Pensamientos, reflexiones, experiencias, historias y vivencias acerca del Camino de Santiago
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Mirar atrás

https://www.instagram.com/p/CDo0zZ-gZYZ/
(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/CDo0zZ-gZYZ/)
De vez en cuando, mirar atrás resulta necesario para no olvidar de dónde venimos, para hacer recuento de aquellos horizontes conquistados e inventariar las sendas que pisamos porque, en todas ellas, quedaron marcadas las huellas propias de nuestros propios pasos.

De vez en cuando, mirar atrás resulta necesario para ver el paisaje que quedó a nuestra espalda, invisible a los ojos cuando andamos, tal vez la tormenta en lontananza, la niebla atravesada, el espasmo del bosque desde fuera, el viejo campanario haciéndose pequeño, el monte que bajamos que vuelve a parecer inmenso desde abajo.

De vez en cuando, conviene detenernos y sentir que todo el Camino recorrido nos pertenece porque nos fue haciendo suyos a cada paso.

Y entonces, mirar atrás siempre acaba resultando imprescindible.

Todo es tuyo, peregrino

https://www.facebook.com/groups/1441699746716416/posts/1535500167336373
(Fotografía.- Mindy Bob Thompson)

No te apresures en seguir andando.
Deja que el alma llore sus silencios.
Si acaso, mira atrás
y verás todo el camino recorrido hasta ese punto,
todo el camino en que venciste, paso a paso,
tu propio cansancio y desaliento.
Respira hondo.
Y verás como todo se armoniza.
En tu cuerpo.
En tu alma.
Y en tu mente.
Espacios sagrados
que también te pertenecen.
Como ese bosque.
Como esa niebla.
Como ese mágico silencio.
Todo es tuyo, peregrino, todo es tuyo.
No te apresures en seguir andando.

Cruzando el Catasol

(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/BzKTjr4ozRn/)
Robles, eucaliptos, alisos y abedules: el frondoso ejército de la belleza, batallando por ganar la contienda contra el sopor de la tarde recién estrenada, aun desperezándose del sol del mediodía. Atrás quedó Melide, humeantes las calderas en las ventanas, el vino templándose en los cuencos... Brindo por ti, Camino, Camino mío, que ya tanto me dueles en el alma después de tanto tiempo siendo tuyo… Atrás quedó el asfalto, la última cuesta junto al cementerio, otra vez los pastos y la tierra. Hasta que el bosque se adueña del paisaje y lucha y vence al tedio de las horas, de los pasos cansados y cansinos. Ahí está el río, con su paso empedrado, con su sombra perpetua e infinita. Juega el peregrino a ser equilibrista sobre las grandes piedras que improvisan un puente sobre el Catasol. Y así lo atraviesa, haciendo equilibrios con la tarde para no descalzarse y seguir caminando, mientras una legión de árboles le clavan en el alma el profundo aguijón de la belleza…

Todo fluye

Y todo fluye, contigo y en ti, como el agua que brota de la tierra y empapa las suelas de tus botas y enfanga las huellas de tus pasos y te hace barro, para moldearte, como un invisible alfarero con manos de dios, que te va haciendo a imagen y semejanza del propio Camino. Entonces, peregrino, te vuelves piedra y cielo, abrazo de bosque y calor de aldea, viento enamorado y eterno horizonte, manantial de estrellas que se desparraman en el último suspiro de la noche… Y todo fluye, todo es universo y todo es armonía con el Todo, silencio de luna, estruendo del alma, milagro de vida, Camino infinito contigo y en ti, peregrino, contigo y en ti…

No te apresures

https://www.instagram.com/p/C1CSYFwKZDh/?hl=es
(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/C1CSYFwKZDh/)

No te apresures en seguir andando. Deja que el alma llore sus silencios. Si acaso, mira atrás y verás todo el camino recorrido hasta ese punto, todo el camino en que venciste, paso a paso, tu propio cansancio y desaliento. Respira hondo. Y verás como todo se armoniza. En tu cuerpo. En tu alma. Y en tu mente. Espacios sagrados que también te pertenecen. Como ese bosque. Como esa niebla. Como ese mágico silencio. Todo es tuyo, peregrino, todo es tuyo. No te apresures en seguir andando.

Dos caminos


Dos caminos se bifurcaban en un bosque amarillo
y lamentablemente no pude recorrer los dos.
Y siendo yo un viajero solitario, largo tiempo me detuve.
Y miré por uno de ellos, tan lejos como pude
hasta donde se perdía en la maleza.

Entonces consideré el otro, tan recto como el anterior
y poseedor quizá de mejor derecho,
porque el pasto era más alto y deseaba ser recorrido
aunque quienes habían pasado por allí
los habían desgastado casi por igual.

Y esa mañana ambos se tendían
en hojas que ninguna pisada había ennegrecido
¡Ah, dejé el primero para otro día!
Y sin embargo, sabedor de que un camino lleva al otro,
dudé si alguna vez regresaría.

Debería decir esto con un suspiro
en algún momento, dentro de muchas eras;
dos caminos se bifurcaban en el bosque, y yo,
yo tomé el camino menos transitado.
Y esa ha sido la diferencia.

ROBERT FROST

Cruzando el Catasol

https://www.instagram.com/p/Bn8yZSQBs06/
(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/Bn8yZSQBs06/)
Robles, eucaliptos, alisos y abedules: el frondoso ejército de la belleza, batallando por ganar la contienda contra el sopor de la tarde recién estrenada, aun desperezándose del sol del mediodía. Atrás quedó Melide, humeantes las calderas en las ventanas, el vino templándose en los cuencos... Brindo por ti, Camino, Camino mío, que ya tanto me dueles en el alma después de tanto tiempo siendo tuyo… Atrás quedó el asfalto, la última cuesta junto al cementerio, otra vez los pastos y la tierra. Hasta que el bosque se adueña del paisaje y lucha y vence al tedio de las horas, de los pasos cansados y cansinos. Ahí está el río, con su paso empedrado, con su sombra perpetua e infinita. Juega el peregrino a ser equilibrista sobre las grandes piedras que improvisan un puente sobre el Catasol. Y así lo atraviesa, haciendo equilibrios con la tarde para no descalzarse y seguir caminando, mientras una legión de árboles le clavan en el alma el profundo aguijón de la belleza…

Vivir en libertad

https://www.instagram.com/p/BsViKZpluKt/
(Fotografía.- Anna Ryabtsov)



"Fui al bosque porque quería vivir en libertad, afrontar, viviendo solo, los hechos esenciales de la vida, y aprender lo que ella me tenía que enseñar, no fuera que, cuando me tocará morir, descubriera que no había vivido" (Henry David Thoreau)

Todo es tuyo, peregrino

(Fotografía.- Erika Lauda)

No te apresures en seguir andando.
Deja que el alma llore sus silencios.
Si acaso, mira atrás
y verás todo el camino recorrido hasta ese punto,
todo el camino en que venciste, paso a paso,
tu propio cansancio y desaliento.
Respira hondo.
Y verás como todo se armoniza.
En tu cuerpo.
En tu alma.
Y en tu mente.
Espacios sagrados
que también te pertenecen.
Como ese bosque.
Como esa niebla.
Como ese mágico silencio.
Todo es tuyo, peregrino, todo es tuyo.
No te apresures en seguir andando.

A pesar de todo

A pesar de todo, 
está precioso el Camino 
en su soledad de agosto, 
invita a la esperanza 
y a la alegría, 
a pesar de todo. 
Sale el sol cada mañana 
y disipa las sombras de la vida 
y uno se siente auténtico 
tras la máscara 
que deja a la intemperie 
la sonrisa de los ojos, 
siempre tan verdadera. 
Está reverdecido 
y limpio 
porque muchos no comprenden 
que las únicas huellas visibles 
que deben dejar en el Camino 
son las de sus pisadas. 
Y ausentes, 
el Camino aún conserva 
la única huella del aire 
y el tiempo detenido 
durante meses, 
la de la soledad atravesando 
el bosque y la montaña. 
Creedme, 
está precioso el Camino 
en su soledad de agosto. 
Y te abraza y te besa 
sin guardar las distancias. 
Y te regala 
la inmensidad de la belleza, 
la plenitud de la magia, 
la caricia de Dios 
haciéndose visible 
en todo lo visible. 
A pesar de todo...

Serenidad

(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/B5tXuE5nXoC/)






Hondo en el bosque
hasta la luz es verde.
Serenidad.

RAFAEL GARCÍA BIDÓ

El Camino nos vuelve mágicos


En realidad, la magia está dentro de nosotros. Lo que logra el Camino es que aflore al exterior. Tal vez esa sea la auténtica magia del Camino: que deja al descubierto nuestra magia. Al desnudo. A la intemperie.

Creemos que descubrimos la magia en el paisaje que nos abruma y nos envuelve, en el bosque profundo, en la inmensidad inabarcable de un amanecer, en la propia soledad de andar solos y de estarlo verdaderamente. Y es cierto que existe ese halo invisible, ese hilo conductor que nos une el alma a la tierra, indisolublemente.

Pero la magia que no esperamos descubrir es la de la sonrisa haciendo frente al cansancio propio y ajeno, la de la mano tendida cuando las piernas flojean, la del deseo inacabable de que el Camino nos sea realmente bueno.

Y esa magia nos atrapa para siempre.

El Camino nos vuelve mágicos. O nos hace descubrir que lo somos.

No es posible sentir la plenitud de ser peregrino si no se cree en la magia...

Contigo y en ti

Y todo fluye,
contigo y en ti,
como el agua que brota de la tierra
y empapa las suelas de tus botas
y enfanga las huellas de tus pasos
y te hace barro,
para moldearte,
como un invisible alfarero
con manos de dios,
que te va haciendo
a imagen y semejanza
del propio Camino.
Entonces, peregrino,
te vuelves piedra y cielo,
abrazo de bosque
y calor de aldea,
viento enamorado
y eterno horizonte,
manantial de estrellas
que se desparraman
en el último suspiro
de la noche…
Y todo fluye,
todo es universo
y todo es armonía con el Todo,
silencio de luna,
estruendo del alma,
milagro de vida,
Camino infinito
contigo y en ti, peregrino,
contigo y en ti…

(Fotografía: Alberto López)

Mirar atrás

De vez en cuando,
mirar atrás resulta necesario
para no olvidar
de dónde venimos,
para hacer recuento
de aquellos horizontes
conquistados
e inventariar las sendas
que pisamos
porque, en todas ellas,
quedaron marcadas
las huellas propias
de nuestros propios pasos.
De vez en cuando,
mirar atrás resulta necesario
para ver el paisaje
que quedó a nuestra espalda,
invisible a los ojos
cuando andamos,
tal vez la tormenta en lontananza,
la niebla atravesada,
el espasmo del bosque
desde fuera,
el viejo campanario
haciéndose pequeño,
el monte que bajamos
que vuelve a parecer inmenso
desde abajo.
De vez en cuando,
conviene detenernos
y sentir
que todo el Camino recorrido
nos pertenece
porque nos fue haciendo suyos
a cada paso.
Y entonces,
mirar atrás
siempre acaba resultando
imprescindible.

(Fotografía: Katya Oth.- https://www.instagram.com/p/BcbglVKlyYV/)

Serenidad

(Fotografía: Fabrizio Troiani)







Hondo en el bosque
hasta la luz es verde.
Serenidad.

RAFAEL GARCÍA BIDÓ

La soledad del caminante

(Fotografía: Daysi Estrada)




Nadie acompaña al caminante. Ni siquiera sus demonios lo acompañan cuando sale a caminar, cuando se adentra en el bosque.

Así es la soledad del caminante solitario. Así es el horizonte, nítido y virtuoso, de todos sus caminos.

VICENTE VALERO

El bosque callado

(Fotografía.- Fernando Prieto)

Hay que escuchar a los árboles cuando callan.

Todo ser ha de alcanzar -soñar o velar- la raíz de su silencio, para vivir y morir en su infinito.

No hay más palabra que la del bosque callado.

ALFONSO ALEGRE HEITZMANN

Lo esencial

(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/9UAmFpy3kS/)
"Lo esencial es invisible a los ojos" (Antoine de Saint-Exupéry.- "El Principito")

Más allá del hermoso paisaje, del bosque encantado y que encanta, de la estrecha y sombría corredoira, de todo lo que puede verse y admirarse, está lo esencial. Que es invisible a los ojos. O que solo puede contemplarse -y entenderse- desde las profundas miradas del alma.

Por eso, el Camino no hay que andarlo sino sentirlo.

Andarlo, tan solo nos hace caminantes, senderistas, amantes de las rutas y de los espacios naturales. O simples mochileros que tratan de escapar de la rutina, tal vez aventureros de ida y vuelta, tal vez descubridores de una forma ideal de pasar las vacaciones.

Sentirlo, en cambio, nos hace peregrinos. Porque solo al sentirlo somos capaces de descubrir lo esencial: que no es el peregrino quien hace al Camino sino que es el Camino quien hace al peregrino, en el justo momento en que se adueña de él y se le incrusta en la sangre y en los huesos. Enamorándolo.

Y un alma enamorada no mira lo que todos miran. Ni ve lo que todos ven.

Un alma enamorada es capaz de ver todo aquello que es invisible a los ojos.

Algunos le llaman Dios...

Lo de menos es el nombre...

Brasas de otoño

(Fotografía: Juan Ramón Llavori Romatet)







Busqué en el bosque
y encontré lo que soy:
brasas de otoño.

JOAQUÍN ARAÚJO

Con lluvia, otro camino

"Con lluvia este camino, sería otro camino, este bosque otro bosque" (Patrick Rothfuss)

(Fotografía: Diego López.- https://www.flickr.com/photos/ploph/13880277543/)