Pensamientos, reflexiones, experiencias, historias y vivencias acerca del Camino de Santiago
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Hasta tanto volvamos a encontrarnos

https://www.instagram.com/p/C4aR5r5sw0_/
(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/C4aR5r5sw0_/)




Que la tierra se vaya haciendo camino ante tus pasos,
que el viento sople siempre a tus espaldas,
que el sol brille cálido sobre tu cara,
que la lluvia caiga suavemente sobre tus campos
y, hasta tanto volvamos a encontrarnos,
que Dios te lleve en la palma de su mano.

(Antigua bendición irlandesa)

Ese Abrazo posible

¡Siempre abrazo a tantos en ese Abrazo!

En ese instante, desaparecen la efigie y el rito, la tradición peregrina, la costumbre ancestral y transmitida por los años y los libros. Y solo existen almas que se abrazan en mi alma y a mi alma. Y la madera y la plata de la estatua inerte se convierten en carne que palpita entre mis manos.

Santiago mira al frente, como si quisiera que el abrazo peregrino le pillara por sorpresa. Allí arriba es posible abrazar a los demás por las espaldas. Desprevenidamente. En un mundo que a menudo golpea a traición, por las espaldas, de repente uno encuentra un espacio recóndito y pequeño donde poder amar sin previo aviso. Y es un abrazo alevoso y profundo que se multiplica por todos los abrazos que quiero dar y recibir en ese instante.

El mundo está peor desde aquel Abrazo en que abracé a tantos y que quedó eternizado en una fotografía. Hoy ya no es posible subir hasta allí con una mochila en las espaldas, después de que tantas mochilas hayan golpeado a traición, por las espaldas.

Pero allí volveré, a mirar desde abajo el rostro de Santiago para descubrir que, en el rostro del Apóstol, está el tuyo. Y el tuyo. Y el tuyo. Y el tuyo. Allí, como siempre, esperándome.

Y volveré a subir, allí arriba, donde ya no hay rostro que me mire, para ese Abrazo posible en el hondo misterio de lo imposible.

Un alto en el Camino

La soledad
buscada y requerida,
los pies descalzos,
liberados del ardor
de la larga travesía,
la espalda
sin mochila compañera,
el cuerpo detenido,
el alma
recobrando pulsaciones.

La mirada
tal vez absorta en un recuerdo
o en un presagio
que anticipa lugares y distancias.

Aunque sabe el peregrino
que, después, sus pasos
serán guiados por la magia,
por las huellas de otros peregrinos,
por el sol que acompaña y que calienta,
por el faro de las flechas amarillas.

Un alto en el Camino.
Siempre necesario
para seguir andando.
Con las botas cobijando
los pies reconfortados.
Con la mochila compañera
en la espalda.
Con el alma
desbocándose a cada paso.

(Fotografía: Daniel Schulz.- https://www.instagram.com/p/BeVGqTSDEdA/)

Hasta que volvamos a encontrarnos


Que la tierra se vaya haciendo camino ante tus pasos,
que el viento sople siempre a tus espaldas,
que el sol brille cálido sobre tu cara,
que la lluvia caiga suavemente sobre tus campos
y, hasta tanto volvamos a encontrarnos,
que Dios te lleve en la palma de su mano.

(Antigua bendición irlandesa)

(Fotografía: Claire Cox.- https://www.flickr.com/photos/c_cox/4854431657/)