Pensamientos, reflexiones, experiencias, historias y vivencias acerca del Camino de Santiago

Agarrado a la mano de mi madre

(Fotografía.- Martín Fernández Sánchez)






Como si fuera un niño,
quisiera volver a andar
por el Camino de la Vida
agarrado a la mano de mi madre...

Eterna Compostela

(Fotografía.- Martín Rendo)
Rosa mística de piedra, flor románica y tosca, como en el tiempo de las peregrinaciones, conserva una gracia ingenua de viejo latín rimado. Día por día, la oración de mil años renace en el tañido de sus cien campanas, en la sombra de sus pórticos con santos y mendigos, en el silencio sonoro de sus atrios con flores franciscanas entre la juntura de las losas, en el verdor cristalino de sus campos de romerías, con aquellos robles de excavado tronco que recuerdan las viviendas de los ermitaños.

En esta ciudad petrificada huye la idea del Tiempo. No parece antigua, sino eterna. Compostela, inmovilizada en el éxtasis de los peregrinos, junta todas sus piedras en una sola evocación, y la cadena de siglos tuvo siempre en sus ecos la misma resonancia. Allí las horas son una misma hora, eternamente repetida bajo el cielo lluvioso.

RAMÓN MARÍA DEL VALLE-INCLÁN

Construyamos puentes


Puentes,
construyamos puentes
para elevarlos
sobre el río de los sueños,
puentes
que pertenezcan al aire
y al camino,
puentes para cruzarlos,
temblando,
como tiembla un puente
sin romperse,
sin rompernos.
Puentes
que nos lleven
al otro lado,
donde habita la magia.
Puentes,
como aquellos puentes
del Camino
que añoramos…

Atraviesa la tormenta

(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/B_Fqe5dqBn3/)






"No combatas la tormenta. Solo atraviésala. Vístete de paciencia y atraviésala con la confianza que da saber que estás a unos días del sol" (Anxo Pérez)

El dulce arcoiris

Con los ojos cerrados, dibujo los sueños imposibles. Me quedo con algunos para volver a soñarlos, por si hubiera posibilidades de cumplirlos. Desecho los caducos y los que se rompieron definitivamente. Inventario recuerdos de lo andado. Necesito abrir los ojos para mirar atrás y comprobar que el horizonte de lo andado se pierde en la lejanía, inalcanzable ya porque el camino no es posible desandarlo. Atrás quedaron los paraísos perdidos y también los pedregales, la senda interminable que siempre termina, el fango en que mis pies se hundieron sin remedio, la suave colina y la dura montaña que trepé con los dientes apretados, el oasis del río susurrando esperanzas, lavatorio del alma y de las manos sucias, el cielo descarnándose en tormenta y el dulce arcoíris que devuelve la sonrisa.

Soy santiaguero

(Fotografía.- Claudio Pupi)

¿A dónde vas, romero,
por la calzada?
—Que yo no soy romero,
soy santiaguero.
A Roma van por tierra,
yo miro al cielo.
Va la luna conmigo
descalza. Y sigo.

GERARDO DIEGO

Tiempo de soñar y de amar el Camino

(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/B6RZvVIiWpM/)


Ahora es tiempo de soñarlo,
de hacerlo y deshacerlo cada instante,
cerrando los ojos y abriendo el alma.
Ahora es tiempo de amarlo,
de remover los cajones del recuerdo,
de revivir lugares
mirando los sellos que pusimos
en nuestra credencial de peregrino.
Ahora es tiempo de volver a casa,
de andar los caminos interiores
y de abrazar al Apóstol
en ese abrazo sin temores ni distancias
que solo puede dar el alma.
Ahora es tiempo de soñar
y de amar perdidamente ese Camino
que volverá a llevarnos,
cuando la noche pase,
a la eterna y soñada Compostela.
E ultreia, e suseia.
Protégenos, Señor Santiago,
en el difícil camino de estos días.

Los profundos silencios del Camino

Los profundos silencios del Camino.
Rasgados por el aire invisible y susurrante,
por los hondos latidos que retiñen como campanas,
por el crepitar de las pisadas sobre la tierra.
El peregrino es un mago que atrapa los silencios,
moldea sus contornos con sus manos
y grita con ellos. Grita. Aunque nadie lo escuche.
Porque su grito busca romperse en los espacios,
en ese infinito que se extiende más allá de un horizonte.
Por eso, grita sin sonidos, desde el silencio.
Grita desde sus lágrimas calientes,
desde una oración que traspasa sus creencias
porque Dios es ese Todo que contempla
desde su Ser enamorado del Camino.
Dios es el viento y la piedra y el fango
y el cielo atravesado de arcoíris.
Y es el silencio profundo que acaricia
la epidermis desnuda de las almas.

(Fotografía.- Silvio Cerciello)

El Camino empieza cuando termina

(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/B3vA_sXiSzy/)





"Y no olvides, peregrino,
que el Camino empieza
cuando termina
porque es tanto lo que encierra
que necesita vivirse;
es tanto lo que imagina
que necesita soñarse".

Siempre nuevo, puente antiguo

(Fotografía.- Quinton Wall)
Puente antiguo,
eternizado, sin embargo,
en la historia de los siglos,
siempre nuevo a los ojos caminantes
que por primera vez te cruzan,
asombrados de tus piedras milenarias,
raídas por el tiempo
y siempre nuevas, sin embargo,
siempre nuevas.

Siempre nuevo, puente antiguo,
arqueado sobre un río
que atraviesa tu silencio por debajo
mientras calla el peregrino
que atraviesa tu silencio por arriba,
intuyendo, puente viejo,
que, al otro lado,
cuando haya acabado de cruzarte,
tendrá un nuevo encuentro
con la magia del Camino…

Hacer el Camino

Hacer el Camino implica
deshacerme en el Camino
y dejar que el Camino me rehaga.
Que en vez de responderme,
el Camino me cambie las preguntas
para que encuentre todas las respuestas.
Hacer el Camino supone
encontrar Todo
aunque no busque nada.
Saber que no hay principios
sin finales.
Descubrir que en el final
está el principio,
que el Camino empieza
donde acaba.
Porque hacer el Camino significa
que ya soy y me siento peregrino
en todas las etapas de mi vida.

Guiando al peregrino

(Fotografía.- Carla De Sena)


No están ahí por arte de magia ni por obra divina. Fueron manos peregrinas quienes las pintaron para guiar a otros. Manos que se encargaron de que otros pudiéramos descubrir el camino correcto, la senda precisa. Manos que resolvieron las incógnitas de cada encrucijada.

Por muchas guías que se escriban, la mejor guía está pintada sobre el suelo, sobre un árbol, sobre una farola, sobre un peregrino de piedra en la esquina de una ciudad...

Símbolos del Camino, las flechas amarillas guían al peregrino...

El Camino regala

(Fotografía.- Simon Chan)




El Camino da y quita,
nos prueba y nos aprueba
si aprendemos a amarlo,
nos impregna de él
y nos hace ser inmensos
al volvernos parte
de su misma inmensidad.
El Camino regala,
sin pedir nada a cambio.
Simplemente regala,
cuando se le antoja...