Pensamientos, reflexiones, experiencias, historias y vivencias acerca del Camino de Santiago
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El alma se arrodilla

Detenidos los pasos, el alma se arrodilla. Ante Dios, quien tenga a Dios por fuerza y por cobijo. Ante la inmensidad del Universo, que es verdad innegable para todos. Tal vez el cuerpo se venza de cansancio. O baste la emoción de la llegada. O la necesidad de una plegaria. O el silencio que acompaña la profundidad con la que todo se contempla desde abajo. Detenidos los pasos, alcanzada la meta, el alma se arrodilla. Como una ofrenda. Como un tributo. Como un prodigio: el de dejarse acariciar por Dios, quien tenga a Dios por fuerza y por cobijo. O el de agradecer a la Vida ser parte del Camino y de la inmensidad de ese Universo, que es verdad innegable para todos.

El alma se arrodilla

https://www.instagram.com/p/CjDoN1-M8UZ/
(Fotografía.- Lucía Balestrieri)



Detenidos los pasos, el alma se arrodilla. Ante Dios, quien tenga a Dios por fuerza y por cobijo. Ante la inmensidad del Universo, que es verdad innegable para todos. Tal vez el cuerpo se venza de cansancio. O baste la emoción de la llegada. O la necesidad de una plegaria. O el silencio que acompaña la profundidad con la que todo se contempla desde abajo. Detenidos los pasos, alcanzada la meta, el alma se arrodilla. Como una ofrenda. Como un tributo. Como un prodigio: el de dejarse acariciar por Dios, quien tenga a Dios por fuerza y por cobijo. O el de agradecer a la Vida ser parte del Camino y de la inmensidad de ese Universo, que es verdad innegable para todos.

La emoción de la llegada

(Fotografía: Tiago Pinto)


La emoción de la llegada...

Indefinible, indescriptible, expresada de mil millones de maneras distintas...

Unos ríen, otros lloran, otros se abrazan, hay quienes solo son capaces de cerrar los ojos para volver a abrirlos y comprobar que no es un sueño, otros miran a un infinito dibujado en la inmensidad de dos torres... 

Y hay quienes, simplemente, se arrodillan y callan...

El alma de rodillas

"Ciertos pensamientos son plegarias. Hay momentos en que, sea cual fuere la actividad del cuerpo, el alma está de rodillas" (Victor Hugo)