Pensamientos, reflexiones, experiencias, historias y vivencias acerca del Camino de Santiago

Con ojos de niño

(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/Bocek0Elhz6/)



Y al llegar,
sentir que el Camino
nos ha hecho descubrir
que es posible
contemplarlo todo
con ojos de niño...

Flotando en la niebla

(Fotografía.- Lara Melina)




"Sí, este Camino tiene alma. Me siento tan a gusto que cierro los ojos y evito moverme. Es como si la gravedad dejará de ejercer su fuerza. Soy una hoja que se mece en el aire. La frescura del aire es una caricia en la cara y el alma del Camino está tocando mi alma. Sí, soy una hoja que se mece en el aire… que flota en la niebla” (Antxon González Gabarain "Bolitx")

La luz se hace peregrina

(Fotografía.- Daniel Fernández)
Amanece,
y la luz se hace peregrina
en la alborada silueta del camino.
Nada está inmóvil,
vibra el silencio
con el eco dejado por tantas palabras,
voces amigas
que me guían por senderos desbordados de historia,
huellas de los que pasaron,
surcos en el tiempo
de aquellos que me precedieron,
paisajes que sobreviven
en el verde amable asomado al otoño.

PILAR MORENO WALLACE

La primera nevada del otoño

(Fotografía: Alvaro Barrientos)

La primera nevada del otoño
deja sobre el Camino
aroma a invierno,
huellas pasajeras
que borrará el viento,
la siguiente nevada
o el sol renacido.
Mientras tanto, caminamos
dejando huellas
sobre la nieve nueva,
preludio de invierno.
Y todo es crujido
bajo los pies.
Y en el alma peregrina
que tirita
los primeros fríos
del otoño.

Todo ha terminado

"Y es en ese momento que me doy cuenta que todo ha terminado. Cuando te pones a pensar en el principio es porque has llegado al final" (Junot Díaz)

(Fotografía: Alfredo Valdez Miranda.- https://www.instagram.com/p/BhbhPginAik/)

Trozos de mi ser

Volver al Camino es hacer un paréntesis en el peregrinar del camino cotidiano. El Camino, el que escribo con mayúsculas porque solo puede nombrarse con mayúsculas, me ha ido arrancando, poco a poco, trozos de mi ser para hacerlos suyos. Seductor y posesivo, me ha ido enamorando hasta apropiarse de un "yo" que solo se completa cuando vuelve a encontrarse en la inmensa plenitud de las sendas que conducen a Santiago. Por eso regreso. A encontrarme. A completarme. En dirección a una Compostela que se multiplica infinitamente para bocetarse en cada punto de inicio y de llegada de cada día. Mis particulares Compostela sin Obradoiros.

A menudo, regreso sin buscar nada, pensando que así, tal vez, lo encuentre Todo. Regreso allí vacío, como mi mochila cuando duerme sus sueños peregrinos. Porque solo desde el vacío puede uno llenarse.

Y a cada paso que doy, un trozo de mi ser se va quedando allí.

Enamorado.

Enamorándose...

(Fotografía: Agnese Kalnina.- https://www.instagram.com/p/Bo3CNaNAUn1/)

Lo esencial es invisible para los ojos

"He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos" (Antoine de Saint-Exupéry)

Dos miradas

"Hay dos miradas: la mirada del cuerpo puede olvidar a veces, pero la del alma recuerda siempre" (Alejandro Dumas)

Esa nostálgica ternura

(Fotografía.- https://www.flickr.com/photos/28359965@N03/9403572336/)
Muchas veces no llegas a saber sus nombres. Peregrinos que te ceden su linterna, un peine, la fresca cantimplora… los tomas de la mano para cruzar un riachuelo, te fotografían sin querer, compartes una broma, un “¡cuidado!”, un ronquido retador, un gesto unísono… Partes del albergue cada madrugada sin saber si te despides de ellos para siempre. Por eso, esta ambigua, extraña, nostálgica ternura en el partir de cada día.

EMILIO PEDRO GÓMEZ

Si el Camino te atrapa

(Fotografía.- Vicenç Buxeda)







Si el Camino te atrapa y se te enreda en el alma y en la sangre, si logras enamorarte profundamente de él, no solo serás peregrino para siempre. Es que así lo sentirás y lo vivirás cada instante de tu vida.

Uno vuelve siempre

(Fotografía.- https://www.instagram.com/p/Bm2fGtxH129/)





"Uno vuelve siempre
a los viejos sitios
donde amó la vida"...

Cuánta verdad encerraban aquellos versos que escribiera Armando Tejeda...

Porque uno vuelve siempre
a aquellos lugares
donde fue feliz...

Todo tú eres Camino

Soledad-compañera,
que contigo camina
abrazándote el alma peregrina,
amante verdadera
que, a solas, te desnuda
para el íntimo Encuentro.
Tú, buscándote. Adentro.
Allí donde se anuda
el Ser al Infinito,
el abismo al espacio.
Contigo, va. Camina despacio.
Rompe tu silencio con su grito
que todo lo silencia
mientras te vuelves Camino.
Todo tú eres Camino, peregrino.
Y en esa Soledad está tu Esencia.

(Fotografía: Juan J. Aguilera)

¿Qué es la Magia


¿Qué es la Magia, peregrino?
Dime, ¿qué es la Magia?
Seguro que la has Sentido,
acariciándote,
atrapándote,
envolviéndote.
Seguro que la has visto,
aún siendo invisible.
En lo oculto.
Con el Alma.
Cuando el Alma ve lo oculto,
surge la Magia.
La has notado,
traspasando la piel del Alma
y el alma de la piel.
Es Libertad
pero trasciende de la libertad.
Es Silencio
pero trasciende de todos los silencios.
Es Plenitud
que se alcanza después de estar Vacío.
Es el aliento de Dios,
de la Naturaleza,
del Universo,
de como quieras llamar
a Aquello que trasciende de tu propia razón
y te hace infinito.
Infinito, peregrino, infinito.
Eterno.
Pero la Magia es, en sí misma, indefinible.
Al fin y al cabo,
la Magia está en ti
y eres tú mismo.
Bienaventurado eres, peregrino,
si crees en la Magia
porque tuyo es
el Reino de los Sueños.

Venciendo el cansancio


Claman las voces del cuerpo vencido, quejidos que te afrentan, punzadas hirientes en los pies cansados del largo camino. Te retan, creyéndose siempre vencedores de un combate desigual contra tus ganas de alcanzar otro horizonte. Se apoderan de tu mente. Y de tu alma. Los cansancios del alma son más fuertes que los del cuerpo porque siempre desgastan en silencio.

Déjales que venzan, peregrino. Déjate vencer por el cansancio. Recobra el pulso y el aliento. Descalza tus pies ardientes y déjalos que palpiten a la intemperie. Escucha los quejidos de tu cuerpo, de tus músculos tensos por el esfuerzo. Cierra los ojos y déjate envolver por la brisa y por ese espacio de soledad, tan tuyo, donde te sientes tan roto, tan vencido.

No te apresures en seguir andando. Deja que el alma llore sus silencios. Si acaso, mira atrás y verás todo el camino recorrido hasta ese punto, todo el camino en que venciste, paso a paso, tu propio cansancio y desaliento. Respira hondo. Y verás como todo se armoniza. En tu cuerpo. En tu alma. Y en tu mente. Espacios sagrados que también te pertenecen.

Toma conciencia de tu Ser. Y de tu Estar. Recuenta todos los horizontes que ya has conquistado desde que partiste. Venciste. Siempre venciste. A pesar del cansancio.

El próximo lo tienes al alcance de la vista. Cálzate. Ya tienes las fuerzas necesarias para acallar las voces, si resurgen. Merece la pena caminar, aunque te canses, aunque te caigas. Merece la pena seguir adelante. Con tu cansancio a cuestas, como un peso añadido a tu mochila. Pero vencido otra vez, como siempre que te pones en pie tras un descanso.

Como siempre que sigues andando, a la conquista del próximo horizonte.

(Fotografía: Lisa Merlot.- https://www.instagram.com/p/BnQHE6og7p8/)