Pensamientos, reflexiones, experiencias, historias y vivencias acerca del Camino de Santiago
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Detenerte

(Fotografía.- Bianca Illari Lui)
Detenerte a contemplar el milagro del nuevo día, el incendio del sol tras aquella montaña de magia, tras aquel horizonte al que te diriges como si fuera tu propio destino.

Detenerte a descubrir la belleza cruzando por delante de tu vida, un instante convertido en prodigio, haciéndose eterno ante tus ojos.

Detenerte como parte de la esencia del Camino, que no es solo andar, no es solo ir de un sitio a otro, etapa tras etapa. El Camino es también detenerte a contemplarlo todo con la mirada limpia del alma y sentir el portento de la Vida, la caricia de Dios, el suspiro caliente de la Naturaleza regalándose, regalándote un espacio infinito donde sentirte una parte de ese Todo que vas encontrando en tu Camino.

Con calma. Con alma

https://www.instagram.com/p/B_pmr9iqf-R/
(Fotografía.- Roberta Ferrario)



Sin prisas, que sabes dónde vas. Descansa. Respira. Tómate tu tiempo en detener el tiempo. El mundo sigue su frenético rumbo. Tú, sin embargo, has encontrado belleza en la lentitud. Despacio. Abraza tu esencia. El Camino hay que andarlo con calma. El Camino hay que andarlo con Alma.

Ama el Camino, peregrino

https://www.instagram.com/p/CSxHUDdMgzM/
(Fotografía.- Max Maximov)

Ama el Camino, ámalo, como un milagro, como un refugio, como una extensión de tu propio Ser. Ámalo, como un tesoro, como un prodigio, como un espejo limpio de tu alma. Ámalo, peregrino, ama el Camino, incluso antes de que sientas que lo amas verdaderamente, incluso antes de hacerlo tuyo y de sentir que te hace suyo. Ámalo, incluso antes del primer paso, del primer latido, del primer llanto, del primer suspiro, de la primera vez que te sientas peregrino. Ámalo, ámalo sin condiciones, incluso antes de su primera caricia, de su primer abrazo y del primer dolor clavándose en las plantas de tus pies. Ámalo, peregrino, ámalo. Y sabrás, cuando estés lejos, cuando sueñes con volver, cuando se enrede en tu alma la nostalgia, que ser peregrino no es andar y andar y andar sino ser un loco enamorado del Camino, al que vuelves siempre, para recorrerlo con el alma, igual que se recorre la piel desnuda de un amante.

Todo es tuyo, peregrino

https://www.facebook.com/groups/1441699746716416/posts/1535500167336373
(Fotografía.- Mindy Bob Thompson)

No te apresures en seguir andando.
Deja que el alma llore sus silencios.
Si acaso, mira atrás
y verás todo el camino recorrido hasta ese punto,
todo el camino en que venciste, paso a paso,
tu propio cansancio y desaliento.
Respira hondo.
Y verás como todo se armoniza.
En tu cuerpo.
En tu alma.
Y en tu mente.
Espacios sagrados
que también te pertenecen.
Como ese bosque.
Como esa niebla.
Como ese mágico silencio.
Todo es tuyo, peregrino, todo es tuyo.
No te apresures en seguir andando.

Cogidos de la mano

https://www.instagram.com/p/C_FIjp4oz5g/
(Fotografía.- Israel Castillo García)

Y así cogidos de la mano
nuestro andar será hermoso,
y cuando llegues a tu meta
soltarás mi mano,
pero jamás olvidarás el camino
que tú y yo,
juntos compartimos.

FERNANDO DÁVILA PRADO

Andaré este largo camino

https://www.instagram.com/p/C24Xy86siPq/
(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/C24Xy86siPq/)

Andaré este largo camino, este camino tan largo, hasta el final,
hasta el final del corazón, andaré este camino largo, largo, largo...
Se estreche o no la tierra para nosotros, andaremos este largo camino
hasta el final del arco. Que nuestros pasos se tensen cual flechas.
¿Estamos aquí desde hace poco
y dentro de poco alcanzaremos la flecha del comienzo? El viento gira en torno nuestro, gira, ¿qué dices?
Digo: Andaré este largo camino hasta mi final... hasta el final.

MAHMUD DARWISH

No te apresures

https://www.instagram.com/p/C1CSYFwKZDh/?hl=es
(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/C1CSYFwKZDh/)

No te apresures en seguir andando. Deja que el alma llore sus silencios. Si acaso, mira atrás y verás todo el camino recorrido hasta ese punto, todo el camino en que venciste, paso a paso, tu propio cansancio y desaliento. Respira hondo. Y verás como todo se armoniza. En tu cuerpo. En tu alma. Y en tu mente. Espacios sagrados que también te pertenecen. Como ese bosque. Como esa niebla. Como ese mágico silencio. Todo es tuyo, peregrino, todo es tuyo. No te apresures en seguir andando.

Detenerte

https://www.instagram.com/p/B3LtQ7dJdnP/
(Fotografía.- Robb Mac)

Detenerte a contemplar el milagro del nuevo día, el incendio del sol tras aquella montaña de magia, tras aquel horizonte al que te diriges como si fuera tu propio destino.

Detenerte a descubrir la belleza cruzando por delante de tu vida, un instante convertido en prodigio, haciéndose eterno ante tus ojos.

Detenerte como parte de la esencia del Camino, que no es solo andar, no es solo ir de un sitio a otro, etapa tras etapa. El Camino es también detenerte a contemplarlo todo con la mirada limpia del alma y sentir el portento de la Vida, la caricia de Dios, el suspiro caliente de la Naturaleza regalándose, regalándote un espacio infinito donde sentirte una parte de ese Todo que vas encontrando en tu Camino.

Y andar

https://www.instagram.com/p/BvKevtyDTQh/
(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/BvKevtyDTQh/)




Hoy como ayer, mañana como hoy,
¡y siempre igual!
Un cielo gris, un horizonte eterno
y andar... andar.

GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER

Mientras vamos andando

https://www.diputaciondepalencia.es/noticia/20200924/catorce-imagenes-premiadas-caminos-santiago-palencia-tienen-nombre
(Fotografía.- Óscar Navarro)

Mientras vamos andando el tiempo tiene un nombre,
un apodo de nieve que nadie pronuncia,
un apodo que resbala en los vidrios del invierno
y en los secretos jardines de acebos sumergidos.

Mientras vamos andando.

CELSO EMILIO FERREIRO

El signo identitario

https://www.instagram.com/p/CH5g5exMXT8/
(Fotografía.- Romana Korol)

La concha peregrina: el signo identitario de quienes andan los caminos buscando un horizonte llamado Compostela.

Todo es tuyo, peregrino

(Fotografía.- Erika Lauda)

No te apresures en seguir andando.
Deja que el alma llore sus silencios.
Si acaso, mira atrás
y verás todo el camino recorrido hasta ese punto,
todo el camino en que venciste, paso a paso,
tu propio cansancio y desaliento.
Respira hondo.
Y verás como todo se armoniza.
En tu cuerpo.
En tu alma.
Y en tu mente.
Espacios sagrados
que también te pertenecen.
Como ese bosque.
Como esa niebla.
Como ese mágico silencio.
Todo es tuyo, peregrino, todo es tuyo.
No te apresures en seguir andando.

Tiempo de volver

(Fotografía.- https://twitter.com/FJacobea/status/1281132597951815681)
Ultreia
et Suseia.

Más Allá
y más Arriba
de todos los sueños
está Santiago.

Tiempo de volver.
De volver a soñar.
De soñar con volver.

Hay que seguir andando…

Agarrado a la mano de mi madre

(Fotografía.- Martín Fernández Sánchez)






Como si fuera un niño,
quisiera volver a andar
por el Camino de la Vida
agarrado a la mano de mi madre...

Tiempo de soñar y de amar el Camino

(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/B6RZvVIiWpM/)


Ahora es tiempo de soñarlo,
de hacerlo y deshacerlo cada instante,
cerrando los ojos y abriendo el alma.
Ahora es tiempo de amarlo,
de remover los cajones del recuerdo,
de revivir lugares
mirando los sellos que pusimos
en nuestra credencial de peregrino.
Ahora es tiempo de volver a casa,
de andar los caminos interiores
y de abrazar al Apóstol
en ese abrazo sin temores ni distancias
que solo puede dar el alma.
Ahora es tiempo de soñar
y de amar perdidamente ese Camino
que volverá a llevarnos,
cuando la noche pase,
a la eterna y soñada Compostela.
E ultreia, e suseia.
Protégenos, Señor Santiago,
en el difícil camino de estos días.

Lo lejos que has llegado

(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/BvmCRH4Avir/)







"Concéntrate siempre en lo lejos que has llegado, en vez de en el camino que te queda por andar" (Heidi Johnson)

Venciendo el cansancio


Claman las voces del cuerpo vencido, quejidos que te afrentan, punzadas hirientes en los pies cansados del largo camino. Te retan, creyéndose siempre vencedores de un combate desigual contra tus ganas de alcanzar otro horizonte. Se apoderan de tu mente. Y de tu alma. Los cansancios del alma son más fuertes que los del cuerpo porque siempre desgastan en silencio.

Déjales que venzan, peregrino. Déjate vencer por el cansancio. Recobra el pulso y el aliento. Descalza tus pies ardientes y déjalos que palpiten a la intemperie. Escucha los quejidos de tu cuerpo, de tus músculos tensos por el esfuerzo. Cierra los ojos y déjate envolver por la brisa y por ese espacio de soledad, tan tuyo, donde te sientes tan roto, tan vencido.

No te apresures en seguir andando. Deja que el alma llore sus silencios. Si acaso, mira atrás y verás todo el camino recorrido hasta ese punto, todo el camino en que venciste, paso a paso, tu propio cansancio y desaliento. Respira hondo. Y verás como todo se armoniza. En tu cuerpo. En tu alma. Y en tu mente. Espacios sagrados que también te pertenecen.

Toma conciencia de tu Ser. Y de tu Estar. Recuenta todos los horizontes que ya has conquistado desde que partiste. Venciste. Siempre venciste. A pesar del cansancio.

El próximo lo tienes al alcance de la vista. Cálzate. Ya tienes las fuerzas necesarias para acallar las voces, si resurgen. Merece la pena caminar, aunque te canses, aunque te caigas. Merece la pena seguir adelante. Con tu cansancio a cuestas, como un peso añadido a tu mochila. Pero vencido otra vez, como siempre que te pones en pie tras un descanso.

Como siempre que sigues andando, a la conquista del próximo horizonte.

(Fotografía: Lisa Merlot.- https://www.instagram.com/p/BnQHE6og7p8/)

Tu Camino

A través del recuerdo, de los sueños disfrazados de nostalgia, de las fotografías, propias y ajenas, que te sitúan de nuevo en un instante y en un lugar, vuelves a ese Camino que solo a ti te pertenece porque lo fuiste creando a cada paso.

Antes que tú lo anduvieras, solo existía el Camino de los otros, el Camino de las guías, el Camino milenario de la Historia y de las innumerables historias de tantos peregrinos que lo hicieron. Cuando tú lo hiciste, sin embargo, descubriste que el Camino no era algo que existiera de antemano. Que existían senderos, sí, y lugares y mapas y flechas que te indicaron direcciones inequívocas. Pero no existía tu Camino.

No existían de antemano los amaneceres que tú viste. Ni fue el mismo amanecer el que tú viste que el que otro contempló, por más que pareciera que ambos admirásteis el mismo milagro y al mismo tiempo. No existían previamente tus latidos ni tu cansancio ni aquel dolor que se te clavó en la piel del alma más que en el alma de la piel. No existía aquel silencio que te cogió desprevenido. Ni aquel instante en que reíste como nunca jamás lo habías hecho en tu vida. Ni aquel momento en que lloraste sin motivo aparente para hacerlo. Ni aquella soledad que fue tan tuya que te sentiste acompañado por toda la infinitud del Universo.

Te hiciste Camino haciendo tu Camino. Moldeándolo. Construyéndolo. Para que no se pareciera en nada al Camino de los otros ni al de las guías ni al de la Historia ni al de las pequeñas grandes historias de tantos peregrinos. Y por eso regresas cuando puedes. Desde el recuerdo o los sueños disfrazados de nostalgia. Desde las fotografías, propias o ajenas. O desde la realidad, si te es posible, de crear un paréntesis en el camino de la vida para volver a la Vida del Camino.

De tu Camino.

El camino que somos

(Fotografía: Kaitlyn Parker)







¿Estamos dentro de él
o está él dentro de nosotros?
El camino que nos hace andar.
El camino que somos.

EMILIO PEDRO GÓMEZ