Pensamientos, reflexiones, experiencias, historias y vivencias acerca del Camino de Santiago

El alma es un olvido

Por los caminos pálidos, entre la hierba oscura,
el alma es un olvido hacia una orilla eterna.

JUAN L. ORTIZ

Desalmándote a pedazos

(Fotografía.- Sergio Saavedra)

Dejaste allí tus huellas.
Y aunque las borrara el viento
y otras huellas
de otros caminantes,
allí quedaron,
volviéndose tierra
en la tierra del Camino.
Allí quedó
tu abrazo al árbol centenario,
como un surco
invisible e imborrable
en el tronco verdecido
por el musgo.
Allí quedó tu aliento
fundiéndose en la niebla
como si se besaran
dos amantes.
Y allí quedó tu piedra,
sobre otras piedras,
en el humilladero
de una cruz desnuda.
Y el roce de tus dedos
dibujando en el cielo
un horizonte.
Lo quieras o no,
regresaste al hogar
dejando en el Camino
pedazos de tu alma.
Y te trajiste en la mochila
pedazos del alma del Camino.
Así te volviste peregrino:
desalmándote a pedazos,
bendito loco enamorado
que sueñas cada día
con volver a los brazos
de tu amante.

Más allá de las palabras

(Fotografía.- Robb Mac)






"No todo asume un nombre. Algunas cosas van más allá de las palabras"

(Alexander Solzhenitsyn)

Escucha a tu corazón

(Fotografía.- Loli Newbery)




Quédate quieto,
en silencio,
y escucha a tu corazón.

Y cuando te hable,
levántate
y ve adonde él te lleve.

SUSANA TAMARO

Encontrar el camino

(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/B4RMwNkgZMm/)




“Todo el mundo tiene que encontrar el buen camino. No puedes verlo, pues es difícil de hallar. Nadie puede mostrártelo. Cada persona tiene que encontrar el camino por sí misma” (Charlie Knight)

Con el alma empapada

Sientes el alma empapada de emoción,
como si hubiera atravesado una tormenta
y le hubiera sorprendido la lluvia torrencial
a la intemperie, calándole los huesos.
Hay tras la plenitud, un momento de vacío,
un instante donde todo se detiene,
en ti y fuera de ti,
donde el cuerpo duele
y duelen los pies y las entrañas.
Allí donde quedó la huella invisible
de tu último paso.
Tras la explosión de la llegada,
tras los pulsos disparados,
tras la desbordada felicidad
y el abrazo con otros peregrinos,
uno siente la necesidad
de dedicarse tiempo,
de encontrarse a solas,
de besar con todo el cuerpo
la tierra prometida del Obradoiro
y de llorarlo todo. Todo.
Para empapar el alma
de esa emoción incontenible
como un aguacero.
Estás allí. Eres. Llegaste.
Y te duele el Camino
que dejó de ser camino
para volverse sangre
recorriéndote las venas,
dándote vida.
Entonces, te levantas,
vuelve el mundo a ponerse en movimiento
y tú sonríes
cuando dejas,
sobre la piedra gris del Obradoiro,
la huella invisible
de tu primer paso
con el que continúas tu Camino.

Modelando el barro de la primavera

(Fotografía.- Alejandro Millán Carcedo)




Huellas sobre huellas
que nos precedieron.

Surcos sobre surcos
de la tierra abierta
y empapada.

Pasos sobre pasos,
modelando el barro
de la primavera.

Conectado con la vida

(Fotografía.- Stefano Castellano)



"Estás siempre en el camino si estás conectado con la vida: a todo lo que te pase le encontrarás un valor, un mensaje, un sentido" (Xavier Guix)

Agarrado a la mano de mi madre

(Fotografía.- Martín Fernández Sánchez)






Como si fuera un niño,
quisiera volver a andar
por el Camino de la Vida
agarrado a la mano de mi madre...

Eterna Compostela

(Fotografía.- Martín Rendo)
Rosa mística de piedra, flor románica y tosca, como en el tiempo de las peregrinaciones, conserva una gracia ingenua de viejo latín rimado. Día por día, la oración de mil años renace en el tañido de sus cien campanas, en la sombra de sus pórticos con santos y mendigos, en el silencio sonoro de sus atrios con flores franciscanas entre la juntura de las losas, en el verdor cristalino de sus campos de romerías, con aquellos robles de excavado tronco que recuerdan las viviendas de los ermitaños.

En esta ciudad petrificada huye la idea del Tiempo. No parece antigua, sino eterna. Compostela, inmovilizada en el éxtasis de los peregrinos, junta todas sus piedras en una sola evocación, y la cadena de siglos tuvo siempre en sus ecos la misma resonancia. Allí las horas son una misma hora, eternamente repetida bajo el cielo lluvioso.

RAMÓN MARÍA DEL VALLE-INCLÁN

Construyamos puentes


Puentes,
construyamos puentes
para elevarlos
sobre el río de los sueños,
puentes
que pertenezcan al aire
y al camino,
puentes para cruzarlos,
temblando,
como tiembla un puente
sin romperse,
sin rompernos.
Puentes
que nos lleven
al otro lado,
donde habita la magia.
Puentes,
como aquellos puentes
del Camino
que añoramos…

Atraviesa la tormenta

(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/B_Fqe5dqBn3/)






"No combatas la tormenta. Solo atraviésala. Vístete de paciencia y atraviésala con la confianza que da saber que estás a unos días del sol" (Anxo Pérez)

El dulce arcoiris

Con los ojos cerrados, dibujo los sueños imposibles. Me quedo con algunos para volver a soñarlos, por si hubiera posibilidades de cumplirlos. Desecho los caducos y los que se rompieron definitivamente. Inventario recuerdos de lo andado. Necesito abrir los ojos para mirar atrás y comprobar que el horizonte de lo andado se pierde en la lejanía, inalcanzable ya porque el camino no es posible desandarlo. Atrás quedaron los paraísos perdidos y también los pedregales, la senda interminable que siempre termina, el fango en que mis pies se hundieron sin remedio, la suave colina y la dura montaña que trepé con los dientes apretados, el oasis del río susurrando esperanzas, lavatorio del alma y de las manos sucias, el cielo descarnándose en tormenta y el dulce arcoíris que devuelve la sonrisa.