Pensamientos, reflexiones, experiencias, historias y vivencias acerca del Camino de Santiago
Mostrando entradas con la etiqueta torres. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta torres. Mostrar todas las entradas

Entre la bruma del sueño

(Fotografía.- Juan Figueirido)



Allí regresas, en los sueños repetidos de las noches donde te buscas y te encuentras, allí, allí donde llegaste con los pies heridos y el alma cosida a costurones, rehecha, latiéndote el pulso en las sienes, en la piel, en todos los sentidos que van más allá de los sentidos. Allí vuelves, en ese viaje peregrino que rompe la rutina y los vacíos, los ecos sordos de la ciudad, el camino sin rumbo de lo cotidiano. Y allí estás, entre la bruma del sueño, contemplando una vez más el infinito entre dos torres.

Despiertas. La niebla se disipa. Regresas a la vida.

Al alma peregrina se le suelta una costura.

Testigo de un prodigio

https://www.instagram.com/p/CjVs6VRNJ3M/?hl=es
(Fotografía.- Bruno Lima)


Tiene el peregrino la fortuna
de ser testigo de un prodigio en Compostela:
si abre el alma, los brazos y los ojos
podrá contemplar ese milagro
de que quepa el infinito entre dos torres...

Testigo de un prodigio

https://www.instagram.com/p/CYBtywBNd95/
(Fotografía.- Cris Simoes Silva)






Tiene el peregrino la fortuna
de ser testigo de un prodigio en Compostela:
si abre el alma, los brazos y los ojos
podrá contemplar ese milagro
de que quepa el infinito entre dos torres...

Burgos

La visión de las torres de la Catedral de Burgos, de esas portentosas agujas que se incrustaban en un cielo que se encapotaba más y más a cada segundo, me trasladó, irremediablemente, a Compostela. A esa primera visión de las torres de la Catedral cuando entras en el casco antiguo de Santiago. No era, ni mucho menos, la misma sensación. Pero tenía ese algo de impactante, de sobrecogedor, de mágico. Y de estimulante para elevar el ánimo y olvidar el cansancio.

Porque pocas veces me he sentido tan cansado en el Camino como cuando entré en Burgos. Seguramente también lo estaba anímicamente. En aquellas largas avenidas y aceras de Gamonal me sentí un ser extraño, con las botas llenas de barro y una mochila absurdamente cargada en la espalda. La visión de las torres me hizo experimentar ese "subidón" de la cercanía. De repente, todo el cansancio, físico y anímico, desapareció y "volé" por las calles del centro hasta llegar a la plaza. No había nadie esperándome. Pero sentí intensamente, muy intensamente, la presencia de todos los que caminan conmigo.

Habíamos llegado. Miré la Catedral, apenas cinco segundos, e inmediatamente me dirigí al banco del peregrino de bronce. Había un grupo de chicos en él haciéndose fotos y, cuando se levantaron, le pedí a la chica que se las hacía si le importaba hacerme una a mí. Me sonrió mientras cogía mi móvil. E hizo esta foto preciosa. Una de las fotos más preciosas de todos mis momentos en el Camino...

(Burgos. Camino Francés. 13/2/2016)

Las torres de Compostela

(Fotografía.- Antonio Camberos)

E que se Deus o permite véxa-lo ceo na terra
cando os teus ollos divisen as torres de Compostela...

JOSÉ MARÍA PURÓN

Y que si Dios lo permite, veas el cielo en la tierra
cuando tus ojos divisen las torres de Compostela...

Compostela al anochecer

https://www.instagram.com/p/B-zprYZlm8o/
(Fotografía.- Sergi Gil Blanch)
Ya sola, alumbrada por los faroles de luces ambarinas que se refractan en las piedras, se queda al anochecer Compostela, la de las nieblas matutinas, la de las calles mojadas de fina lluvia, la de las plantas que le salen a las grietas de las piedras, la de los cantos conventuales, la de las torres con campanas, la de las fuentes tristes, la de las abacerías longevas, librerías antiguas, tabernas chillonas, la de los callejones solitarios, la de los poetas, gentiles, creyentes y ateos, la levítica y pagana. Porque Compostela es, sobre todo, la ciudad del Camino de Santiago.

JOSÉ MANUEL FANJUL DÍAZ