"El espíritu del peregrino consiste en profundizar en nuestra búsqueda interior mientras caminamos, aprender a valorar las pequeñas cosas que nos rodean y a convivir en armonía con el resto de peregrinos, prestando nuestra ayuda, comprensión y generosidad siempre que se necesite" (Fernando Borjas)
la tierra se vuelve muda,
los oídos sordos y la mirada humo.
Un hálito de espíritu desvanece
colores, formas y caminos.
Inocuos fantasmas
nos tocan la piel para advertirnos
que es el mágico momento
de los tiempos perdidos.
La piedra habla el lenguaje del espíritu. Templos para el asombro y el recogimiento. Altas torres en un cielo arrebatado. Sones de campanas que fragmentan el silencio y ponen en la piel un frío antiguo. La llamada cíclica da orden y sentido al ritmo de las horas de otros tiempos.