Pensamientos, reflexiones, experiencias, historias y vivencias acerca del Camino de Santiago
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La cruz arriba


Arriba, la cruz arriba.
Peregrino que sube sin aliento
la senda escarpada y pedregosa,
el camino a la cumbre de la sierra
-Atapuerca abajo,
la cruz arriba-,
el corazón rodando en cada piedra
que rueda monte abajo
cuando pisa,
el corazón clavado en cada piedra
donde la cruz se alza
cuando llega.
La cruz arriba,
desnuda como el alma,
atravesando el cielo
incendiado de púrpura y naranja
con la primera luz del nuevo día,
los brazos abiertos
como un inmenso abrazo de esperanza
a quien perdió la fe hasta en sí mismo,
un remanso de paz sin alambradas,
un templo sin cúpula ni altares
para buscar a dios en la intemperie,
un recuerdo clavándose en la tierra
de aquellos peregrinos que llegaron
al pórtico infinito de su gloria.
La cruz arriba,
dibujando en el mapa de los sueños
sus cuatro puntos cardinales:
al sur, las huellas milenarias de la tierra;
al norte, inmenso y puro, el cielo;
al este, el sol que renace con la aurora;
y al oeste, siempre el horizonte
a donde se dirige el peregrino.

Bajo un cielo infinito

https://www.instagram.com/p/CjbAKc7Kl0l/
(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/CjbAKc7Kl0l/)


Camino
bajo un cielo infinito.

Cuando la vida golpea,
cuando aprieta la soledad
y el próximo horizonte
parece inalcanzable,
alivia detenerte,
levantar la cabeza,
mirar hacia arriba
y decirte:

¡Qué fortuna
caminar
bajo un cielo infinito!

La cruz arriba

https://www.caminographer.com/camino-de-santiago?pgid=lgap8w50-67b76bb1-1ccb-4167-ace4-4f1a822f2d33
(Fotografía.- Max Maximov)
Arriba, la cruz arriba.

Peregrino que sube sin aliento la senda escarpada y pedregosa, el camino a la cumbre de la sierra -Atapuerca abajo, la cruz arriba-, el corazón rodando en cada piedra que rueda monte abajo cuando pisa, el corazón clavado en cada piedra donde la cruz se alza cuando llega.

La cruz arriba, desnuda como el alma, atravesando el cielo incendiado de púrpura y naranja con la primera luz del nuevo día, los brazos abiertos como un inmenso abrazo de esperanza a quien perdió la fe hasta en sí mismo, un remanso de paz sin alambradas, un templo sin cúpula ni altares para buscar a dios en la intemperie, un recuerdo clavándose en la tierra de aquellos peregrinos que llegaron al pórtico infinito de su gloria.

La cruz arriba, dibujando en el mapa de los sueños sus cuatro puntos cardinales: al sur, las huellas milenarias de la tierra; al norte, inmenso y puro, el cielo; al este, el sol que renace con la aurora; y al oeste, siempre el horizonte a donde se dirige el peregrino.

La cruz arriba

La cruz arriba, desnuda como el alma, atravesando el cielo incendiado de púrpura y naranja con la primera luz del nuevo día, los brazos abiertos como un inmenso abrazo de esperanza a quien perdió la fe hasta en sí mismo, un remanso de paz sin alambradas, un templo sin cúpula ni altares para buscar a Dios en la intemperie, un recuerdo clavándose en la tierra de aquellos peregrinos que llegaron al pórtico infinito de su gloria.

La cruz arriba, dibujando en el mapa de los sueños sus cuatro puntos cardinales: al sur, las huellas milenarias de la tierra; al norte, inmenso y puro, el cielo; al este, el sol que renace con la aurora; y al oeste, siempre el horizonte a donde se dirige el peregrino.

Un camino de estrellas

(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/B7B7V8PgzUH/)




Arriba, en el cielo,
un camino de estrellas
señala al peregrino
el camino de la tierra.

Abajo,
el camino de la tierra
señala al peregrino
el camino del cielo.

La cruz arriba


Arriba, la cruz arriba.
Peregrino que sube sin aliento
la senda escarpada y pedregosa,
el camino a la cumbre de la sierra
-Atapuerca abajo,
la cruz arriba-,
el corazón rodando en cada piedra
que rueda monte abajo
cuando pisa,
el corazón clavado en cada piedra
donde la cruz se alza
cuando llega.
La cruz arriba,
desnuda como el alma,
atravesando el cielo
incendiado de púrpura y naranja
con la primera luz del nuevo día,
los brazos abiertos
como un inmenso abrazo de esperanza
a quien perdió la fe hasta en sí mismo,
un remanso de paz sin alambradas,
un templo sin cúpula ni altares
para buscar a dios en la intemperie,
un recuerdo clavándose en la tierra
de aquellos peregrinos que llegaron
al pórtico infinito de su gloria.
La cruz arriba,
dibujando en el mapa de los sueños
sus cuatro puntos cardinales:
al sur, las huellas milenarias de la tierra;
al norte, inmenso y puro, el cielo;
al este, el sol que renace con la aurora;
y al oeste, siempre el horizonte
a donde se dirige el peregrino.

(Fotografía: Kathy Smith.- https://www.instagram.com/p/BzY35Q2hiA2/)

Las dificultades del Camino

(Fotografía: Sherry Ott)



“Nuestro camino no es por fáciles prados de hierba, sino que es un sendero de montaña escarpado y lleno de dificultades. Pero siempre hacia adelante, hacia arriba, hacia el sol” (Ruth Westheimer)

Encontrarte con el alma

(Fotografía: Maria Anna Rocco)
Arriba del todo, en Cruz de Ferro, cumplí con el rito peregrino de arrojar mi piedra sobre el montículo en el que se clava la cruz más sencilla y desnuda que jamás haya visto en mi vida. Una cruz como la de aquellos versos de León Felipe: sin añadidos ni ornamentos, el astil disparándose a los cielos, rematado en aquella cruz pequeña, diminuta, tan sencilla y desnuda que costaba trabajo entender su relevancia. Hasta que fui capaz de contemplarla con el alma. Y, entonces, fui capaz de encontrarte con el alma.

Porque a aquella pequeña Compostela de otro tiempo de Vida en el Camino yo había subido para encontrarme contigo, en la Inmensa Soledad de lo Infinito. Y allí estábamos los dos. Como si no existiera nadie más en este mundo. Tú y yo. Solos. Junto a la Cruz. En el punto más alto del Camino. En el sitio exacto donde el Camino estaba más cerca de tu Cielo...

Siempre hacia adelante

“Nuestro camino no es por fáciles prados de hierba, sino que es un sendero de montaña escarpado y lleno de dificultades. Pero siempre hacia adelante, hacia arriba, hacia el sol” (Ruth Westheimer)

(Fotografía: Angel Anpisa.- https://www.instagram.com/p/BCT_BjYzWor/)