pueden sentir ante lo desconocido. Y con toda la felicidad que se puede sentir cuando empiezas a hacer realidad tus propios sueños.

Cómo iba a imaginar siquiera que el Camino cambiaría mi forma de entender la Vida, mi forma de contemplar el Universo y de contemplarme en el Universo, mi forma de concebir mi espiritualidad, mi propia forma de Ser y de Existir. Cómo iba a saber que el Camino cambiaría mi concepto de Silencio y de Soledad. Que añadiría a mi diccionario palabras repletas de significado como Plenitud y Magia. Y que me enseñaría una nueva forma de Creer, tan distinta y tan alejada de todas mis creencias anteriores.

Cómo iba a saberlo aquel domingo, aquel 4 de septiembre, aquella primera vez...

Un hito para la eternidad

"Y, de repente, me pregunto si todos los instantes que justifican una existencia no se resumen en esto: una mirada que se encuentra con otra mirada, un encuentro de almas iguales, un hito para la eternidad" (Gilbert Cesbron)

Todo lo que existe

(Fotografía: Isidro Cea)




Todo lo que existe
se halla en el sonido
de la época de lluvias.

HASEGAWA SOSEI

Todo son subidas o bajadas

"La existencia es un viaje en el que no existen los caminos llanos: todo son subidas o bajadas" (Arturo Graf)

Alguien que busca

"El peregrino es alguien que busca. Se pone en camino detrás de una esperanza. Cree que hay para él un lugar en el mundo. Y lo busca, aún sin saber bien qué es lo que lo empuja. O lo atrae ... Es un hombre que ama la vida y quiere vivirla con un para qué. Al ponerse en camino se expone a que el Dios de la vida le cambie el para qué de su existencia" (Mamerto Menapace)

El viaje de la existencia

"La existencia es un viaje en el que no existen los caminos llanos: todo son subidas o bajadas" (Arturo Graf)

(Fotografía: Juan Ramón Llavori Romatet.- http://juanramonllavori.blogspot.com.es/)

Sube los escalones



"Sube los escalones de tu existencia. Despacio, cauteloso, con mucha calma, inteligencia y buena voluntad, sube los escalones. Pensando siempre en la gloria que se encuentra en lo más alto de la escalera que estás subiendo. No cedas ni un segundo al desánimo; no permitas que la indecisión te domine. Aprende a superarlos".