Pensamientos, reflexiones, experiencias, historias y vivencias acerca del Camino de Santiago
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Detenerte

(Fotografía.- Bianca Illari Lui)
Detenerte a contemplar el milagro del nuevo día, el incendio del sol tras aquella montaña de magia, tras aquel horizonte al que te diriges como si fuera tu propio destino.

Detenerte a descubrir la belleza cruzando por delante de tu vida, un instante convertido en prodigio, haciéndose eterno ante tus ojos.

Detenerte como parte de la esencia del Camino, que no es solo andar, no es solo ir de un sitio a otro, etapa tras etapa. El Camino es también detenerte a contemplarlo todo con la mirada limpia del alma y sentir el portento de la Vida, la caricia de Dios, el suspiro caliente de la Naturaleza regalándose, regalándote un espacio infinito donde sentirte una parte de ese Todo que vas encontrando en tu Camino.

Con calma. Con alma

https://www.instagram.com/p/B_pmr9iqf-R/
(Fotografía.- Roberta Ferrario)



Sin prisas, que sabes dónde vas. Descansa. Respira. Tómate tu tiempo en detener el tiempo. El mundo sigue su frenético rumbo. Tú, sin embargo, has encontrado belleza en la lentitud. Despacio. Abraza tu esencia. El Camino hay que andarlo con calma. El Camino hay que andarlo con Alma.

Buscando lo sagrado

https://www.instagram.com/p/DFLbyCMOAumeXGMLom71XWAh5mEEbLa8-wggDE0/
(Fotografía.- clauditichi)
El peregrino busca lo sagrado. No es una catedral a donde llega sino al templo infinito de su Vida. No es un lugar cualquiera del que parte sino del sacrosanto espacio de su Alma. Con Dios o sin dios, pero sagrada.

El Camino parte del Alma que es tabernáculo del Ser. Peregrinar es ir desde el Alma a la Vida, buscando trascender, que es el Encuentro con el yo más verdadero.

Podrá concebirse el Camino de muchas maneras, tantas como personas lo realizan. Pero si se le despoja de lo espiritual, el Camino se convierte en otra senda como tantas. Cada cual concibe ser peregrino como cree, pero sin búsqueda, sin sacralidad, sin trascendencia, sin mística, el peregrino se convierte tan solo en caminante.

Sin contemplación de la Belleza, sin admiración de Lo Creado, sin descubrimiento del Todo del que forma parte, el peregrino no es más que alguien que camina, sin más meta que una ciudad, una plaza y una iglesia.

Al peregrino, el Camino se le enreda en el Alma, de donde parte, y le transforma la Vida, a la que llega. Cada paso sacraliza su Camino, más allá de creencias o descreencias, de plenitudes o vacíos de fe. Y, al final, es capaz de descubrir lo esencial, de contemplar y admirar todo aquello que es invisible a los ojos.

Algunos le llaman Dios.

Lo de menos es el nombre…

Cruzando el Catasol

(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/BzKTjr4ozRn/)
Robles, eucaliptos, alisos y abedules: el frondoso ejército de la belleza, batallando por ganar la contienda contra el sopor de la tarde recién estrenada, aun desperezándose del sol del mediodía. Atrás quedó Melide, humeantes las calderas en las ventanas, el vino templándose en los cuencos... Brindo por ti, Camino, Camino mío, que ya tanto me dueles en el alma después de tanto tiempo siendo tuyo… Atrás quedó el asfalto, la última cuesta junto al cementerio, otra vez los pastos y la tierra. Hasta que el bosque se adueña del paisaje y lucha y vence al tedio de las horas, de los pasos cansados y cansinos. Ahí está el río, con su paso empedrado, con su sombra perpetua e infinita. Juega el peregrino a ser equilibrista sobre las grandes piedras que improvisan un puente sobre el Catasol. Y así lo atraviesa, haciendo equilibrios con la tarde para no descalzarse y seguir caminando, mientras una legión de árboles le clavan en el alma el profundo aguijón de la belleza…

Los pálpitos del alma

https://www.instagram.com/p/CMfKf5xgeTN/
(Fotografía.- Juan Carlos Navarro)
Le encorva el peso de la vida, el paso del tiempo que pasa y pesa sobre el ajado cuerpo. Firme la mirada, sin embargo, descubridora de la belleza que eterniza el alma. Detiene sus pasos y siente que el tiempo se detiene. Respira hondo y contempla la vida que sigue pasando pero ya no pesa. Siente los pálpitos del alma sin arrugas. Camina y el Camino es él mismo en todas sus edades. Porque sabe que ser peregrino no es una cuestión de años sino de latidos. Y los siente, uno a uno, en su alma sin tiempo.

Amo el Camino

https://www.instagram.com/p/CeO1FVvtJnm/
(Fotografía.- Marco Cuda)
Yo Amo el Camino. Lo Amo. Me sobrecoge, me hipnotiza, me estremece, me emociona, me machaca, me tortura, me desnuda, me besa, me posee, me deja sin palabras, me arranca lágrimas de lo más profundo de mis adentros, juega conmigo, me lleva al límite, tan al límite que, a veces, he tenido la sensación de que me deja en las fronteras mismas de odiarlo y es, entonces, cuando más siento que lo Amo. Odiarlo, no porque sí, sino porque, a veces, me hace plantearme si el Camino, realmente, me está regalando Libertad o me la está condicionando, si solo a través de Él puedo Sentirme realmente Libre, si solo a través de Él puedo Sentirme realmente Yo. Si solo en el Camino es posible la Plenitud de mi Ser. Pero en ese límite, en esas fronteras, he Sentido muchas veces que, en realidad, el Camino no existe sin mí, no es posible sin mí, me pertenece como yo le pertenezco. Que el Camino no es lo que aparece en las guías, claro que no. Que el Camino es, sobre todo, el Encuentro con mi propia Armonía. Y, entonces, Siento que lo Amo más que nunca.

Así que, a cada paso que doy, estoy Amando. Estoy Amando al Camino en sí mismo, estoy Amando mi Armonía con el Todo. Cielo, tierra, aire, río, árbol, piedra, sol, luna, nubes, lluvia,... Huellas de Dios, el Todo Amor. Cada dimensión del Camino es una dimensión del Amor. "Siempre que la belleza mira, el amor está allí", escribió Rumi. Yo, en el Camino, me siento mirado por la Belleza. No solo es que yo la contemple y admire, es que me siento mirado por Ella.

Y, cuando me mira, allí está el Amor. Amándome.

Detenerte

https://www.instagram.com/p/B3LtQ7dJdnP/
(Fotografía.- Robb Mac)

Detenerte a contemplar el milagro del nuevo día, el incendio del sol tras aquella montaña de magia, tras aquel horizonte al que te diriges como si fuera tu propio destino.

Detenerte a descubrir la belleza cruzando por delante de tu vida, un instante convertido en prodigio, haciéndose eterno ante tus ojos.

Detenerte como parte de la esencia del Camino, que no es solo andar, no es solo ir de un sitio a otro, etapa tras etapa. El Camino es también detenerte a contemplarlo todo con la mirada limpia del alma y sentir el portento de la Vida, la caricia de Dios, el suspiro caliente de la Naturaleza regalándose, regalándote un espacio infinito donde sentirte una parte de ese Todo que vas encontrando en tu Camino.

Mientras camino sobre la nieve

https://www.instagram.com/p/CBgClnIjtjX/
(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/CBgClnIjtjX/)

La nieve cruje como pan caliente
y la luz es limpia como la mirada de algunos seres humanos,
y yo pienso en el pan y en las miradas
mientras camino sobre la nieve.

Hoy es domingo y me parece
que la mañana no está únicamente sobre la tierra
sino que ha entrado suavemente en mi vida.

(...)

Hoy, domingo, la tierra es semejante
a la belleza y la necesidad
de lo que yo más amo.

ANTONIO GAMONEDA

Lo infinito en lo finito

https://www.instagram.com/p/CgJXXn8LhEQ/
(Fotografía.- Kristýna Pařízková)

La belleza no está en lo que se contempla sino en lo que uno descubre al contemplarlo. Y ese descubrimiento permite encontrar lo infinito en lo finito.

La búsqueda de lo sagrado

(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/Ce6D9VBMJki/)

El peregrino busca lo sagrado. No es una catedral a donde llega sino al templo infinito de su Vida. No es un lugar cualquiera del que parte sino del sacrosanto espacio de su Alma. Con Dios o sin dios, pero sagrada.

El Camino parte del Alma que es tabernáculo del Ser. Peregrinar es ir desde el Alma a la Vida, buscando trascender, que es el Encuentro con el yo más verdadero.

Podrá concebirse el Camino de muchas maneras, tantas como personas lo realizan. Pero si se le despoja de lo espiritual, el Camino se convierte en otra senda como tantas. Cada cual concibe ser peregrino como cree, pero sin búsqueda, sin sacralidad, sin trascendencia, sin mística, el peregrino se convierte tan solo en caminante.

Sin contemplación de la Belleza, sin admiración de Lo Creado, sin descubrimiento del Todo del que forma parte, el peregrino no es más que alguien que camina, sin más meta que una ciudad, una plaza y una iglesia.

Al peregrino, el Camino se le enreda en el Alma, de donde parte, y le transforma la Vida, a la que llega. Cada paso sacraliza su Camino, más allá de creencias o descreencias, de plenitudes o vacíos de fe. Y, al final, es capaz de descubrir lo esencial, de contemplar y admirar todo aquello que es invisible a los ojos.

Algunos le llaman Dios.

Lo de menos es el nombre…

Cruzando el Catasol

https://www.instagram.com/p/Bn8yZSQBs06/
(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/Bn8yZSQBs06/)
Robles, eucaliptos, alisos y abedules: el frondoso ejército de la belleza, batallando por ganar la contienda contra el sopor de la tarde recién estrenada, aun desperezándose del sol del mediodía. Atrás quedó Melide, humeantes las calderas en las ventanas, el vino templándose en los cuencos... Brindo por ti, Camino, Camino mío, que ya tanto me dueles en el alma después de tanto tiempo siendo tuyo… Atrás quedó el asfalto, la última cuesta junto al cementerio, otra vez los pastos y la tierra. Hasta que el bosque se adueña del paisaje y lucha y vence al tedio de las horas, de los pasos cansados y cansinos. Ahí está el río, con su paso empedrado, con su sombra perpetua e infinita. Juega el peregrino a ser equilibrista sobre las grandes piedras que improvisan un puente sobre el Catasol. Y así lo atraviesa, haciendo equilibrios con la tarde para no descalzarse y seguir caminando, mientras una legión de árboles le clavan en el alma el profundo aguijón de la belleza…

Caminar es vivir

https://www.instagram.com/p/CFzw3gCCtuT/
(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/CFzw3gCCtuT/)





Qué cerca de lo bueno está lo bello
y qué cerca está la vida de la naturaleza,
si no nos olvidamos de caminar.
Porque caminar es vivir.

HENRY DAVID THOREAU

La belleza está ahí

https://www.instagram.com/p/COfLuXhsxea/
(Fotografía.- Robb Mac)






"La belleza simplemente está ahí.
Sin hacer alardes, como despistada,
esperando que alguien la contemple".

El rumor de la belleza

https://www.instagram.com/p/B4snOJqCh9E/
(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/B4snOJqCh9E/)




No olvidar,
en los peores momentos,
el rumor de la belleza
que resuena en todo,
por débil que parezca.

ALFREDO BUXÁN

Amo el Camino

Yo Amo el Camino. Lo Amo. Me sobrecoge, me hipnotiza, me estremece, me emociona, me machaca, me tortura, me desnuda, me besa, me posee, me deja sin palabras, me arranca lágrimas de lo más profundo de mis adentros, juega conmigo, me lleva al límite, tan al límite que, a veces, he tenido la sensación de que me deja en las fronteras mismas de odiarlo y es, entonces, cuando más siento que lo Amo. Odiarlo, no porque sí, sino porque, a veces, me hace plantearme si el Camino, realmente, me está regalando Libertad o me la está condicionando, si solo a través de Él puedo Sentirme realmente Libre, si solo a través de Él puedo Sentirme realmente Yo. Si solo en el Camino es posible la Plenitud de mi Ser. Pero en ese límite, en esas fronteras, he Sentido muchas veces que, en realidad, el Camino no existe sin mí, no es posible sin mí, me pertenece como yo le pertenezco. Que el Camino no es lo que aparece en las guías, claro que no. Que el Camino es, sobre todo, el Encuentro con mi propia Armonía. Y, entonces, Siento que lo Amo más que nunca.

Así que, a cada paso que doy, estoy Amando. Estoy Amando al Camino en sí mismo, estoy Amando mi Armonía con el Todo. Cielo, tierra, aire, río, árbol, piedra, sol, luna, nubes, lluvia,... Huellas de Dios, el Todo Amor. Cada dimensión del Camino es una dimensión del Amor. "Siempre que la belleza mira, el amor está allí", escribió Rumi. Yo, en el Camino, me siento mirado por la Belleza. No solo es que yo la contemple y admire, es que me siento mirado por Ella.

Y, cuando me mira, allí está el Amor. Amándome.

La nieve inventó el misterio

https://www.instagram.com/p/BwrVNyyg2cp/
(Fotografía.- Stefano Castellano)

Y qué decir de la infinita, perturbadora nieve
de las enormes extensiones:

ah, qué fábula de hielo su blancura

y cómo nos arroba, cómo nos petrifica al borde
de su mudez. Su forma
de atraernos no es dulce como la de los mares
o serena
como la de ese otro mar que es la llanura.

La nieve nos espanta.
Nos acerca con distante fervor a la belleza.
Nos humilla con su luz seca y grave.
Y nos seduce
porque ella fue la que inventó el misterio.

PIEDAD BONNET

Buscando el encuentro

https://www.instagram.com/p/BuECEoagypz/
(Fotografía.- Claudio Pupi)


"El encuentro, solamente busco el encuentro con todo lo que me rodea. El encuentro con la belleza, y con la luz que emana del silencio" (Juan Ramón LLavorí Romatet)

Detenerte


Detenerte
a contemplar el milagro del nuevo día,
el incendio del sol
tras aquella montaña de magia,
tras aquel horizonte
al que te diriges
como si fuera tu propio destino.
Detenerte
a descubrir la belleza
cruzando por delante de tu vida,
un instante
convertido en prodigio,
haciéndose eterno
ante tus ojos.
Detenerte
como parte de la esencia del Camino,
que no es solo andar,
no es solo ir de un sitio a otro,
etapa tras etapa.
El Camino es también detenerte
a contemplarlo todo
con la mirada limpia del alma
y sentir el portento de la Vida,
la caricia de Dios,
el suspiro caliente
de la Naturaleza
regalándose,
regalándote
un espacio infinito
donde sentirte
una parte de ese Todo
que vas encontrando en tu Camino.

(Fotografía.- Louise Ní Mehalláin)

Buscando lo sagrado


El peregrino busca lo sagrado. No es una catedral a donde llega sino al templo infinito de su Vida. No es un lugar cualquiera del que parte sino del sacrosanto espacio de su Alma. Con Dios o sin dios, pero sagrada.

El Camino parte del Alma que es tabernáculo del Ser. Peregrinar es ir desde el Alma a la Vida, buscando trascender, que es el Encuentro con el yo más verdadero.

Podrá concebirse el Camino de muchas maneras, tantas como personas lo realizan. Pero si se le despoja de lo espiritual, el Camino se convierte en otra senda como tantas. Cada cual concibe ser peregrino como cree, pero sin búsqueda, sin sacralidad, sin trascendencia, sin mística, el peregrino se convierte tan solo en caminante.

Sin contemplación de la Belleza, sin admiración de Lo Creado, sin descubrimiento del Todo del que forma parte, el peregrino no es más que alguien que camina, sin más meta que una ciudad, una plaza y una iglesia.

Al peregrino, el Camino se le enreda en el Alma, de donde parte, y le transforma la Vida, a la que llega. Cada paso sacraliza su Camino, más allá de creencias o descreencias, de plenitudes o vacíos de fe. Y, al final, es capaz de descubrir lo esencial, de contemplar y admirar todo aquello que es invisible a los ojos.

Algunos le llaman Dios.

Lo de menos es el nombre…

(Fotografía.- Claudio Pupi)