Pensamientos, reflexiones, experiencias, historias y vivencias acerca del Camino de Santiago

Ahora es otoño en los senderos

(Fotografía: Daniel Fernández)




Ahora toca transitar por el otoño. Porque ahora, amigo, ahora es otoño en los senderos. Y yo… yo soy senda en otoño, y aún busco evasivas entre las hojas derramadas.

JUAN GOÑI

Continuamos en el camino

(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/Br4swIPHx7X/)




Sólo somos río
que fácilmente adopta cualquier forma.
Continuamos en el camino,
siempre huéspedes.
Nuestra nostalgia permanece siempre viva.
Nunca encontramos descanso en nuestro camino.

HERMAN HESSE

Buscando lo sagrado


El peregrino busca lo sagrado. No es una catedral a donde llega sino al templo infinito de su Vida. No es un lugar cualquiera del que parte sino del sacrosanto espacio de su Alma. Con Dios o sin dios, pero sagrada.

El Camino parte del Alma que es tabernáculo del Ser. Peregrinar es ir desde el Alma a la Vida, buscando trascender, que es el Encuentro con el yo más verdadero.

Podrá concebirse el Camino de muchas maneras, tantas como personas lo realizan. Pero si se le despoja de lo espiritual, el Camino se convierte en otra senda como tantas. Cada cual concibe ser peregrino como cree, pero sin búsqueda, sin sacralidad, sin trascendencia, sin mística, el peregrino se convierte tan solo en caminante.

Sin contemplación de la Belleza, sin admiración de Lo Creado, sin descubrimiento del Todo del que forma parte, el peregrino no es más que alguien que camina, sin más meta que una ciudad, una plaza y una iglesia.

Al peregrino, el Camino se le enreda en el Alma, de donde parte, y le transforma la Vida, a la que llega. Cada paso sacraliza su Camino, más allá de creencias o descreencias, de plenitudes o vacíos de fe. Y, al final, es capaz de descubrir lo esencial, de contemplar y admirar todo aquello que es invisible a los ojos.

Algunos le llaman Dios.

Lo de menos es el nombre…

(Fotografía.- Claudio Pupi)

Descubrir dónde llegar

(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/BxN_-klh2F-/)







"Sólo las personas que se atreven a ir demasiado lejos logran descubrir hasta dónde pueden llegar" (T.S. Eliot)

En lo alto del Alto de San Roque

Atrás quedó Cebreiro,
mágico y céltico,
ahíto de leyenda y de milagro,
de noche fría y púrpura amanecer,
maremoto de nubes envolviendo
el abismo infinito de Os Ancares,
detenido en la orilla del Camino,
Piedrafita abajo, invisible,
tragado por la inquietante quietud
de un cielo convertido en océano.
Atrás quedó, misterioso,
y la calle empedrada se volvió sendero
que ascendía y descendía,
elevándose el sol por el oriente,
engullendo las nubes,
disipando neblinas,
compañero otra vez del caminante.
Y atrás quedó Liñares
y el pedregoso tobogán entre abedules
que acabó mudando en rampa
de ascenso hasta lo alto.
Y allí, en lo alto del Alto de San Roque,
todo era inmensidad de verde y bronce:
el Courel delante de los ojos,
a la sombra del inmóvil peregrino
que lucha contra el viento.
Allí recordé lo que escribió el poeta
que soñaba primaveras
con las esquinas rotas:
"Me gusta el viento. No sé por qué,
pero cuando camino contra el viento
parece que me borra cosas.
Quiero decir: cosas que quiero borrar".
Y seguí caminando,
con el viento borrándome cosas
y con el alma peregrina palpitando recuerdos
que ni el viento jamás logrará borrar...

(Fotografía.- Martín Fernández Sánchez)

Siéntate y aguarda

(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/BxHOCRoledq/)



Y luego, cuando ante ti se abran muchos caminos y no sepas cuál recorrer, no te metas en uno cualquiera al azar: siéntate y aguarda. Respira con la confiada profundidad con que respiraste el día en que viniste al mundo, sin permitir que nada te distraiga: aguarda y aguarda más aún. Quédate quieto, en silencio, y escucha a tu corazón. Y cuando te hable, levántate y ve donde él te lleve. 

SUSANNA TAMARO

Un morcuero de huellas peregrinas


Solo es una cruz pequeña
rematando un astil de madera
disparándose a los cielos
sobre el humilladero
de un montículo de piedras,
un morcuero
de huellas peregrinas,
de pesos despojados
del bolsillo del alma,
de guijarros encontrados
en alguna senda de la vida.
Subes a la cruz pisando vacíos
de quienes encontraron
su propia plenitud en el Camino.
Y allí arrojas tu piedra,
anónima y desnuda,
tal vez garabateada con una fecha
o con un nombre
que nada desvela sino un alma
que llegó hasta allí
para desprenderse
de vacíos y pesos
y noches sin luz
y días sin noches.
Y allí quedas;
que en Cruz de Ferro siempre queda
un pedazo del alma peregrina,
inevitablemente,
hecho piedra
bajo la cruz,
sencilla y pequeña,
que señala cuatro puntos cardinales
en sus brazos abiertos,
acariciando un cielo
que allí parece más cercano.
Bajo la cruz,
cuyo mástil acaricias
mirando hacia arriba,
mientras hablas con Dios
o con el Universo
en la profundidad de tu Silencio.

(Fotografía: Ambra Azzurra)

Con los ojos cerrados y el alma despierta


Ahora que había llegado,
echaba la vista atrás
y el inicio le parecía
muy lejano.
Porque el primer paso
quedaba muy atrás
en el tiempo.

El primer paso.

Sonrió al recordarlo.
La noche casi a punto de ser vencida,
el frío inevitable de un amanecer
intuyéndose en el cielo violeta,
la calle desierta.
Y el corazón palpitante,
como ahora,
retumbando en las fachadas de las casas,
en aquel callejón donde iniciaba su aventura.
El primer paso.
¿Cuántos habría dado hasta llegar allí?
¿Cuántos miles de pasos
habrían conformado su Camino?
Su mente divagaba,
sin apartar su mirada
de la inmensidad arquitectónica
de la Catedral.
El cuerpo vencido,
los pies descalzos,
la cabeza apoyada en la mochila.
Entonces,
se dio cuenta que lloraba.
Y cerró los ojos.

Con los ojos cerrados
y el alma despierta,
dibujó en su mente
la película completa
de un Camino inacabable.
Porque aquella meta del Obradoiro
no era más que el principio de un Camino
con comienzo pero sin fin.

Pensó en lo infinito,
en lo eterno,
en lo inabarcable de lo inacabable.

Y se sintió pequeño
en aquella inmensidad
de un tiempo sin tiempo.

(Fotografía.- Martín Fernández Sánchez)

Las rectas infinitas

(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/Bi7f7UNBFAS/)


Las rectas infinitas,
inacabables,
que parecen no llevar
a ningún lado.

Pero llevan,
siempre acaban llevando
a un horizonte,
a un lugar,
quién sabe
si a otro punto de partida
de otra recta infinita,
inacabable…

La nueva Compostela del principio


Tantas veces llegué,
por todas las sendas
que desembocan
en la Gloria del Apóstol,
finales del Camino en Compostela,
con la mirada perdida
en la inmensidad de dos torres
y el Alma latiendo
todos los sueños
que se hicieron realidad.
Y el Alma
siempre esperando el Abrazo
con el que todo termina
para empezar de nuevo.

Y ahora,
el final se ha vuelto principio,
kilómetro cero de los siguientes pasos
al Encuentro del Todo
donde me hago Todo
sin dejar de ser Nadie.
La misma plaza,
las mismas torres,
el mismo cielo azul de todos los veranos.
El mismo Abrazo
con el que todo empieza de nuevo.

Está preciosa
esta nueva Compostela
del principio.
Más desnuda que nunca
y seductora.

Voy a perderme en ella
antes de que el amanecer
me la arrebate.

Porque, entonces,
cuando amanezca,
ya solo seré parte del Camino...

Cuando el Camino te envuelve

(Fotografía.- Maddie Hungate)






Cuando el Camino
te envuelve de tal manera
que no sabes donde empiezas tú
y acaba el Camino,
donde empieza el Camino
y acabas tú...

Caminando por los senderos de los sueños

(Fotografía: Wise Pilgrim Camino Guides)







Estábamos juntos,
caminando por los senderos de los sueños;
el resto del mundo se me olvidó.

WALT WHITMAN

Creer en ti

(Fotografía: John Pardo)







Cuando creas en ti,
ni el cielo será tu límite.

MILES DAVIS