Pensamientos, reflexiones, experiencias, historias y vivencias acerca del Camino de Santiago
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Sigo tu rastro

https://www.instagram.com/aitzi_agirre_/
(Fotografía.- Itziar Agirre)

Sigo otros pasos -tus pasos- por el sendero nevado. Busco otras huellas -tus huellas- para seguir el camino. Están ahí, puedo verlas, puedo hundir mis botas dentro de tus huellas. Estamos solos. Mire donde mire, no hay nadie. Tú tampoco estás pero estás, sin embargo. Sigo tu rastro, te siento en cada paso sobre tus pasos, huella sobre huella. Hasta que el viento las borre. O los copos de nieve venideros. O tal vez las botas peregrinas de alguien que va siguiendo el rastro de mis huellas por el sendero nevado.

Otoño a pinceladas

https://www.instagram.com/p/CLM44kmD9eM/
(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/CLM44kmD9eM/)


Esa explosión de colores
del otoño dibujándose
en los árboles,
alfombrando el sendero,
como haciendo florecer
una segunda primavera,
ofrenda de hojas
a los pies del peregrino.

Otoño a pinceladas
de ocres y rojos,
como un incendio sin llamas,
abrasándolo todo.

Abrazándolo todo.

Asomado al otoño




El Camino otoñea en sus hojas caídas como ofrenda amorosa a los pies del peregrino, alfombrando el sendero, haciendo florecer una segunda primavera. El paisaje sobrevive en el amable verde asomado al otoño.

La prueba más difícil

https://www.instagram.com/p/CjGa1IyjmKV/
(Fotografía.- Holly Mac)






Por muy escarpado que sea el sendero, por muy acusada que sea la pendiente, la prueba más difícil que siempre enfrentamos en el Camino es la batalla que libramos con nosotros mismos.

Abrazándolo todo




Esa explosión de colores del otoño dibujándose en los árboles, alfombrando el sendero, como haciendo florecer una segunda primavera, ofrenda de hojas a los pies del peregrino. Otoño a pinceladas de ocres y rojos, como un incendio sin llamas, abrasándolo todo. Abrazándolo todo.

Mi sombra en el Camino

https://www.instagram.com/p/CoX2ZmcLI9B/
(Fotografía.- Mario De Pinho Queiroz)
Se alargan las sombras en los amaneceres del Camino. Sobre la tierra se dibuja la figura del peregrino que se eleva sobre ella. Le precede y alcanza primero los espacios del sendero que después pisarán sus pies.

La sombra va delante, siempre inalcanzable, bocetando la silueta de otro-yo que soy yo mismo. Se convierte en guía para los pasos certeros y para los equivocados. Punta de flecha que no se pinta y que solo marca el camino a quien la sombra pertenece.

La sombra sobre el Camino. En el Camino. Fundida con el Camino. Formando parte de él. El Camino es asfalto, arena, piedra, fango... Y sombra.

Se alarga mi sombra en los amaneceres del Camino. Y en mi sombra, el Camino y yo nos hacemos uno. Inseparables. Indisolubles.

Lágrimas interiores

El amanecer de aquel día me sorprendió en medio de una nada absoluta. Una nada física, parcelada en cuatro franjas: las dos exteriores, un doble páramo extendiéndose en los cuatro horizontes que conforman los cuatro puntos cardinales; la segunda a la derecha, una carretera, el doble de ancha que el sendero de su izquierda, por el que yo caminaba. Ambos, carretera y sendero, perdiéndose también en las dos lontananzas de delante y de detrás. Mirara donde mirara, nada más. Páramos, carretera y sendero extendiéndose hasta un infinito inalcanzable, a norte, sur, este y oeste. Nada más. Y nadie más. Ni un alma. Ni nada que lo pareciera, aún en la lejanía, aunque solo fuera una simple imaginación, un espejismo. Como mucho, una desangelada hilera de árboles deshojados, casi esqueléticos.

Tanta nada me hizo sentir un jirón en el alma, no sabría explicar exactamente de qué: si un jirón de tristeza, de vacío, de soledad... o de todo a la vez. Recuerdo mirar al cielo, pensar que era domingo, que ese cielo estaba extrañamente azul (no estaba tan claro que no fuera a llover ese día) y lo surcaban hermosísimas nubes blancas, verdaderamente como si fueran de algodón. Recuerdo ponerme a rezar, no sé exactamente qué, no una oración al uso y estereotipada como el padrenuestro o similar. No era un rezo para pedir ni para dar las gracias. Era como un "ajuste de cuentas" con Dios, como una necesidad de cantarle y que me cantara las cuarenta. De repente, mi cabeza recreó la imagen de mi padre muriéndose... Y recuerdo, en ese justo instante, darme cuenta de que todo el paisaje se me había nublado porque tenía las pupilas empañadas. Había seguido andando sin mirar nada. Al fin y al cabo, no iba a haber ni una maldita curva a la que prestar atención. Me detuve en seco, me sequé los ojos... Y, entonces, me di cuenta de que aquella nada era más inmensamente hermosa de lo que hasta entonces podía haber apreciado, posiblemente porque la había estado mirando con el alma empañada...

Había sido necesaria aquella nada para limpiarme el alma. Aquel día sentí en mi fuero interno la certeza de que iba a llegar. Me di cuenta de que había llorado sin lágrimas. Que todo lo había llorado por dentro. Solo al final, las lágrimas interiores rebosaron y me empañaron los ojos. Como si fuera preciso velar el paisaje y volver a descubrirlo con ojos nuevos y limpios. Desde aquel momento, el Camino se convirtió en una auténtica explosión de los sentidos. Y no dejó de serlo hasta el final. No hubo más lágrimas, ni interiores ni exteriores, en todo el resto de los días. Así, que el día que llegué, lo lloré todo. Tal vez fueran todas las lágrimas interiores de aquella mañana, casi recién amanecida, que permanecieron allí, limpiándome por dentro, hasta que el Camino ya estuviera cumplido y hubiera llegado a la meta.

(Invierno de 2015. En algún lugar del páramo leonés, antes de llegar a Reliegos. Camino Francés)

Un camino personal

(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/B5DkxOjCft1/)


"El Camino de Santiago es mucho más que un sendero con etapas que termina en Galicia. Es un camino personal, una experiencia única que cada peregrino emprende sin saber lo que le deparará. Aunque el destino sea el mismo para todos, las razones por las que se comienza, las vivencias que esperan y el significado que quiera darle, certifican no uno, sino mil Caminos distintos. Elige el tuyo" (De "La guía secreta del Camino del Santiago")

Ser Camino

¿Adónde voy? ¿Qué incierta maravilla me aguarda? Persigo sorber las minucias que cada etapa me ofrezca, ahorrar velocidad al alma, asumir la costumbre sorpresa del sendero, recobrar una conciencia milenaria: ser camino.

Propósitos: no malversar los pasos, burlar lo previsible, desanestesiar la mirada… Hacer camino. Abrir la percepción, observar de ida y vuelta… Un paisaje con el que se conversa es más paisaje. Pisar con delicada prevención. Ahuecar los pies para el suceso. No acaparar ningún encuentro. Mirar sin vulnerar lo que me mira. No ser nieve que al cubrir huellas las apresa y luego las disuelve enternecidas.

A alzar las huellas de los que me precedieron, a recoger las savias de los días donde nadie me espera, a habitar el sendero a puro surco, ileso de cubiertas. De vez en vez, habitar en la pausa, suspenso el pensamiento, con el propio silencio en entredicho. Alcanzar ese lugar donde descargas el peso de tu origen y la culpa desaparece. Hablar para alcanzar la plenitud del silencio. Caminar para colmarme de quietud.

EMILIO PEDRO GÓMEZ

Abrazándolo todo

(Fotografía: Tiago Pinto)


Esa explosión de colores
del otoño dibujándose
en los árboles,
alfombrando el sendero,
como haciendo florecer
una segunda primavera,
ofrenda de hojas
a los pies del peregrino.
Otoño a pinceladas
de ocres y rojos,
como un incendio sin llamas,
abrasándolo todo.
Abrazándolo todo.

Las dificultades del Camino

(Fotografía: Sherry Ott)



“Nuestro camino no es por fáciles prados de hierba, sino que es un sendero de montaña escarpado y lleno de dificultades. Pero siempre hacia adelante, hacia arriba, hacia el sol” (Ruth Westheimer)

Un sendero inteligible

"Sensación maravillosa. De cuando el destino finalmente se descubre, y se convierte en un sendero inteligible, y huella inequívoca, y dirección exacta" (Alessandro Baricco)

La prueba más difícil

Por muy escarpado que sea el sendero, por muy acusada que sea la pendiente, la prueba más difícil que siempre enfrentamos en el Camino es la batalla que libramos con nosotros mismos.

Ser el sendero

"No puedes recorrer el sendero antes que el sendero seas tú mismo" (Helena Blavatsky)

(Fotografía: Pepe Soler Garcisánchez.- https://www.flickr.com/photos/pepesolergarcisanchez/7076134011/)

Mil Caminos distintos




"El Camino de Santiago es mucho más que un sendero con etapas que termina en Galicia. Es un camino personal, una experiencia única que cada peregrino emprende sin saber lo que le deparará. Aunque el destino sea el mismo para todos, las razones por las que se comienza, las vivencias que esperan y el significado que quiera darle, certifican no uno, sino mil Caminos distintos. Elige el tuyo" (De "La guía secreta del Camino del Santiago")



(Fotografía: Ana J. Alegría.- https://www.flickr.com/photos/anajo321/21709462368/)