Pensamientos, reflexiones, experiencias, historias y vivencias acerca del Camino de Santiago

Todo se escribe con un bastón

"Cuanto el alma dice a la mano, la mano lo transmite al bastón y el bastón se lo repite al camino. Yo quiero, debo y puedo, yo sé, voy a saber, recuerdo, voy bien, no voy bien, ya es hora, todo ha terminado: todo esto se escribe con un bastón: ¡Adelante!" (Paul Claudel)

Un descanso necesario

Una parada, un descanso necesario, preciso respirar y llenar los pulmones de aire nuevo, recobrar el aliento tras el desaliento de la cuesta, descalzarme y dejar a la intemperie los pies hinchados y doloridos, cerrar los ojos, vaciar la mente, llenar el alma... De paz... De silencios... Silencio. Para escuchar cómo mis latidos se acompasan. Serenamente. Serena mente.

Con los ojos cerrados, dibujo los sueños imposibles. Me quedo con algunos para volver a soñarlos, por si hubiera posibilidades de cumplirlos. Desecho los caducos y los que se rompieron definitivamente. Inventario recuerdos de lo andado. Necesito abrir los ojos para mirar atrás y comprobar que el horizonte de lo andado se pierde en la lejanía, inalcanzable ya porque el camino no es posible desandarlo. Atrás quedaron los paraísos perdidos y también los pedregales, la senda interminable que siempre termina, el fango en que mis pies se hundieron sin remedio, la suave colina y la dura montaña que trepé con los dientes apretados, el oasis del río susurrando esperanzas, lavatorio del alma y de las manos sucias, el cielo descarnándose en tormenta y el dulce arcoíris que devuelve la sonrisa.

Vuelvo a cerrar los ojos y perfilo esa sonrisa para que no se desdibuje. Siento en mi rostro la brisa fresca de todos los amaneceres. Respiro hondo. Estoy aquí. Donde logré llegar, paso tras paso. Con paso firme, cuando tuve fuerzas para ello. Y cojeando, cuando los pies heridos me obligaron. Apoyado en el bastón en la dura pendiente de subida o de bajada. Y en la mano amiga, cuando fue necesario el empuje de otra mano.

Recuento presencias. No me falta nadie pero me faltas tú. Me acompañas, sin embargo, cuando nadie me acompaña. Te tengo y no. Te tengo y no.

Hora de seguir. De calzarme los zapatos, de anudarme los cordones, de volver a colocar la mochila en los hombros. Mi mochila llena de poemas sin versos, de versos sin palabras, de palabras sin letras, de letras sin papel, de papeles en blanco por si alguna vez me hacen falta para escribir poemas con versos y letras. De sueños renovados, de hondas convicciones, de nostalgias profundas, de pedazos de luna para que no me falte una luna llena en el cielo de mi noche ni en la noche de mi cielo. Llena de todos los que me llenan. Y vacía de vacíos.

Delante, el camino que aún resta por andar. En la lejanía, un nuevo horizonte al que dirigir mis pasos. Arriba, mi cielo infinito. La tierra, bajo mis pies. Hay que seguir andando.

Hay que seguir andando...

(Fotografía: Juan Ramón Llavori Romatet.- http://juanramonllavori.blogspot.com.es/)

Encontrar el buen camino

“Todo el mundo tiene que encontrar el buen camino. No puedes verlo, pues es difícil de hallar. Nadie puede mostrártelo. Cada persona tiene que encontrar el camino por sí misma” (Charlie Knight)

(Fotografía: Jonathan Bola.- https://www.instagram.com/p/BPVif7njgEl/)

Paraíso en la nieve

Cuando la nieve va a llegar se oye
un silencio en los campos,
un silencio en los cielos.
Luego, van descendiendo densos copos,
los sientes en el rostro como un don
y te vas despertando a nueva vida.

Avanzas en lo blanco lentamente,
avanzas con el peso de lo negro
que siempre hubo en ti,
con lo que hiere y duele y nos enferma,
con todo el mal que en siglos hemos hecho
con todo el mal que en siglos nos hicieron.
Mas, poco a poco, se aligera el cuerpo
y el alma, extraviada en lo blanco,
espacio es de sí misma.

¡Paraíso en la nieve!
Al fin, ya todo es blanco
en lo negro del hombre.
Hasta el aire tan frío que respiras
te parece de fuego.
Y allá donde se posan tus dos ojos
la luz es una zarza que llamea,
oímos el crujido de la luz.

ANTONIO COLINAS

(Fotografía: Iván Benítez)

El camino del misterio

"El camino de la magia -como, en general, el camino de la vida- es y será siempre el camino del misterio" (Paulo Coelho)

(Fotografía: Juan Antonio Aguilar.- https://www.flickr.com/photos/elcide/29614178852/)

El lecho del sol

"Comprendí que detrás de aquella montaña de magia estaba escondido el lecho del sol, mi futuro, y que mi destino era buscarlo" (Salvador Gutiérrez Ordóñez)

(Fotografía: Ann Ber.- https://www.instagram.com/p/BOxCvd4DxKY/)

Un hombre luz

(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/BOkcQwoj6B7/)





A plena luz de sol sucede el día,
el día sol, el silencioso sello
extendido en los campos del camino.

Yo soy un hombre luz, con tanta rosa,
con tanta claridad destinada
que llegaré a morirme de fulgor.

PABLO NERUDA

El Camino nos ha hecho peregrinos

(Fotografía.- Thomas Vela)
Cada paso que dimos por los mismos senderos, por el mismo Camino que nos fue haciendo uno, sin dejar cada uno de hacer su Camino, nos hizo llegar al mismo destino, a ese punto y aparte de un final que es principio, a ese punto y seguido que preludia otra historia de pies caminantes por nuevos senderos.

Hasta que el Camino nos vuelva a juntar, moved, moved los pies por la ruta inacabada de la vida. Que el Camino nos ha hecho para siempre peregrinos...

Un estado del alma

Más allá de los símbolos exteriores, ser peregrino es un estado del alma...

(Fotografía: Enrique Balenzategui Arbizu.- https://www.flickr.com/photos/1000jaus/30439449462/)

A pie, alegre, salgo al Camino

(Fotografía: Michael Scaperlanda)
A pie, alegre, salgo al camino real.
Soy sano, soy libre, el mundo se extiende ante mi,
el largo camino pardo me conducirá adonde yo quiera.

Creo que podría detenerme aquí y obrar milagros,
creo que amaré a todos los seres y a todas las cosas
que encuentre en mi camino,
y que me amarán todos los que me contemplen;
creo que serán felices todos aquellos a quienes vea.

Desde este momento me declaro libre de todo límite.
Dulcemente, pero con innegable voluntad,
me libero de las trabas que quieren retenerme.

Soy más vasto y mejor de lo que imaginaba,
no sabía que se contuviese en mi tanta bondad,
todo me parece hermoso.

Quienquiera que seas, ¡ven, viaja conmigo!
No te desanimes, persevera, hay cosas divinas encubiertas,
te juro que hay cosas divinas encubiertas
cuya hermosura las palabras no pueden explicar.

¡Allons! A aquello que no tiene fin,
como no tuvo principio,
mirar el camino hacia arriba y hacia abajo,
y ver que se extiende y nos espera y que, por largo que sea,
se extiende y nos espera.
Conocer el universo entero como si fuese un camino,
como si fuera muchos caminos,
como si fuese caminos para las almas viajeras.

WALT WHITMAN

La luz habita en tu interior

"Allí está todo lo que necesitas, sol y luna y estrellas, pues la luz que reclamas habita en tu interior" (Hermann Hesse)

(Fotografía: Flavio Edreira.- https://www.instagram.com/p/BNDfw1RAD9I/)

Caminaré sin dejar huellas

Es al atardecer cuando mayor es la belleza.
Todo el amor que abarca el cielo
está reunido en una luz de penumbra
sobre el mundo,
sobre las casas de la tierra.

Todo es ternura, todo acariciado por manos.
El mismo Dios aniquila lejanas orillas.
Todo es cercano, todo es lejano.
Todo le ha sido dado
al hombre como préstamo.

Todo es mío y todo me será quitado,
dentro de poco todo me será quitado.
Árboles, nubes, la tierra, el suelo donde camino.
Caminaré—
solo, sin dejar huellas.

PÄR LAGERKVIST

(Fotografía: Edoardo Manega.- https://www.instagram.com/p/BMmgbWBh3d9/)

El peregrino y su horizonte

¿Qué sería de un peregrino sin horizonte? Su utopía, su invitación a caminar, su sueño de conquista. Su eternidad. Gracias al horizonte, el Camino es Eterno. Porque detrás de aquel, siempre sigue habiendo Camino.

(Fotografía: Paula Calviño Carracedo)

Junto al mar

(Fotografía: Miguel Muñiz)
Siempre hay una cruz en cada fin del mundo, que separa el más allá del más acá.

En el mar acaba la tierra. Allí donde las huellas se convierten en estelas. "Caminante, no hay camino, sino estelas en la mar".

Peregrino, es hora de volver al Camino de la Vida.

En la cruz de cada fin del mundo, comienza el verdadero Camino.

Junto al mar, siempre junto al mar.

Los almaneceres del Camino

Despiertas, para seguir soñando con ojos abiertos. Protesta el cuerpo aún cansado, en ese quejido unánime de huesos que crujen y músculos que se tensan. Revisas las ampollas. También las del alma, sin hilos que la crucen, a veces descarnadas y profundamente dolorosas.

Todo otra vez en la mochila, todo contigo, nada queda atrás. Si algo se olvida, es preciso que quede olvidado para que otro lo encuentre. Si algo precisas, ya te lo dará el Camino.

En el último sorbo de café, piensas que el Camino de allí afuera en realidad comienza en tus adentros. Que no serán tus pies los que caminen sino el alma desnuda y descalzada. ¿Cómo será la etapa de hoy? ¿Adónde me llevará? Revisas, por última vez, el mapa dibujado. Lo doblas y lo guardas en el bolsillo, seguro de que no volverás a utilizarlo. Bastará con seguir las flechas. Y, cuando no haya flechas, el sol será tu guía y compañero.

Amanece, como un milagro repetido y regalado al peregrino. Los amaneceres del Camino son tan del alma, que debieran llamarse almaneceres.

Paso a paso, vas dejando atrás el horizonte de ayer y vas acercándote al de hoy.

Callas. O rezas. O cantas. O lloras.

El sol camina contigo.