Pensamientos, reflexiones, experiencias, historias y vivencias acerca del Camino de Santiago

Todo es tuyo, peregrino

https://www.facebook.com/groups/1441699746716416/posts/1535500167336373
(Fotografía.- Mindy Bob Thompson)

No te apresures en seguir andando.
Deja que el alma llore sus silencios.
Si acaso, mira atrás
y verás todo el camino recorrido hasta ese punto,
todo el camino en que venciste, paso a paso,
tu propio cansancio y desaliento.
Respira hondo.
Y verás como todo se armoniza.
En tu cuerpo.
En tu alma.
Y en tu mente.
Espacios sagrados
que también te pertenecen.
Como ese bosque.
Como esa niebla.
Como ese mágico silencio.
Todo es tuyo, peregrino, todo es tuyo.
No te apresures en seguir andando.

Abrazándolo todo




Esa explosión de colores del otoño dibujándose en los árboles, alfombrando el sendero, como haciendo florecer una segunda primavera, ofrenda de hojas a los pies del peregrino. Otoño a pinceladas de ocres y rojos, como un incendio sin llamas, abrasándolo todo. Abrazándolo todo.

Cruzando el Catasol

(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/BzKTjr4ozRn/)
Robles, eucaliptos, alisos y abedules: el frondoso ejército de la belleza, batallando por ganar la contienda contra el sopor de la tarde recién estrenada, aun desperezándose del sol del mediodía. Atrás quedó Melide, humeantes las calderas en las ventanas, el vino templándose en los cuencos... Brindo por ti, Camino, Camino mío, que ya tanto me dueles en el alma después de tanto tiempo siendo tuyo… Atrás quedó el asfalto, la última cuesta junto al cementerio, otra vez los pastos y la tierra. Hasta que el bosque se adueña del paisaje y lucha y vence al tedio de las horas, de los pasos cansados y cansinos. Ahí está el río, con su paso empedrado, con su sombra perpetua e infinita. Juega el peregrino a ser equilibrista sobre las grandes piedras que improvisan un puente sobre el Catasol. Y así lo atraviesa, haciendo equilibrios con la tarde para no descalzarse y seguir caminando, mientras una legión de árboles le clavan en el alma el profundo aguijón de la belleza…

Bajo un cielo infinito

https://www.instagram.com/p/CjbAKc7Kl0l/
(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/CjbAKc7Kl0l/)


Camino
bajo un cielo infinito.

Cuando la vida golpea,
cuando aprieta la soledad
y el próximo horizonte
parece inalcanzable,
alivia detenerte,
levantar la cabeza,
mirar hacia arriba
y decirte:

¡Qué fortuna
caminar
bajo un cielo infinito!

Cogidos de la mano

https://www.instagram.com/p/C_FIjp4oz5g/
(Fotografía.- Israel Castillo García)

Y así cogidos de la mano
nuestro andar será hermoso,
y cuando llegues a tu meta
soltarás mi mano,
pero jamás olvidarás el camino
que tú y yo,
juntos compartimos.

FERNANDO DÁVILA PRADO

Los profundos silencios del Camino

https://www.instagram.com/p/B3CS236ioCQ/
(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/B3CS236ioCQ/)

Los profundos silencios del Camino, rasgados por el aire invisible y susurrante, por los hondos latidos que retañen como campanas, por el crepitar de las pisadas sobre la tierra. El peregrino es un mago que atrapa los silencios, moldea sus contornos con sus manos y grita con ellos. Grita. Aunque nadie lo escuche. Porque su grito busca romperse en los espacios, en ese infinito que se extiende más allá de un horizonte. Por eso, grita sin sonidos, desde el silencio. Grita desde sus lágrimas calientes, desde una oración que traspasa sus creencias porque Dios es ese Todo que contempla desde su Ser enamorado del Camino. Dios es el viento y la piedra y el fango y el cielo atravesado de arcoíris. Y es el silencio profundo que acaricia la epidermis desnuda de las almas.

Una historia de amor que nunca acaba

https://www.instagram.com/p/B1W3tftI1Nr/
(Fotografía.- Serena Uccella)
Caben en ella la ropa necesaria y los sueños imprescindibles, las botas camineras y la ilusión descalza, aquello que nos limpia la piel del sudor y de la tierra reseca y empolvada, un mapa de un Camino que no precisa mapas y el atlas de la vida plegado en un bolsillo. Cabe la piedra que quedará posada sobre un hito jacobeo o en el gólgota de siglos donde se asienta una cruz desnuda. Cabe el peso de todos los vacíos. Y cabe el vacío de todos los pesos liberados.

Sobre ella, la concha peregrina, el signo identitario de quien anda caminos buscando un horizonte llamado Compostela.

Se hace nuestra conforme la hacemos, llenándola de todo lo que somos. Y una vez hecha, nos hacemos suyos para siempre. Y así comienza la historia de un amor que se eterniza a cada paso. Nos enlaza los hombros, nos enreda la cintura, en ese abrazo mágico que nos hace uno.

Una historia de amor que nunca acaba. Aunque se llegue a ese horizonte que implica volver al camino de la vida.

Ella quedará otra vez vacía, esperando sueños e ilusiones y el atlas de la vida que cabe plegado en su bolsillo. Llena de todas nuestras nostalgias peregrinas.

Amándonos.

Nuestra.

Siempre.

Andaré este largo camino

https://www.instagram.com/p/C24Xy86siPq/
(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/C24Xy86siPq/)

Andaré este largo camino, este camino tan largo, hasta el final,
hasta el final del corazón, andaré este camino largo, largo, largo...
Se estreche o no la tierra para nosotros, andaremos este largo camino
hasta el final del arco. Que nuestros pasos se tensen cual flechas.
¿Estamos aquí desde hace poco
y dentro de poco alcanzaremos la flecha del comienzo? El viento gira en torno nuestro, gira, ¿qué dices?
Digo: Andaré este largo camino hasta mi final... hasta el final.

MAHMUD DARWISH

La gran invasión

https://www.instagram.com/p/CMJxf6rgDjw/
(Fotografía.- Juan Carlos Navarro)

Es posible que se esté distorsionando su verdadero sentido, que prime lo turístico y lo económico, que el peregrino no encuentre su espacio ni su lugar entre tanto ruido y tanta masificación, que lo espiritual haya quedado relegado a un segundo plano...

Pero no se equivocó Elías Valiña: verdaderamente, estaba preparando una gran invasión...

Un estado del alma

https://www.instagram.com/p/C8z2wUNNqFj/
(Fotografía.- Ángel Giró Camacho)





Nadie podrá explicar jamás qué significa ser peregrino. Porque ser y sentirte peregrino es un estado del alma. La única verdad incuestionable es que el auténtico peregrino amará su Camino con locura. Y hará locuras para seguir amando a su Camino.

Ese paréntesis de tiempo detenido

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/santiago/2023/02/07/perfil-peregrinos-camino-santiago-90-catolicos-48-motivos-espirituales-mayoria-gasta-80-euros-dia/00031675773137403319865.htm
(Fotografía.- Xoan A. Soler)
Esos puntos suspensivos del alma, ese paréntesis del tiempo detenido, ese cuerpo vencido sobre el suelo y bajo el cielo del Obradoiro, ese estar, ese Ser, ese epílogo con vocación de prólogo, ese final preludiando otro principio…

Ya los ojos lo miraron todo, los pies lo anduvieron todo, el corazón –ay, el corazón- lo palpitó todo. El Camino que fue se convirtió en recuerdo. El Camino que será ni siquiera empezó a soñarse. En ese presente, sin pasado ni futuro, la mirada se pierde, los pies se descalzan, el corazón –ay, el corazón- recobra sus pulsos.

Ese paréntesis del tiempo detenido. Esa pequeña y dulce muerte antes de regresar al camino de la Vida. Esa plenitud del vacío. Ese infinito entre dos torres. Ese sueño acabado. Ese sueño que empieza. Esos puntos suspensivos del alma. Esa locura de saberte para siempre peregrino.

Hasta tanto volvamos a encontrarnos

https://www.instagram.com/p/C4aR5r5sw0_/
(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/C4aR5r5sw0_/)




Que la tierra se vaya haciendo camino ante tus pasos,
que el viento sople siempre a tus espaldas,
que el sol brille cálido sobre tu cara,
que la lluvia caiga suavemente sobre tus campos
y, hasta tanto volvamos a encontrarnos,
que Dios te lleve en la palma de su mano.

(Antigua bendición irlandesa)

Vas y vuelves

https://www.instagram.com/p/B4sG6t5Cydk/
(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/B4sG6t5Cydk/)
Nunca tengo sensación de volver porque solo continúo caminando. Volver solo vuelvo cuando regreso a casa. Entonces sí que vuelvo, para darle sentido a haber partido. El Camino carece de sentido si no se vuelve a casa. También se vuelve para seguir andando. El camino de mi vida se alimenta de la Vida del Camino. Por eso, cada cierto tiempo, me detengo en los andares cotidianos para retomar los senderos del Alma.

No cuento los caminos realizados porque el Camino es uno solo. Vas y vuelves, vas y vuelves, para fundirlo todo en una misma historia. Igual que la vida es una sola, también lo es el Camino. Solo se inicia una vez. Después, la historia continúa. Y no tiene más final que el principio de un Camino Infinito, donde vida y Camino se harán una sola senda. De Luz. De Plenitud. De Eternidad.

Igual que la vida te trae y te lleva por distintos senderos, el Camino te trae y te lleva por distintos trayectos que confluyen en una Compostela que siempre marca el momento de volver. Puede que sea la Compostela del Apóstol. O cualquiera de las múltiples compostelas que conforman cada punto de regreso.

Vas y vuelves. Vas y vuelves. Del camino de la vida a la Vida del Camino, siempre en un trayecto de ida y vuelta.

Venciendo el cansancio

https://www.amigosdelcamino.com/informacion/hemeroteca/noticias/35-ganadores-del-concurso-fotografico-2016
(Fotografía.-Javier Yarnoz Sánchez)
Claman las voces del cuerpo vencido, quejidos que te afrentan, punzadas hirientes en los pies cansados del largo camino. Te retan, creyéndose siempre vencedores de un combate desigual contra tus ganas de alcanzar otro horizonte. Se apoderan de tu mente. Y de tu alma. Los cansancios del alma son más fuertes que los del cuerpo porque siempre desgastan en silencio.

Déjales que venzan, peregrino. Déjate vencer por el cansancio. Recobra el pulso y el aliento. Descalza tus pies ardientes y déjalos que palpiten a la intemperie. Escucha los quejidos de tu cuerpo, de tus músculos tensos por el esfuerzo. Cierra los ojos y déjate envolver por la brisa y por ese espacio de soledad, tan tuyo, donde te sientes tan roto, tan vencido.

No te apresures en seguir andando. Deja que el alma llore sus silencios. Si acaso, mira atrás y verás todo el camino recorrido hasta ese punto, todo el camino en que venciste, paso a paso, tu propio cansancio y desaliento. Respira hondo. Y verás como todo se armoniza. En tu cuerpo. En tu alma. Y en tu mente. Espacios sagrados que también te pertenecen.

Toma conciencia de tu Ser. Y de tu Estar. Recuenta todos los horizontes que ya has conquistado desde que partiste. Venciste. Siempre venciste. A pesar del cansancio.

El próximo lo tienes al alcance de la vista. Cálzate. Ya tienes las fuerzas necesarias para acallar las voces, si resurgen. Merece la pena caminar, aunque te canses, aunque te caigas. Merece la pena seguir adelante. Con tu cansancio a cuestas, como un peso añadido a tu mochila. Pero vencido otra vez, como siempre que te pones en pie tras un descanso.

Como siempre que sigues andando, a la conquista del próximo horizonte.