Pensamientos, reflexiones, experiencias, historias y vivencias acerca del Camino de Santiago
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La vida, ese paréntesis

https://www.instagram.com/p/DBDrIRTMYYi/
(Fotografía.- Claudio Pupi)

Descansan en paz
los que dejaron el Camino de la Vida
para seguir viviendo,
presentes en el recuerdo imperecedero,
en la nostalgia desnuda de las tardes
que se mueren sobre el mar...

Descansan en paz
en ese más allá del horizonte
y en este más acá de nuestras almas...

La vida, ese paréntesis...

La muerte,
esa vida vivida,
ese preludio de la inmortalidad...

Seguimos peregrinando
por el Camino de la Vida...

Un reflejo de ti mismo

https://www.instagram.com/p/CZO2-uIsN-p/
(Fotografía.- Laura Zulian)



Atesora los días, con todos sus instantes. Saboréalos, mídelos, pálpalos, disfrútalos. Guárdalos en la memoria y en los íntimos rincones del alma. Para recordarlos cuando ya estén perdidos, para recrearlos y volverlos a soñar, mezclando la nostalgia de lo vivido y el anhelo permanente de volver. Porque en todo lo vivido, fuiste. Y en todo lo anhelado, eres. Porque eso es el Camino: un reflejo de ti mismo, peregrino.

El dulce arcoiris

Con los ojos cerrados, dibujo los sueños imposibles. Me quedo con algunos para volver a soñarlos, por si hubiera posibilidades de cumplirlos. Desecho los caducos y los que se rompieron definitivamente. Inventario recuerdos de lo andado. Necesito abrir los ojos para mirar atrás y comprobar que el horizonte de lo andado se pierde en la lejanía, inalcanzable ya porque el camino no es posible desandarlo. Atrás quedaron los paraísos perdidos y también los pedregales, la senda interminable que siempre termina, el fango en que mis pies se hundieron sin remedio, la suave colina y la dura montaña que trepé con los dientes apretados, el oasis del río susurrando esperanzas, lavatorio del alma y de las manos sucias, el cielo descarnándose en tormenta y el dulce arcoíris que devuelve la sonrisa.

Tiempo de soñar y de amar el Camino

(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/B6RZvVIiWpM/)


Ahora es tiempo de soñarlo,
de hacerlo y deshacerlo cada instante,
cerrando los ojos y abriendo el alma.
Ahora es tiempo de amarlo,
de remover los cajones del recuerdo,
de revivir lugares
mirando los sellos que pusimos
en nuestra credencial de peregrino.
Ahora es tiempo de volver a casa,
de andar los caminos interiores
y de abrazar al Apóstol
en ese abrazo sin temores ni distancias
que solo puede dar el alma.
Ahora es tiempo de soñar
y de amar perdidamente ese Camino
que volverá a llevarnos,
cuando la noche pase,
a la eterna y soñada Compostela.
E ultreia, e suseia.
Protégenos, Señor Santiago,
en el difícil camino de estos días.

La hora de las nostalgias

(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/Bq8hHLqnkBa/)





La hora de las nostalgias,
cuando uno se deja corromper
por esas ausencias
que llamamos recuerdos
y hay que remendar con palabras
y con imágenes
tanto hueco insaciable.

JULIO CORTÁZAR

Con los ojos cerrados

Con los ojos cerrados, dibujo los sueños imposibles. Me quedo con algunos para volver a soñarlos, por si hubiera posibilidades de cumplirlos. Desecho los caducos y los que se rompieron definitivamente. Inventario recuerdos de lo andado. Necesito abrir los ojos para mirar atrás y comprobar que el horizonte de lo andado se pierde en la lejanía, inalcanzable ya porque el camino no es posible desandarlo. Atrás quedaron los paraísos perdidos y también los pedregales, la senda interminable que siempre termina, el fango en que mis pies se hundieron sin remedio, la suave colina y la dura montaña que trepé con los dientes apretados, el oasis del río susurrando esperanzas, lavatorio del alma y de las manos sucias, el cielo descarnándose en tormenta y el dulce arcoíris que devuelve la sonrisa.

Vuelvo a cerrar los ojos y perfilo esa sonrisa para que no se desdibuje. Siento en mi rostro la brisa fresca de todos los amaneceres. Respiro hondo. Estoy aquí. Donde logré llegar, paso tras paso. Con paso firme, cuando tuve fuerzas para ello. Y cojeando, cuando los pies heridos me obligaron. Apoyado en el bastón en la dura pendiente de subida o de bajada. Y en la mano amiga, cuando fue necesario el empuje de otra mano.

Con los ojos cerrados...

(Fotografía: Ambra Marie.- https://www.instagram.com/p/BiUg27TBUZs/)

Un alto en el Camino

La soledad
buscada y requerida,
los pies descalzos,
liberados del ardor
de la larga travesía,
la espalda
sin mochila compañera,
el cuerpo detenido,
el alma
recobrando pulsaciones.

La mirada
tal vez absorta en un recuerdo
o en un presagio
que anticipa lugares y distancias.

Aunque sabe el peregrino
que, después, sus pasos
serán guiados por la magia,
por las huellas de otros peregrinos,
por el sol que acompaña y que calienta,
por el faro de las flechas amarillas.

Un alto en el Camino.
Siempre necesario
para seguir andando.
Con las botas cobijando
los pies reconfortados.
Con la mochila compañera
en la espalda.
Con el alma
desbocándose a cada paso.

(Fotografía: Daniel Schulz.- https://www.instagram.com/p/BeVGqTSDEdA/)

Siempre el Camino

Siempre el Camino.
Siempre un comienzo
sin final posible.
Da igual donde empieces.
Da igual donde termines.

El Camino no deja de ser un infinito
enredándose en el alma.
Y allí se eterniza.
Y allí se vuelve tuyo.
Y allí te vuelves suyo.

Uno cree regresar
cada vez que ahonda
en sus recuerdos peregrinos.
Y realmente regresa.
A un momento.
A un instante.
A un paso tras otro paso.
A un cansancio.
A un paisaje.
A un punto exacto de la vida.

A este punto exacto de la vida...

(Fotografía: Miguel Muñiz.- http://miguelmuniz.blogspot.com.es/)

Recordando y soñando


Pinceladas de recuerdos de hace un año. Cuatro o cinco. Escojo esta. Sin compartir, hay varias decenas. Esta sirvió para dar las buenas noches aunque fue tomada al mediodía. Navarra. En el sendero entre Villamayor de Monjardín y Los Arcos. 6 de febrero. Sábado de carnaval. Sábado de Camino.

Vienen a mi memoria palabras de "El profeta" de Gibran: "El ayer no es sino el recuerdo del hoy, y el mañana el sueño del presente".

Y en ello estamos: recordando y soñando.

Como una manera de medir el tiempo. Inconmensurable e infinito, permitiendo "que el presente abrace al pasado con recuerdo grato y al futuro con ansia infinita".

La vida, ese paréntesis

(Fotografía: Ángel Requena Villar)
Descansan en paz los que dejaron el Camino de la Vida para seguir viviendo, presentes en el recuerdo imperecedero, en la nostalgia desnuda de las tardes que se mueren sobre el mar...

Descansan en paz en ese más allá del horizonte y en este más acá de nuestras almas...

La vida, ese paréntesis... La muerte, esa vida vivida, ese preludio de la inmortalidad...

Seguimos peregrinando por el Camino de la Vida...

El paisaje es ya interior

(Fotografía: José Luis Casti)







"Avanza el camino entre campos y cielos derramados. Un gorrión quizás, tal vez el viento, sumerge al caminante en sus recuerdos. El silencio ciega la mirada. El paisaje es ya interior. Y la vida. Los pasos siguen el ritmo de las emociones"

Como vivido dentro de otra piel

"Yo recuerdo ese día como vivido dentro de otra piel, desdoblado" (Miguel Delibes)
In Memoriam...

(Fotografía: Mónica Ferreirós)

Recuerdos de lo que la mirada aprendió a ver

“Pero los ojos se habitúan a un paisaje, lo incorporan poco a poco a sus costumbres y a sus formas cotidianas y lo convierten finalmente en un recuerdo de lo que la mirada, alguna vez, aprendió a ver” (Julio Llamazares)

(Fotografía: Tsu Lin H.- https://www.instagram.com/p/BGSThcSFrxc/)

Alcanzar un horizonte

Llega un nuevo año y nos disponemos a vivirlo con la inevitable incertidumbre que provoca el futuro, con otro puñado de experiencia añadido en la mochila del ayer, que vamos despojando de los lastres del pasado para que no nos pese demasiado cuando nos la carguemos en los hombros. Los recuerdos no pesan, si son buenos. Los malos nos hacen aprender y nos hacen más fuertes para seguir caminando, a pesar de ellos. Pero los malos recuerdos son inútiles y ocupan un sitio necesario para albergar nuevos sueños y vivencias.

Miramos hacia atrás y hay un largo camino recorrido. Miramos hacia delante y solo vemos el horizonte. Una utopía, que diría Galeano. Pero es verdad que la utopía sirve, precisamente, para caminar. Aunque el horizonte se nos siga alejando a cada nuevo paso que damos. Pero allí sigue, delante, como un destino también inevitable que algún día alcanzaremos. Paso a paso. En el fondo, la vida consiste en caminar. Con sus tramos llanos, sus cuestas hacia arriba y hacia abajo, sus precipicios y sus abismos, sus piedras para tropezar y para descansar, sus oasis en medio del desierto, sus paraísos perdidos y encontrados.

El futuro siempre está por llegar. Por eso, hay que seguir caminando, con la mochila a cuestas, con la vista al frente, con la esperanza siempre intacta de que el sol saldrá tras la lluvia, de que siempre hay un día tras la noche, de que siempre, siempre, tras el llanto, se encuentra un motivo para sonreír...

Siempre...

Siempre aspirando a alcanzar un horizonte.

(Fotografía: José Javier Román.- https://www.flickr.com/photos/metalrats/22907687252/

Un poco de eternidad

"El recuerdo es un poco de eternidad" (Antonio Porchia)

(Fotografía: Mónica Ferreirós)

El puente y el río

"No sabía si amaba más al puente o al río. Pero ambos despejaban mi alma, la inundaban de fortaleza y de heroicos sueños. Se borraban de mi mente todas las imágenes plañideras, las dudas y los malos recuerdos" (José María Arguedas)

Algunos recuerdos nos observan

"Algunos recuerdos se niegan a que los encierren en el tiempo o en el espacio. Nos siguen, abren una mirilla con un chasquido metálico y nos observan con curiosidad" (Nathan Filer)

(Fotografía: Davide Caregari.- https://www.flickr.com/photos/davcare/8155217286/)

Y empiezo a recordar

Con los pies voy pisando mis huellas
y ellas cuentan sus últimos secretos
yo los guardo en el filo del milagro
y empiezo a recordar

MARIO BENEDETTI

In Memoriam

"El recuerdo es un poco de eternidad" (Antonio Porchia)

Por todos aquellos que hace un año y de repente, vieron truncados sus caminos en la vida...