Pensamientos, reflexiones, experiencias, historias y vivencias acerca del Camino de Santiago
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Los profundos silencios del Camino

https://www.instagram.com/p/B3CS236ioCQ/
(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/B3CS236ioCQ/)

Los profundos silencios del Camino, rasgados por el aire invisible y susurrante, por los hondos latidos que retañen como campanas, por el crepitar de las pisadas sobre la tierra. El peregrino es un mago que atrapa los silencios, moldea sus contornos con sus manos y grita con ellos. Grita. Aunque nadie lo escuche. Porque su grito busca romperse en los espacios, en ese infinito que se extiende más allá de un horizonte. Por eso, grita sin sonidos, desde el silencio. Grita desde sus lágrimas calientes, desde una oración que traspasa sus creencias porque Dios es ese Todo que contempla desde su Ser enamorado del Camino. Dios es el viento y la piedra y el fango y el cielo atravesado de arcoíris. Y es el silencio profundo que acaricia la epidermis desnuda de las almas.

Los profundos silencios del Camino

Los profundos silencios del Camino.
Rasgados por el aire invisible y susurrante,
por los hondos latidos que retiñen como campanas,
por el crepitar de las pisadas sobre la tierra.
El peregrino es un mago que atrapa los silencios,
moldea sus contornos con sus manos
y grita con ellos. Grita. Aunque nadie lo escuche.
Porque su grito busca romperse en los espacios,
en ese infinito que se extiende más allá de un horizonte.
Por eso, grita sin sonidos, desde el silencio.
Grita desde sus lágrimas calientes,
desde una oración que traspasa sus creencias
porque Dios es ese Todo que contempla
desde su Ser enamorado del Camino.
Dios es el viento y la piedra y el fango
y el cielo atravesado de arcoíris.
Y es el silencio profundo que acaricia
la epidermis desnuda de las almas.

(Fotografía.- Silvio Cerciello)

Todo en mí

"Mi oración es así. Tú estás en todo y todo en mí" (Gerardo Diego)

Naciste para el camino

Camina,
naciste para el camino.

Camina,
tienes una cita.
¿Dónde? ¿Con quién?
Aún no lo sabes.
¿Quizá contigo mismo?

Camina,
tus pasos serán tus palabras,
el camino tu canción,
el cansancio tu oración,
al final, tu silencio te hablará.

Camina,
solo, con otros,
pero sal de ti mismo.

Te creaste rivales,
encontrarás compañeros.
Te imaginaste enemigos,
harás amigos.

Camina,
tu mente no sabe
donde los pasos
llevan a tu corazón.

Camina,
naciste para hacer el camino,
el del peregrino.

Otro camina hacia ti
y te busca
para que tú puedas encontrarlo.
En Santiago, meta del camino,
en el santuario, en lo profundo de tu corazón.
Él es tu paz.
Él es tu alegría.

Vete,
Dios ya camina contigo.

(Oración del peregrino europeo.- Hungría, 1996)

El alma ya no sabe ser distinta

Dos veces llegué a Santiago. Tras doscientos diez kilómetros, la primera vez. Tras ciento veinte, la segunda. Lo de menos fueron los kilómetros andados porque, al llegar, sientes que es justo ahí donde empieza el Camino. Al llegar. El número de kilómetros tan solo es una cifra dependiente de un tiempo que dispones para detener el tiempo. Cuando acaba ese tiempo disponible, el tiempo detenido inexorablemente continúa su andadura de rutinas cotidianas. Pero allí, en ese kilómetro cero del Obradoiro, es cuando todo empieza sin final posible.

Allí comienza el sueño de volver a elegir el punto de salida, inconsciente de que lo están marcando, en ese justo instante, tus pies ardientes y la mirada perdida en ese horizonte infinito de la piedra catedralicia. El primer paso del nuevo Camino te acerca a Dios. Uno más. Y otro más. La escalera que asciende hasta el mismo pórtico de una gloria sentida en lo más profundo del alma. Y otro más. Y otro más. Más allá y más arriba, está Santiago. Ultreia et Suseia, Santiago.

Pasos que suben reclamando un abrazo. Y que bajan reclamando la oración arrodillada ante un sepulcro. Y sigue el Camino, paso a paso, al cotidiano instante en que queda guardada la mochila y uno vuelve a la camisa y los zapatos de vestir, al hogar, al trabajo, al día a día, al trayecto sin sonrisas y sin nadie que te desee "Buen Camino, peregrino".

Pero el alma ya no sabe ser distinta. Es decir, que una vez que el alma se supo distinta, ya no sabe volver a ser como siempre.

(Fotografía: Miguel Cabezas.- http://galeria.blipoint.es/miguelcabezasfotografias/arquitectura-architecture_4464/)