Pensamientos, reflexiones, experiencias, historias y vivencias acerca del Camino de Santiago
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Detenerte

(Fotografía.- Bianca Illari Lui)
Detenerte a contemplar el milagro del nuevo día, el incendio del sol tras aquella montaña de magia, tras aquel horizonte al que te diriges como si fuera tu propio destino.

Detenerte a descubrir la belleza cruzando por delante de tu vida, un instante convertido en prodigio, haciéndose eterno ante tus ojos.

Detenerte como parte de la esencia del Camino, que no es solo andar, no es solo ir de un sitio a otro, etapa tras etapa. El Camino es también detenerte a contemplarlo todo con la mirada limpia del alma y sentir el portento de la Vida, la caricia de Dios, el suspiro caliente de la Naturaleza regalándose, regalándote un espacio infinito donde sentirte una parte de ese Todo que vas encontrando en tu Camino.

Eterna y Secreta Compostela

https://www.instagram.com/p/DN8eT-JjKja/
(Fotografía.- Juan Figueirido)
Eterna Compostela, más eterna que antigua, como la describiera Valle-Inclán. Mágica Compostela de callejones estrechos que te abrazan y donde el tiempo parece detenido. Ruelas que te atrapan, envolviéndote, acariciándote la piel con su piel de piedra. Con sus manos de mujer.

Secreta Compostela, de espacios que descubres con el alma sorprendida, como si fuera un prodigio. Lo escribió Cunqueiro, que uno se acerca a Compostela como quien se acerca al milagro. Y uno se aleja de ella, dejando allí pedazos de su alma. Y por eso hay que volver, a juntarlos de nuevo, a recomponerlos, a recomponerla. Que uno siempre se aleja de ella llevándose en el alma un pedazo de la suya.

Qué ganas tengo de volver a amarte, seductora Compostela, linda muchacha. Sin prisas. Sin pausas.

Como aquella primera vez que te tuve desnuda entre mis brazos...

Ama el Camino, peregrino

https://www.instagram.com/p/CSxHUDdMgzM/
(Fotografía.- Max Maximov)

Ama el Camino, ámalo, como un milagro, como un refugio, como una extensión de tu propio Ser. Ámalo, como un tesoro, como un prodigio, como un espejo limpio de tu alma. Ámalo, peregrino, ama el Camino, incluso antes de que sientas que lo amas verdaderamente, incluso antes de hacerlo tuyo y de sentir que te hace suyo. Ámalo, incluso antes del primer paso, del primer latido, del primer llanto, del primer suspiro, de la primera vez que te sientas peregrino. Ámalo, ámalo sin condiciones, incluso antes de su primera caricia, de su primer abrazo y del primer dolor clavándose en las plantas de tus pies. Ámalo, peregrino, ámalo. Y sabrás, cuando estés lejos, cuando sueñes con volver, cuando se enrede en tu alma la nostalgia, que ser peregrino no es andar y andar y andar sino ser un loco enamorado del Camino, al que vuelves siempre, para recorrerlo con el alma, igual que se recorre la piel desnuda de un amante.

Detenerte

https://www.instagram.com/p/B3LtQ7dJdnP/
(Fotografía.- Robb Mac)

Detenerte a contemplar el milagro del nuevo día, el incendio del sol tras aquella montaña de magia, tras aquel horizonte al que te diriges como si fuera tu propio destino.

Detenerte a descubrir la belleza cruzando por delante de tu vida, un instante convertido en prodigio, haciéndose eterno ante tus ojos.

Detenerte como parte de la esencia del Camino, que no es solo andar, no es solo ir de un sitio a otro, etapa tras etapa. El Camino es también detenerte a contemplarlo todo con la mirada limpia del alma y sentir el portento de la Vida, la caricia de Dios, el suspiro caliente de la Naturaleza regalándose, regalándote un espacio infinito donde sentirte una parte de ese Todo que vas encontrando en tu Camino.

Los almaneceres del Camino

https://www.instagram.com/p/CbLLxCONBlU/
(Fotografía.- Miguel Zaballa)
Despiertas, para seguir soñando con ojos abiertos. Protesta el cuerpo aún cansado, en ese quejido unánime de huesos que crujen y músculos que se tensan. Revisas las ampollas. También las del alma, sin hilos que la crucen, a veces descarnadas y profundamente dolorosas.

Todo otra vez en la mochila, todo contigo, nada queda atrás. Si algo se olvida, es preciso que quede olvidado para que otro lo encuentre. Si algo precisas, ya te lo dará el Camino.

En el último sorbo de café, piensas que el Camino de allí afuera en realidad comienza en tus adentros. Que no serán tus pies los que caminen sino el alma desnuda y descalzada. ¿Cómo será la etapa de hoy? ¿Adónde me llevará? Revisas, por última vez, el mapa dibujado. Lo doblas y lo guardas en el bolsillo, seguro de que no volverás a utilizarlo. Bastará con seguir las flechas. Y, cuando no haya flechas, el sol será tu guía y compañero.

Amanece, como un milagro repetido y regalado al peregrino. Los amaneceres del Camino son tan del alma, que debieran llamarse almaneceres.

Paso a paso, vas dejando atrás el horizonte de ayer y vas acercándote al de hoy.

Callas. O rezas. O cantas. O lloras.

El sol camina contigo.

Aquellos lugares donde fuimos

https://www.instagram.com/p/CmQ7Dy4s6hm/
(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/CmQ7Dy4s6hm/)

Amamos los lugares
que un día caminamos,
aquellos lugares donde fuimos,
donde nos sorprendió
el milagro de la magia,
donde gritó el silencio
escandalosamente...

Ama el Camino, peregrino

https://www.instagram.com/p/CYfHCTMMZ0O/
(Fotografía.- Laura Zulian)
Ama el Camino, ámalo, como un milagro, como un refugio, como una extensión de tu propio Ser. Ámalo, como un tesoro, como un prodigio, como un espejo limpio de tu alma. Ámalo, peregrino, ama el Camino, incluso antes de que sientas que lo amas verdaderamente, incluso antes de hacerlo tuyo y de sentir que te hace suyo. Ámalo, incluso antes del primer paso, del primer latido, del primer llanto, del primer suspiro, de la primera vez que te sientas peregrino. Ámalo, ámalo sin condiciones, incluso antes de su primera caricia, de su primer abrazo y del primer dolor clavándose en las plantas de tus pies. Ámalo, peregrino, ámalo. Y sabrás, cuando estés lejos, cuando sueñes con volver, cuando se enrede en tu alma la nostalgia, que ser peregrino no es andar y andar y andar sino ser un loco enamorado del Camino, al que vuelves siempre, para recorrerlo con el alma, igual que se recorre la piel desnuda de un amante.

Testigo de un prodigio

https://www.instagram.com/p/CjVs6VRNJ3M/?hl=es
(Fotografía.- Bruno Lima)


Tiene el peregrino la fortuna
de ser testigo de un prodigio en Compostela:
si abre el alma, los brazos y los ojos
podrá contemplar ese milagro
de que quepa el infinito entre dos torres...

Ese Abrazo, ese Milagro

https://www.instagram.com/p/B7ytULZHugI/
(Fotografía.- Carlos Puebla)
Y ese Abrazo final, deteniendo el tiempo, estrechando todos los espacios, haciendo nuestros el tiempo y el espacio en ese paréntesis de nuestros cuerpos enlazados para atrapar en él la infinitud de nuestras Almas. Ese Abrazo, ese, tras el último paso, tras la última lágrima. Tras todos los cansancios, el Descanso final, apoyados el uno sobre el otro, el uno junto al otro, apretujando la Vida para Sentirla nuestra, toda nuestra, solo nuestra. Ese Abrazo, ese, ese Milagro, esa conjugación sin palabras del verbo Almar -que es Amar desde el Alma y con el Alma-, ese instante de Eternidad que creamos como si fuéramos dioses, allí, justo allí donde el Camino acaba para empezar de nuevo. Al fin y al cabo, el Camino, como la Vida, qué es sino una Inmensa Historia de Amor que siempre termina en un Abrazo que nos hace Eternos.

Testigo de un prodigio

https://www.instagram.com/p/CYBtywBNd95/
(Fotografía.- Cris Simoes Silva)






Tiene el peregrino la fortuna
de ser testigo de un prodigio en Compostela:
si abre el alma, los brazos y los ojos
podrá contemplar ese milagro
de que quepa el infinito entre dos torres...

El paisaje se detiene

https://www.instagram.com/uncanarioenelcamino/
(Fotografía: uncanarioenelcamino)






Peregrino,
qué misterio y qué milagro
que el paisaje se detenga
a contemplarte

Eterna y Secreta Compostela

https://www.flickr.com/photos/jmdobarro/27146292895/
(Fotografía.- José Manuel Dobarro)

Eterna Compostela, más eterna que antigua, como la describiera Valle-Inclán. Mágica Compostela de callejones estrechos que te abrazan y donde el tiempo parece detenido. Ruelas que te atrapan, envolviéndote, acariciándote la piel con su piel de piedra. Con sus manos de mujer.

Secreta Compostela, de espacios que descubres con el alma sorprendida, como si fuera un prodigio. Lo escribió Cunqueiro, que uno se acerca a Compostela como quien se acerca al milagro. Y uno se aleja de ella, dejando allí pedazos de su alma. Y por eso hay que volver, a juntarlos de nuevo, a recomponerlos, a recomponerla. Que uno siempre se aleja de ella llevándose en el alma un pedazo de la suya.

Qué ganas tengo de volver a amarte, seductora Compostela, linda muchacha. Sin prisas. Sin pausas.

Como aquella primera vez que te tuve desnuda entre mis brazos...

Detenerte


Detenerte
a contemplar el milagro del nuevo día,
el incendio del sol
tras aquella montaña de magia,
tras aquel horizonte
al que te diriges
como si fuera tu propio destino.
Detenerte
a descubrir la belleza
cruzando por delante de tu vida,
un instante
convertido en prodigio,
haciéndose eterno
ante tus ojos.
Detenerte
como parte de la esencia del Camino,
que no es solo andar,
no es solo ir de un sitio a otro,
etapa tras etapa.
El Camino es también detenerte
a contemplarlo todo
con la mirada limpia del alma
y sentir el portento de la Vida,
la caricia de Dios,
el suspiro caliente
de la Naturaleza
regalándose,
regalándote
un espacio infinito
donde sentirte
una parte de ese Todo
que vas encontrando en tu Camino.

(Fotografía.- Louise Ní Mehalláin)

Ese Abrazo final

Y ese Abrazo final,
deteniendo el tiempo,
estrechando todos los espacios,
haciendo nuestros
el tiempo y el espacio
en ese paréntesis
de nuestros cuerpos enlazados
para atrapar en él
la infinitud de nuestras Almas.
Ese Abrazo, ese,
tras el último paso,
tras la última lágrima.
Tras todos los cansancios,
el Descanso final,
apoyados el uno sobre el otro,
el uno junto al otro,
apretujando la Vida
para Sentirla nuestra,
toda nuestra,
solo nuestra.
Ese Abrazo, ese,
ese Milagro,
esa conjugación sin palabras
del verbo Almar
-que es Amar desde el Alma
y con el Alma-,
ese instante de Eternidad
que creamos
como si fuéramos dioses,
allí, justo allí
donde el Camino acaba
para empezar de nuevo.
Al fin y al cabo,
el Camino, como la Vida,
qué es
sino una Inmensa Historia de Amor
que siempre termina en un Abrazo
que nos hace Eternos.

(Fotografía: Xoan A. Soler)

Almaneceres

Amanece, como un milagro repetido y regalado al peregrino. Los amaneceres del Camino son tan del alma, que debieran llamarse almaneceres.

A pie, alegre, salgo al Camino

(Fotografía: Michael Scaperlanda)
A pie, alegre, salgo al camino real.
Soy sano, soy libre, el mundo se extiende ante mi,
el largo camino pardo me conducirá adonde yo quiera.

Creo que podría detenerme aquí y obrar milagros,
creo que amaré a todos los seres y a todas las cosas
que encuentre en mi camino,
y que me amarán todos los que me contemplen;
creo que serán felices todos aquellos a quienes vea.

Desde este momento me declaro libre de todo límite.
Dulcemente, pero con innegable voluntad,
me libero de las trabas que quieren retenerme.

Soy más vasto y mejor de lo que imaginaba,
no sabía que se contuviese en mi tanta bondad,
todo me parece hermoso.

Quienquiera que seas, ¡ven, viaja conmigo!
No te desanimes, persevera, hay cosas divinas encubiertas,
te juro que hay cosas divinas encubiertas
cuya hermosura las palabras no pueden explicar.

¡Allons! A aquello que no tiene fin,
como no tuvo principio,
mirar el camino hacia arriba y hacia abajo,
y ver que se extiende y nos espera y que, por largo que sea,
se extiende y nos espera.
Conocer el universo entero como si fuese un camino,
como si fuera muchos caminos,
como si fuese caminos para las almas viajeras.

WALT WHITMAN

Y empiezo a recordar

Con los pies voy pisando mis huellas
y ellas cuentan sus últimos secretos
yo los guardo en el filo del milagro
y empiezo a recordar

MARIO BENEDETTI