Pensamientos, reflexiones, experiencias, historias y vivencias acerca del Camino de Santiago
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Con la emoción a flor de piel

(Fotografía.- Anastasiia Iling)



Peregrinar es llegar.
Llegar a la meta fijada,
estando pronta para continuar en otras etapas
y otros caminos.
Peregrinar es llegar con la emoción a flor de piel,
entre risas y lágrimas.
Es llegar y contemplar y hacer silencio.
Siempre algo nuevo,
siempre dejándonos fluir.
Agradecer la vida de cada día
como un don.

TOÑA MONZÓN

Tu Camino

A través del recuerdo, de los sueños disfrazados de nostalgia, de las fotografías, propias y ajenas, que te sitúan de nuevo en un instante y en un lugar, vuelves a ese Camino que solo a ti te pertenece porque lo fuiste creando a cada paso.

Antes que tú lo anduvieras, solo existía el Camino de los otros, el Camino de las guías, el Camino milenario de la Historia y de las innumerables historias de tantos peregrinos que lo hicieron. Cuando tú lo hiciste, sin embargo, descubriste que el Camino no era algo que existiera de antemano. Que existían senderos, sí, y lugares y mapas y flechas que te indicaron direcciones inequívocas. Pero no existía tu Camino.

No existían de antemano los amaneceres que tú viste. Ni fue el mismo amanecer el que tú viste que el que otro contempló, por más que pareciera que ambos admirásteis el mismo milagro y al mismo tiempo. No existían previamente tus latidos ni tu cansancio ni aquel dolor que se te clavó en la piel del alma más que en el alma de la piel. No existía aquel silencio que te cogió desprevenido. Ni aquel instante en que reíste como nunca jamás lo habías hecho en tu vida. Ni aquel momento en que lloraste sin motivo aparente para hacerlo. Ni aquella soledad que fue tan tuya que te sentiste acompañado por toda la infinitud del Universo.

Te hiciste Camino haciendo tu Camino. Moldeándolo. Construyéndolo. Para que no se pareciera en nada al Camino de los otros ni al de las guías ni al de la Historia ni al de las pequeñas grandes historias de tantos peregrinos. Y por eso regresas cuando puedes. Desde el recuerdo o los sueños disfrazados de nostalgia. Desde las fotografías, propias o ajenas. O desde la realidad, si te es posible, de crear un paréntesis en el camino de la vida para volver a la Vida del Camino.

De tu Camino.

Peregrinar es llegar

Peregrinar es llegar.
Llegar a la meta fijada,
estando pronta para continuar en otras etapas
y otros caminos.
Peregrinar es llegar con la emoción a flor de piel,
entre risas y lágrimas.
Es llegar y contemplar y hacer silencio.
Siempre algo nuevo,
siempre dejándonos fluir.
Agradecer la vida de cada día
como un don.

TOÑA MONZÓN

(Fotografía: Domingo Alemán.- http://domingoaleman.es/index.php?showimage=254)

Infinitivos


Llegar. Parar. Llorar. Sentir. Reír. Callar. Rezar. Mirar. Temblar. Suspirar. Abrazar. Vibrar. Gritar. Latir. Vivir.

Besar. También la tierra como una manera de besar el cielo.

Volver. Desear volver.

Llorar.



Compañera de Camino

Compañera de Camino...

Durante cada paso de los miles de pasos que hemos dado, al compás y al descompás de nuestros pasos, tú delante, yo detrás, tú detrás, yo delante, uno junto al otro, codo con codo, palmo a palmo, centímetro a centímetro... "¿Vas bien? Sí, voy bien"... "¿Y tú vas bien? Sí, sí, voy bien"...

Durante cada instante de descanso y de cansancio, durante cada instante de doce días multiplicados por todos sus segundos, uno a uno, compañera de Camino, compañera de una realidad que empezamos a soñar mucho tiempo atrás...

No solo has sido. También has estado. A las duras y a las maduras. Para la risa y para el llanto. Y para saber que hay llantos que precisan un poquito de espacio íntimo, de soledad querida y requerida, llantos que solo es posible llorarlos solos. Otros, sin embargo, precisan del abrazo hondo, profundo, inmenso... Ha sido precioso llorar contigo... Y reír contigo...

Un Camino de dos... Y cada cual, un Camino...

No podíamos entrar en el Obradoiro de otra forma que cogidos de la mano... Como si fuéramos uno... En ese momento, solo podíamos ser uno, compañera... Solo uno... Un abrazo hondo, profundo, inmenso... Unitivo... Y en él, el abrazo de todos aquellos que nos quieren y a quienes queremos...

Ni te puedes imaginar cuánto me has enseñado, cuánto me has ayudado... "¿Vas bien? Sí, sí, voy bien"...

Solo puedo decirte gracias y que te quiero.

Tú ya sabes cuánto y cómo te quiero, compañera de Camino...