Pensamientos, reflexiones, experiencias, historias y vivencias acerca del Camino de Santiago

En lo alto del Alto de San Roque

(Fotografía.- Martina Carraro)
Atrás quedó Cebreiro, mágico y céltico, ahíto de leyenda y de milagro, de noche fría y púrpura amanecer, maremoto de nubes envolviendo el abismo infinito de Os Ancares, detenido en la orilla del Camino, Piedrafita abajo, invisible, tragado por la inquietante quietud de un cielo convertido en océano. Atrás quedó, misterioso, y la calle empedrada se volvió sendero que ascendía y descendía, elevándose el sol por el oriente, engullendo las nubes, disipando neblinas, compañero otra vez del caminante.

Y atrás quedó Liñares y el pedregoso tobogán entre abedules que acabó mudando en rampa de ascenso hasta lo alto. Y allí, en lo alto del Alto de San Roque, todo era inmensidad de verde y bronce: el Courel delante de los ojos, a la sombra del inmóvil peregrino que lucha contra el viento.

Allí recordé lo que escribió el poeta que soñaba primaveras con las esquinas rotas: "Me gusta el viento. No sé por qué, pero cuando camino contra el viento parece que me borra cosas. Quiero decir: cosas que quiero borrar".

Y seguí caminando, con el viento borrándome cosas y con el alma peregrina palpitando recuerdos que ni el viento jamás logrará borrar...

Sube, peregrino, sube


Multiplica por cuarenta y siete el esfuerzo, los latidos del corazón desbocado, sube, peregrino, sube, peldaño a peldaño. Deja el río atrás, abajo, deja que fluya en su corriente imparable bajo el puente, mañana volverás a él. Hoy toca alcanzar la cima del espejo de ciudad que sucumbió bajo el agua y contemplar el milagro de la antigua fortaleza levantada, piedra a piedra, como templo. Como tus pasos, levantados uno a uno, peldaño a peldaño, sobre otro puente. Multiplica por cuarenta y siete los pulsos del alma. Y sube, peregrino, sube, como quien sube la escalera de su propia existencia, sabiendo que la gloria siempre se encuentra en lo más alto.

La clave es caminar

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(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/Cd6BlfZjQPi/)
Si una cosa he aprendido del Camino, es que él caben todos los caminos, todas las preguntas y respuestas. Cada peregrino vive un camino personal e intransferible. Es una experiencia que nos conecta tanto con nuestro interior que no puede haber cliché de ninguna forma, como no hay dos personas iguales. El Camino te corrige todo o casi todo lo preconcebido: las ideas, los pensamientos, la mochila, hasta la forma de caminar y la vista o más bien la forma de mirar. La clave, mi clave, no es buscar respuestas, ni siquiera tener las preguntas, la clave es caminar, siempre caminar, en el movimiento surgen todas las preguntas que deban surgir y en el movimiento están también las respuestas. Cuando no sepas qué, camina. Quien camina y camina y camina, en silencio, en soledad, da necesariamente pasos hacia sí mismo, donde están todas las preguntas que importan, las que demoran toda una vida en contestar.

LUIS FERNANDO REDONDO

Cuando camino

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(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/CJwIBSkFMoa/)
Cuando camino, alcanzo una sensación de Libertad imposible de describir. Me siento pequeño e inmenso a la vez. Y la tierra y el cielo adquieren dimensiones distintas desde mi pequeñez y desde mi inmensidad. Respiro. Parece un absurdo pero no lo es. Cuando camino el Camino, soy consciente de que respiro. A veces me detengo sin más pretensión que la de respirar, que la de sentir que estoy respirando. Me detengo, abro los brazos y cierro los ojos. E inspiro fuerte, muy fuerte. Casi hasta el ahogo, hasta el borde de la necesidad imperiosa de exhalar el aire inspirado. Por cosas como estas me gusta caminar en absoluta soledad. Creo que no sería capaz de hacerlo con alguien al lado, conocido o desconocido. Preciso de un espacio de intimidad absoluta con el Universo. Solos Él y yo. Como si cualquier otra presencia física incomodara e hiciera inviable ese momento. Cuando camino, detengo el tiempo cotidiano y dejo fluir un tiempo que se mide por otros parámetros. Cuando camino, canto, rezo, callo, sufro, pienso, no-pienso, pero todo es absolutamente indeterminado. Todo surge. Todo fluye. Desmedidamente. Sin medida alguna. Como si dentro de mí se desencadenara una explosión inevitable de fuegos de artificio, imprevisibles en sus formas y en sus colores. Suben y explotan, uno tras otro. Hasta que el último sume todo en un profundísimo silencio. Cuando camino, yo Soy el Camino. Sin mí, el Camino no existe. Sin mí, el Camino no tiene Sentido.

Todos los caminos

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(Fotografía.- Rubén Salinas Medina)






Podrás recorrer todos los caminos
que todos los caminos
acabarán en ti

Como una caricia

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(Fotografía.- Brutta Rospa)



Lluvia fina, persistente, suave. Parece que no moja pero empapa el Alma. Bruma, cielo gris que atrapa la tierra, la besa, la posee. Mil tonos de verdes en prados y bosques. Arena y asfalto. Subidas y bajadas. Corazón desbocado. Camino que serpea, caprichosamente, a izquierda y derecha, monte arriba, monte abajo. Soledad que abriga. Silencio que aturde. Dios que se desnuda en la lluvia como una caricia, ya lo dijo el poeta. Como una caricia innumerable...

El vínculo con un paisaje




El vínculo más importante entre una persona y un paisaje no es que se haya estado en él, sino que él haya estado en ti.

KAORI O'CONNOR

El primer paso





Todo se inicia con un paso que te pone en movimiento. Pero lo que realmente te hace avanzar no es el primer paso sino todo aquello que te ha llevado a darlo.

Camina tu camino


Camina tu camino, con paso firme y decidido, adelante, siempre adelante. Serpentea si es preciso, pero una vez fijado el rumbo no lo pierdas de vista.

VERÓNICA BERNAL MARCOS

El arcoiris

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(Fotografía.- Laura Zulian)




Quien siempre camina
mirando hacia abajo,
nunca verá el arcoíris...

Mientras camino sobre la nieve

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(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/CBgClnIjtjX/)

La nieve cruje como pan caliente
y la luz es limpia como la mirada de algunos seres humanos,
y yo pienso en el pan y en las miradas
mientras camino sobre la nieve.

Hoy es domingo y me parece
que la mañana no está únicamente sobre la tierra
sino que ha entrado suavemente en mi vida.

(...)

Hoy, domingo, la tierra es semejante
a la belleza y la necesidad
de lo que yo más amo.

ANTONIO GAMONEDA

El alma se arrodilla

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(Fotografía.- Lucía Balestrieri)



Detenidos los pasos, el alma se arrodilla. Ante Dios, quien tenga a Dios por fuerza y por cobijo. Ante la inmensidad del Universo, que es verdad innegable para todos. Tal vez el cuerpo se venza de cansancio. O baste la emoción de la llegada. O la necesidad de una plegaria. O el silencio que acompaña la profundidad con la que todo se contempla desde abajo. Detenidos los pasos, alcanzada la meta, el alma se arrodilla. Como una ofrenda. Como un tributo. Como un prodigio: el de dejarse acariciar por Dios, quien tenga a Dios por fuerza y por cobijo. O el de agradecer a la Vida ser parte del Camino y de la inmensidad de ese Universo, que es verdad innegable para todos.

Un Camino de dos

Como escribiera el poeta: "Con tu puedo y con mi quiero, vamos juntos, compañero". 

Un Camino de dos... Y cada cual, su Camino...

Ama el Camino, peregrino

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(Fotografía.- Laura Zulian)
Ama el Camino, ámalo, como un milagro, como un refugio, como una extensión de tu propio Ser. Ámalo, como un tesoro, como un prodigio, como un espejo limpio de tu alma. Ámalo, peregrino, ama el Camino, incluso antes de que sientas que lo amas verdaderamente, incluso antes de hacerlo tuyo y de sentir que te hace suyo. Ámalo, incluso antes del primer paso, del primer latido, del primer llanto, del primer suspiro, de la primera vez que te sientas peregrino. Ámalo, ámalo sin condiciones, incluso antes de su primera caricia, de su primer abrazo y del primer dolor clavándose en las plantas de tus pies. Ámalo, peregrino, ámalo. Y sabrás, cuando estés lejos, cuando sueñes con volver, cuando se enrede en tu alma la nostalgia, que ser peregrino no es andar y andar y andar sino ser un loco enamorado del Camino, al que vuelves siempre, para recorrerlo con el alma, igual que se recorre la piel desnuda de un amante.

Un paso bastará

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(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/B06SuYvlIhG/)





Más allá de quien eres.
Aunque sólo sea un paso bastará.
Atrévete; confía y nada temas.
Si das un paso, al fin habrás llegado.

ELOY SÁNCHEZ ROSILLO