Pensamientos, reflexiones, experiencias, historias y vivencias acerca del Camino de Santiago

Los misterios del Camino




Algo de nuestro propio misterio se funde con todos los misterios del Camino. Y allí queda, eternizándose en todos los lugares donde sentimos la magia de todos sus misterios fundidos con el nuestro. El Camino nos vuelve mágicos. Y nos hace descubrir nuestros propios misterios. Por eso no es posible sentir la plenitud de ser peregrino si no se cree en la magia de los misterios del Camino.

Contemplando a Dios

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(Fotografía.- Ruben Earth)

Bendito sea Dios hecho agua, hecho tierra y hecho cielo para poder ser contemplado con los ojos...

Compostela al anochecer

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(Fotografía.- Sergi Gil Blanch)
Ya sola, alumbrada por los faroles de luces ambarinas que se refractan en las piedras, se queda al anochecer Compostela, la de las nieblas matutinas, la de las calles mojadas de fina lluvia, la de las plantas que le salen a las grietas de las piedras, la de los cantos conventuales, la de las torres con campanas, la de las fuentes tristes, la de las abacerías longevas, librerías antiguas, tabernas chillonas, la de los callejones solitarios, la de los poetas, gentiles, creyentes y ateos, la levítica y pagana. Porque Compostela es, sobre todo, la ciudad del Camino de Santiago.

JOSÉ MANUEL FANJUL DÍAZ

En la cruz de cada fin del mundo

(Fotografía.- Nanja Wierda)

Siempre hay una cruz
en cada fin del mundo,
que separa el más allá
del más acá.

En el mar acaba la tierra.
Allí donde las huellas
se convierten en estelas.
"Caminante, no hay camino,
sino estelas en la mar".

Peregrino, es hora de volver
al Camino de la Vida.

En la cruz de cada fin del mundo,
comienza el verdadero Camino.

Junto al mar,
siempre junto al mar.

Ser feliz

(Fotografía.- Michael Matynka Iglesias)
El peregrino no busca la felicidad en el Camino. Simplemente se empeña en ser feliz.

Dibujos de la niebla

(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/Bts_QDLITG9/)






La niebla ha dibujado
un paisaje único e indefinible.
Jamás pensé ni pude imaginar
que en ese camino infinito
el cielo se estaría besando
tan profundamente con la tierra...

Llueve

(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/CEKZV0vCn-3/)




Llueve en silencio, que esta lluvia es muda
y no hace ruido sino con sosiego.
El cielo duerme.

Tan dulce es esta lluvia de escuchar
(no parece de nubes) que parece
que no es lluvia, mas sólo un susurrar
que a sí mismo se olvida cuando crece.
Llueve…

FERNANDO PESSOA

Dieciséis manos de tiraboleiro

https://www.instagram.com/p/CFNNErGjVuC/
(Fotografía.- Santy López)



Dieciséis alas que se aúnan para elevar al cielo el inmenso incensario. Dieciséis manos de tiraboleiro, desgastándose en el tira y afloja de las cuerdas. Vuela, vuela alto el botafumeiro, arqueándose en la nave del crucero, vaivén de gloria, perfume de Dios, diecisiete lapsos de tiempo eternizado, viene y va, viene y va, entre miradas atónitas y emociones contenidas, ondear solemne que abre las puertas del asombro.

El templo: la frontera sin guardia

(Fotografía.- Claudio Pupi)

Afuera queda el mundo, con sus ruidos y bullicios, su gente que pasa, sus tiempos con prisas, sus tristes soledades en tantas multitudes. Adentro, la quietud y el tiempo detenido, la paz queriendo abrirse paso en tantas batallas interiores, el silencio profundo restallando en el alma como un grito de Dios. Para eso está el templo: para ser refugio, albergue del alma, lugar de acogida para el que precisa escapar del mundo siquiera un momento. Las puertas abiertas para el creyente y para el descreído, para el que va de paso y para el que busca quedarse un momento a solas con Dios. O consigo mismo. El templo, la frontera sin guardia entre lo mundano y la trascendencia, la invitación al descanso y al cobijo del alma cansada de andar a la intemperie, del alma peregrina que, a veces, no sabe bien a dónde se dirige. El templo, metáfora del Templo infinito del Camino y de todos sus sagrados espacios, sin techos ni cúpulas, donde es posible escapar del mundo y dejar que Dios te atraviese el alma.

El viajero vuelve al camino

(Fotografía.- Mlinarić Antea)


"No es verdad. El viaje no acaba nunca. Sólo los viajeros acaban. E incluso éstos pueden prolongarse en memoria, en recuerdo, en relatos. Cuando el viajero se sentó y dijo: «No hay nada más que ver», sabía que no era así. El fin de un viaje es sólo el inicio de otro. Hay que ver lo que no se ha visto, ver otra vez lo que ya se vio, ver en primavera lo que se había visto en verano, ver de día lo que se vio de noche, con el sol lo que antes se vio bajo la lluvia, ver la siembra verdeante, el fruto maduro, la piedra que ha cambiado de lugar, la sombra que aquí no estaba. Hay que volver a los pasos ya dados, para repetirlos y para trazar caminos nuevos a su lado. Hay que comenzar de nuevo el viaje. Siempre. El viajero vuelve al camino" (José Saramago)

Congelado el tiempo

(Fotografía.- Robin Hackemesser)




Paralizado, congelado, el tiempo
va adquiriendo la pátina de estar atardeciendo,
otoñándose sobre el mar.

JOSÉ HIERRO

Mirar con todos los ojos

(Fotografía: Gabi Röhrl)




Peregrino del mundo,
si miras con todos los ojos,
amarás con todos los corazones.

RAMÓN MARÍA DEL VALLE-INCLÁN