Pensamientos, reflexiones, experiencias, historias y vivencias acerca del Camino de Santiago

La búsqueda de lo sagrado

(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/Ce6D9VBMJki/)

El peregrino busca lo sagrado. No es una catedral a donde llega sino al templo infinito de su Vida. No es un lugar cualquiera del que parte sino del sacrosanto espacio de su Alma. Con Dios o sin dios, pero sagrada.

El Camino parte del Alma que es tabernáculo del Ser. Peregrinar es ir desde el Alma a la Vida, buscando trascender, que es el Encuentro con el yo más verdadero.

Podrá concebirse el Camino de muchas maneras, tantas como personas lo realizan. Pero si se le despoja de lo espiritual, el Camino se convierte en otra senda como tantas. Cada cual concibe ser peregrino como cree, pero sin búsqueda, sin sacralidad, sin trascendencia, sin mística, el peregrino se convierte tan solo en caminante.

Sin contemplación de la Belleza, sin admiración de Lo Creado, sin descubrimiento del Todo del que forma parte, el peregrino no es más que alguien que camina, sin más meta que una ciudad, una plaza y una iglesia.

Al peregrino, el Camino se le enreda en el Alma, de donde parte, y le transforma la Vida, a la que llega. Cada paso sacraliza su Camino, más allá de creencias o descreencias, de plenitudes o vacíos de fe. Y, al final, es capaz de descubrir lo esencial, de contemplar y admirar todo aquello que es invisible a los ojos.

Algunos le llaman Dios.

Lo de menos es el nombre…

El reflejo del alma peregrina

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(Fotografía.- Tommaso Ferrari)






Y en ese instante
habitado de silencio y soledad,
vio el reflejo de su alma peregrina
y supo al fin quién era...

Vuelve hacia atrás la vista

https://www.instagram.com/p/CIQvh3isQY-/
(Fotografía: Alejandro A. Millán)





Vuelve hacia atrás la vista, caminante,
verás lo que te queda de camino;
desde el oriente de tu cuna el sino
ilumina tu marcha hacia adelante.

MIGUEL DE UNAMUNO

Escucha tu verdad

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(Fotografía.- Joy Oda)

El viaje espiritual es individual, personal. No puede ser organizado o regulado. No es cierto que todos deben seguir un camino. Escucha tu propia verdad.

RAM DASS

Ese Abrazo, ese Milagro

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(Fotografía.- Carlos Puebla)
Y ese Abrazo final, deteniendo el tiempo, estrechando todos los espacios, haciendo nuestros el tiempo y el espacio en ese paréntesis de nuestros cuerpos enlazados para atrapar en él la infinitud de nuestras Almas. Ese Abrazo, ese, tras el último paso, tras la última lágrima. Tras todos los cansancios, el Descanso final, apoyados el uno sobre el otro, el uno junto al otro, apretujando la Vida para Sentirla nuestra, toda nuestra, solo nuestra. Ese Abrazo, ese, ese Milagro, esa conjugación sin palabras del verbo Almar -que es Amar desde el Alma y con el Alma-, ese instante de Eternidad que creamos como si fuéramos dioses, allí, justo allí donde el Camino acaba para empezar de nuevo. Al fin y al cabo, el Camino, como la Vida, qué es sino una Inmensa Historia de Amor que siempre termina en un Abrazo que nos hace Eternos.

Compostela diciéndome adiós

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(Fotografía.- Noel Feáns)
Así me topé con el regalo de esa Compostela que creí definitivamente arrebatada por el amanecer y que volvía a aparecer ante mis ojos como nunca antes la había visto, casi en tinieblas porque el propio sol cegaba mi mirada. Una Compostela de la que me alejaba en vez de acercarme y que me decía adiós a cuatro voces, una por cada torre de su Catedral.

En ese momento, la sentí como madre que dice adiós desde el balcón y le pide a su niño que no tarde en volver, bendiciendo, en su sonrisa, el que el niño se vaya de paseo con su novia. Sentí que Compostela me Entregaba al Camino, como si diera el visto bueno a aquella relación que la relegaba a otro plano del Amor, sin perder el suyo. Tanto que el Camino me había llevado hasta Compostela, aquel día Compostela me llevaba hasta el Camino.

A pesar de recorrer sus calles esa misma mañana, a pesar de haberme detenido en el Obradoiro, a pesar de haberme topado en el carballal de San Lorenzo con el primer mojón jacobeo que indicaba los kilómetros que quedaban a Fisterra y a Muxía, hasta que no vi a Compostela en la distancia, cegado por el sol, diciéndome adiós, diciéndole adiós, no entendí que era justo allí donde el Camino y yo nos cogíamos por vez primera de la mano, como dos locos enamorados.

Y justo allí, el Camino empezó a hacer conmigo lo que quiso. Se desnudó, me desnudó, me dejó sin aliento... Y me llevó hasta el Mar...

Y andar

https://www.instagram.com/p/BvKevtyDTQh/
(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/BvKevtyDTQh/)




Hoy como ayer, mañana como hoy,
¡y siempre igual!
Un cielo gris, un horizonte eterno
y andar... andar.

GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER

Aquí me siento progresar

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(Fotografía.- Ramón Bacas)


"El camino culebrea entre hileras de cerros y valles atravesados por arroyos invisibles. Atrás quedaron las casas, el ruido, las carreteras y los espacios bárbaros que me llenan de un profundo malestar. Aquí me siento progresar como humano junto a los delicados brotes de la vida"

Caminostalgias


Añoro el Camino...

Los amaneceres del Camino.
Los inmensos ocasos del Camino.
Las lunas llenas del Camino.
Las noches sin luna del Camino.
Los días sin días del Camino.
El tiempo sin tiempo del Camino.
La soledad del Camino.
La compañía en el Camino.
Los peregrinos del Camino.
Las almas que caminan el Camino.
Las sonrisas regaladas del Camino.
Los llantos porque sí y porque no en el Camino.
Las flechas amarillas del Camino.
Buscarme, perderme y encontrarme en el Camino.
El fango en el Camino.
Las tormentas en el Camino.
El sol aplastante en el Camino.
La niebla que acaricia al peregrino.
La nieve volviendo cielo la tierra del Camino.
Los inviernos y veranos del Camino.
Todos los puntos cardinales del Camino.
La Magia del Camino.
La Magia en el Camino.
Los horizontes del Camino.
Los cansancios y descansos en el Camino.

Llegar.
Y abrazar.
Y llorarlo todo.
Y reírlo todo.
Y volver del Camino.
Y volver al Camino.

Caminostalgias...

Esas huellas que el Camino
ha marcado profundamente en el Alma...

Cuando el Camino llanea

La monotonía del paisaje invita a la mirada interior. Las largas llanuras, el páramo rudo y despojado de sombras, las interminables rectas donde se aleja el horizonte a cada paso, te hacen regresar a ti, a lo más profundo de tus adentros y de tus silencios. Cuando el Camino llanea, no todo se vuelve más sencillo. La soledad aprieta. Y duelen las ausencias inevitables. Y no existen refugios para el alma en los áridos páramos de uno mismo. Tal vez allí, en la monotonía hiriente de un paisaje que deja al peregrino al descubierto y enfrentado a sí mismo como ser y como esencia, uno plantea todas las preguntas, confiando en que el Camino le brinde todas las respuestas. Y responderá el Camino. Después, cuando vuelvan las sombras y se acerque el horizonte a cada paso...

Testigo de un prodigio

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(Fotografía.- Cris Simoes Silva)






Tiene el peregrino la fortuna
de ser testigo de un prodigio en Compostela:
si abre el alma, los brazos y los ojos
podrá contemplar ese milagro
de que quepa el infinito entre dos torres...

Sin perder nunca la sonrisa

https://www.instagram.com/p/CByIjeuiYr8/
(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/CByIjeuiYr8/)



Cada mañana,
ponía su sonrisa en pie
y empezaba a caminar.
Y caminaba
sin perder nunca la sonrisa.
Si le preguntaban
por qué sonreía,
contestaba:
“Porque voy
a donde quiero ir”.

Busca el infinito

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(Fotografía.- Renatas Ruzgys)






No te conformes
con el horizonte,
peregrino.

Busca el infinito.

Un Camino de todos

https://twitter.com/elcaminocorreos/status/1348623193653833735/photo/1
(Fotografía.- Juan José Hernández)
El Camino es de todos aquellos que desean ser Camino. De todos aquellos que lo sueñan, antes de andarlo. De todos aquellos que, al andarlo, cumplen su sueño.

Un Camino de todos. Cada cual, su Camino.

Porque el Camino, ante todo, pertenece a cada uno de los que peregrinan desde el Alma. Se comparten vivencias, instantes, lugares de tránsito, momentos para andar cogidos de las manos, para poner en común palabras y silencios. Pero el Camino hace a cada uno de forma distinta y exclusiva. Tan distinta y exclusiva como cada uno hace su Camino.