El peregrino pudiera parecer un ser extraño, alguien de un mundo distinto, distante del mundo que contempla, del que viene y al que ha de volver, cuando todo acabe. Pero, cuando se puso en marcha, cuando se calzó las botas y se despojó de todo aquello que no cupiese en la mochila, dejó de ser del mundo cotidiano, monótono y gris del que forma parte y que ahora contempla con nuevos ojos y transita con pisadas que le acercan a otro horizonte, otro territorio, otra manera de entender la vida.
Pensamientos, reflexiones, experiencias, historias y vivencias acerca del Camino de Santiago
Mostrando entradas con la etiqueta peregrino. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta peregrino. Mostrar todas las entradas
Un idilio con el Camino
![]() |
| (Fotografía.- Nuno Lourenço) |
No existe el Camino idílico pero sí es posible un idilio con el Camino. Vive el peregrino una historia de Amor inacabable. Hermosa y repleta de dificultades, como todas las historias de amor. Frágil, parece estar siempre a punto de quebrarse. Y, sin embargo, se eterniza en el recuerdo y en el anhelo de volver. Se empieza a construir desde los sueños. El Camino, antes de andarlo, hay que soñarlo. Antes de amarlo, hay que sentirlo. Paso a paso, lo vas haciendo tuyo pero no te pertenece. Hasta que un día descubres que, paso a paso, el Camino te fue haciendo suyo hasta pertenecerle. Porque el peregrino es un ser profundamente enamorado del Camino al que pertenece porque se fue haciendo Camino a cada paso.
Todo comienza con un paso
![]() |
| (Fotografía.- Thomas Haubrichs) |
El Camino es una inmensa sucesión de pasos.
Pasos que te acercan al punto de destino
y que te alejan del punto de salida.
Pasos firmes cuando todo se inicia.
Pasos ligeros al despuntar el día.
Todo comienza con un paso
que te pone en movimiento.
Con el primer paso
que te convierte en peregrino,
haciéndote Camino sobre el Camino...
Con palabras y latidos
![]() |
| (Fotografía.- Boglárka Barna) |
Ahora trata de explicarme con latidos qué es el Camino. Muéstrame la emoción profunda, el silencio hiriente, la plenitud del alma, también el desaliento. Enséñame los pies maltrechos, la sonrisa abierta, el pulso desbocado, las lágrimas calientes, el abrazo final, el primer paso.
Y dime, con palabras y con latidos, si el Camino te hizo peregrino para siempre.
Porque la vida que transitas cada día es el Camino que iniciaste en cualquier parte y creíste terminar en Compostela. Pero el Camino no acaba cuando uno se vuelve peregrino para siempre. Y, por más que lo intentes, no existe forma humana de explicar ni de abarcar el infinito.
Sigo tu rastro
![]() |
| (Fotografía.- Itziar Agirre) |
Sigo otros pasos -tus pasos- por el sendero nevado. Busco otras huellas -tus huellas- para seguir el camino. Están ahí, puedo verlas, puedo hundir mis botas dentro de tus huellas. Estamos solos. Mire donde mire, no hay nadie. Tú tampoco estás pero estás, sin embargo. Sigo tu rastro, te siento en cada paso sobre tus pasos, huella sobre huella. Hasta que el viento las borre. O los copos de nieve venideros. O tal vez las botas peregrinas de alguien que va siguiendo el rastro de mis huellas por el sendero nevado.
Puente que es Camino
Puente que nos lleva de los sueños a la magia, atravesando el río de aguas ensombrecidas de nuestra propia existencia. Amo los puentes que acortan distancias, que permiten el paso, que me llevan al otro lado donde el Camino continúa. Puente que es Camino porque el Camino se hizo construyendo puentes. Puente que tiembla al cruzarlo, como si palpitara fuertemente su corazón de piedra. Puente de nadie y de todos, puente mío. Atravesado de parte a parte. Por debajo, te atraviesa un río, fugitivo y libre. Por arriba, el alma de un peregrino. Fugitiva y Libre.
Camino de sirga
![]() |
| (Fotografía.- Justas Karpavičius) |
Camino de sirga,
peregrina senda junto a la orilla
de un agua que no es río,
que es canal donde navega
el reflejo de los árboles desnudos
mientras envuelve el cielo
el último bostezo de la mañana.
Las huellas de sus suelas
![]() |
| (Fotografía.- https://www.instagram.com/p/B5HnEutJejS/) |
Se amontonan sin caos, ordenadamente, una montaña de historias en silencio, tan distintas, tan iguales, las mismas sendas peregrinas recorridas y, sin embargo, cada una realiza un camino diferente. Para el peregrino es el tiempo del descanso, de reponer fuerzas, de soñar la etapa de mañana, de compartir experiencias y de dormir, cuando es posible. Ellas quedan afuera, en su caos de colores y de formas, dispuestas para el día siguiente cuando vuelvan a dejar las huellas de sus suelas en la tierra del Camino.
Baja siempre despacio, peregrino
![]() |
| (Fotografía.- Alessio Tomasella) |
Tu Camino
![]() |
| (Fotografía.- Laura Zulian) |
Otoño a pinceladas
![]() |
| (Fotografía.- https://www.instagram.com/p/CLM44kmD9eM/) |
Esa explosión de colores
del otoño dibujándose
en los árboles,
alfombrando el sendero,
como haciendo florecer
una segunda primavera,
ofrenda de hojas
a los pies del peregrino.
Otoño a pinceladas
de ocres y rojos,
como un incendio sin llamas,
abrasándolo todo.
Abrazándolo todo.
La frontera sin guardia
![]() |
| (Fotografía.- Victoria @clauditichi) |
Afuera queda el mundo, con sus ruidos y bullicios, su gente que pasa, sus tiempos con prisas, sus tristes soledades en tantas multitudes. Adentro, la quietud y el tiempo detenido, la paz queriendo abrirse paso en tantas batallas interiores, el silencio profundo restallando en el alma como un grito de Dios. Para eso está el templo: para ser refugio, albergue del alma, lugar de acogida para el que precisa escapar del mundo siquiera un momento. Las puertas abiertas para el creyente y para el descreído, para el que va de paso y para el que busca quedarse un momento a solas con Dios. O consigo mismo. El templo, la frontera sin guardia entre lo mundano y la trascendencia, la invitación al descanso y al cobijo del alma cansada de andar a la intemperie, del alma peregrina que, a veces, no sabe bien a dónde se dirige. El templo, metáfora del Templo infinito del Camino y de todos sus sagrados espacios, sin techos ni cúpulas, donde es posible escapar del mundo y dejar que Dios te atraviese el alma.
El regreso al punto de partida
![]() |
| (Fotografía.- Roberta Ferrario) |
Hay un instante en que se pierde la mirada en el vacío, como si fuera necesario el reencuentro con uno mismo antes de volver al mundo. Te hiciste camino en el Camino pero el Camino acaba y ya sientes el suave arañazo de la nostalgia. Después asumirás que el Camino empieza allí donde pusiste fin a tus pasos peregrinos. Pero eso será después. Ahora solo sientes que el final ha llegado, que te duele el cuerpo -y el alma-, que cuando te levantes y vuelvas a colgarte la mochila, solo habrá calles de ciudad que te conducirán tal vez al último refugio de la noche, tal vez a una estación de tren o de autobuses, tal vez a un aeropuerto. El regreso al punto de partida. ¿Cómo se vuelve a ser lo que uno era antes de que el Camino te hiciera peregrino para siempre?
Tus huellas
![]() |
| (Fotografía: Javier Perti) |
Peregrino,
nuca olvides que tus huellas
formarán parte para siempre
de la historia secreta del Camino.
Porque no existe Camino
sin tus huellas.
Sucumbe el alma peregrina
Desciende el Camino, abrupta, casi dolorosamente, como un tobogán donde el alma se dejara caer definitivamente, paso a paso, amortiguando sus pisadas para evitar lesiones y torceduras. Se estrecha la senda, como si el Camino quisiera atraparla entre sus paredes de piedra. Y la atrapa, enredándola en sus enredaderas, haciéndola suya... Suya... Y sucumbe el alma peregrina mientras baja, paso a paso, lentamente, haciéndose Camino en el Camino, al encuentro final de un puente sobre un río...
Asomado al otoño
El Camino otoñea en sus hojas caídas como ofrenda amorosa a los pies del peregrino, alfombrando el sendero, haciendo florecer una segunda primavera. El paisaje sobrevive en el amable verde asomado al otoño.
Entre la bruma del sueño
Allí regresas, en los sueños repetidos de las noches donde te buscas y te encuentras, allí, allí donde llegaste con los pies heridos y el alma cosida a costurones, rehecha, latiéndote el pulso en las sienes, en la piel, en todos los sentidos que van más allá de los sentidos. Allí vuelves, en ese viaje peregrino que rompe la rutina y los vacíos, los ecos sordos de la ciudad, el camino sin rumbo de lo cotidiano. Y allí estás, entre la bruma del sueño, contemplando una vez más el infinito entre dos torres.
Despiertas. La niebla se disipa. Regresas a la vida.
Al alma peregrina se le suelta una costura.
Alguien que busca
![]() |
| (Fotografía.- Michael Pitt) |
El peregrino es alguien que busca.
Se pone en camino detrás de una esperanza.
Cree que hay para él un lugar en el mundo.
Y lo busca, aún sin saber bien
qué es lo que lo empuja. O lo atrae...
Es un hombre que ama la vida
y quiere vivirla con un para qué.
Al ponerse en camino se expone
a que el Dios de la vida le cambie
el para qué de su existencia.
MAMERTO MENAPACE
Sentimientos
![]() |
| (Fotografía.- Marcos Boedo) |
Llegar. Parar. Llorar. Sentir. Reír. Callar. Rezar. Mirar. Temblar. Suspirar. Abrazar. Vibrar. Gritar. Latir. Vivir.
Besar. También la tierra como una manera de besar el cielo.
Volver. Desear volver.
Sentirte para siempre peregrino.
Ama el Camino, peregrino
![]() |
| (Fotografía.- Max Maximov) |
Ama el Camino, ámalo, como un milagro, como un refugio, como una extensión de tu propio Ser. Ámalo, como un tesoro, como un prodigio, como un espejo limpio de tu alma. Ámalo, peregrino, ama el Camino, incluso antes de que sientas que lo amas verdaderamente, incluso antes de hacerlo tuyo y de sentir que te hace suyo. Ámalo, incluso antes del primer paso, del primer latido, del primer llanto, del primer suspiro, de la primera vez que te sientas peregrino. Ámalo, ámalo sin condiciones, incluso antes de su primera caricia, de su primer abrazo y del primer dolor clavándose en las plantas de tus pies. Ámalo, peregrino, ámalo. Y sabrás, cuando estés lejos, cuando sueñes con volver, cuando se enrede en tu alma la nostalgia, que ser peregrino no es andar y andar y andar sino ser un loco enamorado del Camino, al que vuelves siempre, para recorrerlo con el alma, igual que se recorre la piel desnuda de un amante.
Suscribirse a:
Entradas
(
Atom
)



















