Pensamientos, reflexiones, experiencias, historias y vivencias acerca del Camino de Santiago
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Buscando lo sagrado

https://www.instagram.com/p/DFLbyCMOAumeXGMLom71XWAh5mEEbLa8-wggDE0/
(Fotografía.- clauditichi)
El peregrino busca lo sagrado. No es una catedral a donde llega sino al templo infinito de su Vida. No es un lugar cualquiera del que parte sino del sacrosanto espacio de su Alma. Con Dios o sin dios, pero sagrada.

El Camino parte del Alma que es tabernáculo del Ser. Peregrinar es ir desde el Alma a la Vida, buscando trascender, que es el Encuentro con el yo más verdadero.

Podrá concebirse el Camino de muchas maneras, tantas como personas lo realizan. Pero si se le despoja de lo espiritual, el Camino se convierte en otra senda como tantas. Cada cual concibe ser peregrino como cree, pero sin búsqueda, sin sacralidad, sin trascendencia, sin mística, el peregrino se convierte tan solo en caminante.

Sin contemplación de la Belleza, sin admiración de Lo Creado, sin descubrimiento del Todo del que forma parte, el peregrino no es más que alguien que camina, sin más meta que una ciudad, una plaza y una iglesia.

Al peregrino, el Camino se le enreda en el Alma, de donde parte, y le transforma la Vida, a la que llega. Cada paso sacraliza su Camino, más allá de creencias o descreencias, de plenitudes o vacíos de fe. Y, al final, es capaz de descubrir lo esencial, de contemplar y admirar todo aquello que es invisible a los ojos.

Algunos le llaman Dios.

Lo de menos es el nombre…

Algo aprieta el corazón

https://www.lookphotos.com/en/images/70331534-Pilgrims-in-the-fog-at-sunrise-Province-of-Leon-Old-Castile-Castile-Leon-Castilla-y-Leon-Northern-Spain-Spain
(Fotografía.- Jürgen Richter)

Lo esencial no lo sabéis expresar. Algunas veces, inmóviles en vuestra cama, con los ojos bien abiertos en la noche, os parece que todavía andáis, como esos perros dormidos delante del hogar, que persiguen en sueños cualquier simulacro de pieza mayor. En esos momentos, cuando el Camino os vuelve a tomar entre sus olas, algo os aprieta el corazón.

JEAN-NOËL GURGAND

La gente del Camino

https://www.instagram.com/p/CJLqcYpgFvW/
(Fotografía.- Elia A. Brito)

Camina sin prisas. Contempla sin prisas. Detente a conversar. El Camino también es su gente, su buena gente, que "no conocen la prisa ni aún en los días de fiesta". "Son buenas gentes que viven, laboran, pasan y sueñan", como aquellas del poema machadiano. E invitan a soñar y a vivir cuando pasas. Después, al despedirte, te dirán: "Buen Camino". Que suena a bendición porque tal vez lo sea. Si les miras a los ojos, encontrarás en ellos lo sagrado. "Buen Camino, peregrino": la bendición más hermosa de quienes son parte esencial e inseparable del Camino.

Vivir en libertad

https://www.instagram.com/p/BsViKZpluKt/
(Fotografía.- Anna Ryabtsov)



"Fui al bosque porque quería vivir en libertad, afrontar, viviendo solo, los hechos esenciales de la vida, y aprender lo que ella me tenía que enseñar, no fuera que, cuando me tocará morir, descubriera que no había vivido" (Henry David Thoreau)

Lo esencial es invisible para los ojos

"He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos" (Antoine de Saint-Exupéry)

Lo esencial

(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/9UAmFpy3kS/)
"Lo esencial es invisible a los ojos" (Antoine de Saint-Exupéry.- "El Principito")

Más allá del hermoso paisaje, del bosque encantado y que encanta, de la estrecha y sombría corredoira, de todo lo que puede verse y admirarse, está lo esencial. Que es invisible a los ojos. O que solo puede contemplarse -y entenderse- desde las profundas miradas del alma.

Por eso, el Camino no hay que andarlo sino sentirlo.

Andarlo, tan solo nos hace caminantes, senderistas, amantes de las rutas y de los espacios naturales. O simples mochileros que tratan de escapar de la rutina, tal vez aventureros de ida y vuelta, tal vez descubridores de una forma ideal de pasar las vacaciones.

Sentirlo, en cambio, nos hace peregrinos. Porque solo al sentirlo somos capaces de descubrir lo esencial: que no es el peregrino quien hace al Camino sino que es el Camino quien hace al peregrino, en el justo momento en que se adueña de él y se le incrusta en la sangre y en los huesos. Enamorándolo.

Y un alma enamorada no mira lo que todos miran. Ni ve lo que todos ven.

Un alma enamorada es capaz de ver todo aquello que es invisible a los ojos.

Algunos le llaman Dios...

Lo de menos es el nombre...

El reencuentro con lo esencial

"En el Camino, desnudos de todo lo accesorio, buscamos el reencuentro con lo esencial" (Juan Rúa)

(Fotografía: Michael Scaperlanda.- https://www.instagram.com/p/5r8vrLhVag/)

Lo esencial

"Lo esencial es invisible a los ojos" (Antoine de Saint-Exupéry.- "El Principito")

Más allá del hermoso paisaje, del bosque encantado y que encanta, de la estrecha y sombría corredoira, de todo lo que puede verse y admirarse, está lo esencial. Que es invisible a los ojos. O que solo puede contemplarse -y entenderse- desde las profundas miradas del alma.

Por eso, el Camino no hay que andarlo sino sentirlo.

Andarlo, tan solo nos hace caminantes, senderistas, amantes de las rutas y de los espacios naturales. O simples mochileros que tratan de escapar de la rutina, tal vez aventureros de ida y vuelta, tal vez descubridores de una forma ideal de pasar las vacaciones.

Sentirlo, en cambio, nos hace peregrinos. Porque solo al sentirlo somos capaces de descubrir lo esencial: que no es el peregrino quien hace al Camino sino que es el Camino quien hace al peregrino, en el justo momento en que se adueña de él y se le incrusta en la sangre y en los huesos. Enamorándolo.

Y un alma enamorada no mira lo que todos miran. Ni ve lo que todos ven.

Un alma enamorada es capaz de ver todo aquello que es invisible a los ojos.

Algunos le llaman Dios...

Lo de menos es el nombre...